El hincha merecía más respeto

Pocas cosas debieran respetarse más en el fútbol que la voz de la gente. Rossi estaba en un momento en el cual unificaba opiniones y nadie pareció hacer esa lectura antes de hacer volar todo por los aires

Al final de la novela entre Agustin Rossi y Boca le faltó un actor fundamental. Uno que tuvo una participación decisiva en un momento clave del desenlace pero que fue ignorado por ambas partes a la hora de hacer volar todo por los aires: el hincha de Boca.

Sí, ya sabemos que cuidar las arcas del club es una responsabilidad. También que los modos del Consejo no parecen los ideales si nos basamos en la mala imagen que cultivaron quienes manejan el fútbol de Boca, por los sucesivos conflictos a los que se expusieron en los últimos tiempos. Incluso sabemos en este caso los números, innecesariamente descontextualizados y banalizados.

Lo que no sabemos es por qué si la reacción de la dirigencia ante el pedido de la gente fue salir a atacar con todo el tema del contrato de Rossi, la situación no se resolvió favorablemente. Nadie pidió que se hipoteque el club, tampoco tener la ya típica foto de uno de los miembros del CdF en una semana. Simplemente se encargó una tarea: que Rossi no se fuera. Y desde ahí no parece haber reinado la cordura. Como tampoco se cumplió con el mandato de la gente.

Porque Agustín Rossi no es un jugador más. Primero que nada, es el arquero de Boca. No uno más, sino uno que se adueñó del puesto como lo hicieron no más de diez u once nombres a lo largo de los casi 120 años de historia del club. De memoria, a riesgo de olvidar alguno que haya marcado época: Yustrich, Tesoriere, Vacca, Mussimessi, Roma, Sánchez, Gatti, Navarro Montoya, Córdoba, Abbondanzieri, Orión. Rossi es el que los sigue en la lista. Segundo, porque el hincha de Boca se acostumbró ya a tenerlo en su formación y es ese lugar que cuesta dejar endeble. Hasta podríamos decir que en tiempos de pocos ídolos, las hazañas de Rossi en los penales lo ponen en una categoría superior en este rubro. Y tercero porque se palpa en la calle que no era un jugador que diera lo mismo que siga o no en el club.

Hay más razones para preguntarse para qué terminar así, como por ejemplo cuánto va a gastar Boca en reponer al arquero. En plata y en tiempo. Porque por más nombres que se busquen, hay que plantarse y crecer bajo esos tres palos. El tiempo dirá.

¿Quién fue más intransigente? No lo sabemos. Nos cuentan una historia y debemos descifrar la verdad, aunque sea aproximarla. Si se pudo hacer algo por la renovación o si ya era tarde. Si las aspiraciones eran desmedidas para este medio. Se pusieron a tirar de la cuerda. Pero acá, lejos de haber ganadores, hubo un claro perdedor: el hincha de Boca, que merecía más respeto.

Gonzalo Suli

Periodista. En Twitter @gonsul.

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