Del “no ha pasado nada” de hace siete días a la esperanza de un clásico que ya se juega. Así de pasionales somos los hinchas de Boca, aunque la victoria de anoche nos dio motivos para creer
Desde la mitad de la cancha, su lugar en el mundo, Battaglia mandó a reconstruir a Boca. Bajando unos metros al cerebro del equipo pero rodeándolo de un armado de ataque compacto y solidario, nos pareció ver un equipo por primera vez en el año. Coincidió -casualidad o no- con el once que más inclusión de juveniles tuvo en esta parte del ciclo. Boca presionó desde el arranque, y salió a recuperar alto. Pero su premisa fue jugar. Pol recorrió cada metro sabiendo exactamente donde pararse y qué hacer con la pelota antes de recibirla y ejecutó todo a la perfección. Medina fue auxilio permanente y condujo con criterio, al igual que Ramírez. Correr, recuperar y jugar. Virtudes que también se destacan en Molinas y Villa, aunque estos dos fueron -además- los desequilibrantes, llevando peligro constante al arco de Estudiantes.
“Pol” Fernández jugó y lideró al equipo desde el rol que le dio Battaglia
No estoy exagerando, Boca se lució y lo hizo en el sentido que más le conviene: en equipo, sin figuras exageradamente individuales, sobreponiéndose a la adversidad de un penal en contra y esperando el gol con paciencia. Parecía mala suerte que el cero no pudiera romperse, podríamos culpar al mismo argumento si los locales concretaban el empate que buscaron casi por inercia y por la fuerza que hizo el árbitro a través del exagerado descuento que marcó. Y la verdad que un golpecito de fortuna siempre se necesita, pero lo principal es el trabajo y el convencimiento…y ayer Boca mostró bastante de eso. Esa es la fórmula que Battaglia debe aportar. Trabajo y su experiencia, como hombre de Boca y como dueño de la mitad de la cancha, ahí donde mandó a Pol a cambiarle la cara al equipo.
Pasó el intenso Estudiantes y Boca lo dominó de punta a punta, ahora viene River y su deslumbrante presente para que Boca se ponga otra vez el overol y salga a defender esa idea atacando con sus armas: fútbol y huevos. Los del equipo, los de la hinchada.