Ahora sí

Cuatro partidos y tres victorias no son las razones principales para creer en el ciclo Battaglia. Los noventa minutos de ayer ante Central sí lo son. Cronica de una noche de reencuentro con el verdadero ADN bostero (por Gonzalo Suli)

Boca ganó ayer el partido más importante desde que asumió el Cuerpo Técnico al mando de Sebastián Battaglia. Lo hizo desde la adversidad de un trámite y un resultado que no le fueron favorables en el inicio y, por tratarse ya del cuarto partido del ciclo, la evolución a nivel intenciones y juego es muy notoria y favorable.

Boca es un equipo que busca, que tiene un ADN de generar espacios jugando a uno y dos toques. Por supuesto que la formación de anoche resultó tal vez un tanto débil en la contención para el gran arranque que tuvo Central, con mucha presión desde Gamba y Zabala, sumado al peligro que llevaba en cada pelota parada manejada por Vecchio hasta que logró abrir el marcador a través del cabezazo de Gastón Ávila. Los locales, como se podía prever, no pudieron sostener ese ritmo físico y una vez que Boca se impuso en su idea, el partido fue un monólogo. El empate llegó a tiempo para no generar una desesperación que altere el espíritu de la apuesta: una de las tantas y tantas intervenciones ofensivas de Agustín Sandez con freno y acelere exactos para poner un centro milimétrico a la cabeza de Luis Vázquez, quien le cambió el palo a Broun como marca el manual del buen cabeceador.
Si bien Boca pudo ponerse en ventaja antes de los cambios, los ingresos de Varela y Molinas terminaron de aceitar el funcionamiento y el trámite ya directamente fue insostenible para que el partido termine en empate. Si bien en alguna contra Central pudo sorprender, el gol de Boca pudo y debió llegar mucho antes: faltaba el último toque, pero el juego central de los volantes y las subidas coordinadas de ambos laterales completaron un Segundo Tiempo donde Boca intentó diez tiros al arco.
Pavón y Orsini entraron para refrescar ese último intento y fue el extremo el que más protagonismo tuvo en esos minutos y quien generó con un centro venenoso el gol en contra de Torrent, que tal vez hubiese sido de Orsini y ya definitivamente algunos hoy estarían canonizando al DT.
Ahora sí, ahora que Boca sumó 10 de 12, que ganó un partido chivo de visitante, que dio vuelta un resultado después de casi medio año, que sació las ganas de los hinchas de ver fútbol con la impronta xeneize, ahora sí podemos decir que este es otro Boca. Es solo el comienzo, pero por qué no ilusionarse…

Gonzalo Suli

Periodista. De Cadena Xeneize para el mundo. Jefe de redacción de www.cadenaxeneize.com

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