Y ahora?

Boca empieza de nuevo quince días después de haber retomado la actividad. Un análisis de objetivos, urgencias y resultados para mirar con más optimismo el futuro. (Por Gonzalo Suli)

Ahora qué? Se preguntan (nos preguntamos) todos…Una semana duró la ilusión del máximo sueño y en dos casi que se pulverizaron las expectativas para el resto del año. Nos quedamos con la esperanza, sí, de haber encontrado esa mezcla de unión y pertenencia gracias a la imagen que dejaron los pibes que se jugaron todo por dejar la camiseta bien arriba en los dos partidos que les tocó poner la cara. Hasta acá, palabras repetidas. Pero…y ahora?

Boca tiene en el horizonte dos objetivos bien grandes. El primero, siempre presente y urgente, es conseguir resultados. El otro, mucho más pretencioso y no siempre posible, es el de armar un equipo. ¿Qué es un equipo? ¿Cómo se logra? ¿Cuáles son los mejores ejemplos? ¿Donde está parado Boca hoy respecto de esa meta? Vamos a intentar responder esas cuestiones para analizar concretamente el momento y el futuro inmediato del club.
Un equipo no suele formarse de un día para otro, incluso cuando surge de ese modo. Siempre hay un contexto que acompaña el proceso de juntar las piezas juntas en el momento indicado. Equipo, entendamos, es el que se forma y se mantiene incluso cuando los cambios de nombres se suceden durante años. El Boca de Bianchi duró -mínimo- tres años. El de Basile dos, el de Lorenzo cuatro. Incluso sin tanto resultado, el Boca de Tabárez, el de Guillermo y tantos otros surgieron tanto por la conjunción de piezas como por otro denominador común: el tiempo por delante. O, mejor dicho, la falta de urgencias. ¿Más precisiones? Sin Copa Libertadores a la vista.
Si vamos a un caso opuesto, en 2013 el mismo Bianchi volvió al club dispuesto a retomar el rumbo que había quedado pendiente casi una década atrás. Con un equipo en una sintonía distinta y pocos refuerzos a la vista, al cabo de un mes y medio se encontró con una situación adversa en el grupo de la Libertadores y -ya habiendo abandonado el torneo local- todas las esperanzas quedaron centradas en la figura de un Riquelme que venía de un “descanso” de más de seis meses y tal vez hubiera necesitado de más tiempo para trabajar y acoplarse a un equipo con algo de rodaje en positivo.
El último Boca pretencioso en plantel y resultados fue sin dudas el de Guillermo entre 2017 y 2018. Ese equipo no supo sostener la presión de ganar una serie ante Independiente Del Valle en 2016 pero luego, jugando un año entero sin copa, se tornó casi invencible en el plano local y llegó hasta la final de la Copa. El Coco Basile se cansó de ganar en Boca pero -insólitamente- no dirigió ni un solo partido de Libertadores: llegó con el equipo en franca decadencia y pudo trabajar para sacar lo mejor en tiempos donde todavía se valoraban los títulos locales. Ganó también títulos internacionales, pero seamos sinceros: a nadie le reprocharon jamás no ganar una Sudamericana.
Ahora, de nuevo, la pregunta: Y ahora? Veamos: a Boca se le vienen semanas consecutivas de fútbol y -en el medio- un superclásico con eliminación directa, por la Copa Argentina. Seguramente lo que deparen estas dos próximas semanas delinearán cómo será el resto del año xeneize. Si suma puntos en el campeonato, se prenderá en la lucha aún con fuerzas ciertas de lograr el título. Si queda lejos, será cuestión de tomar cuanto antes la decisión de cuál será el proyecto futbolístico 2022 (fundamentalmente desde el cuerpo técnico) y ponerlo en marcha cuanto antes. En el medio, otra vez, aparece River. Y no serán indiferentes de este resultado las consecuencias del clásico. Entonces caeremos nuevamente en la misma urgencia de siempre: el resultado buscado (necesitado) mucho antes de esperar soluciones maduras con el tiempo suficiente para encontrarlas.

Gonzalo Suli

Periodista. De Cadena Xeneize para el mundo. Jefe de redacción de www.cadenaxeneize.com

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