EL CAMPEONATO DEJÓ A VARIOS NOCAUT

Dicen que la distancia es el olvido. Aunque en realidad, esta distancia hoy sirve para poder ver mejor las cosas, para encontrar una reflexión que sirva, que sume.
La consagración de Boca tiene muchos costados y muchas aristas. Por un lado, el proyecto de Riquelme que se puso en juego en cada partido. No por nosotros, justamente, si no por aquellos que estaban esperando la caída. Seamos sinceros: la interna en Boca está planteada como en el país. Están los que buscan el fracaso y están los que buscan evitarlo a pesar de manifestarse hinchas. Y este campeonato era vital para el xeneize y su gente “verdadera”.


No hay dudas que hoy muchos están tristes y preocupados. Los que apostaban a un “regreso” saben que este campeonato les jugó en contra. A pesar de los dichos de Jorge Ameal de que esto es con todos, él más que nadie sabe que ese todos, no lo es, si no que es el de muchos, muchísimos, pero no todos.
Polìtica y fútbol se mezclan, lamentablemente. Y uno sabe que cuando las reglas son esas, no vale la pena intentar cambiarlas, si no que debe adaptarse a ellas para poder triunfar. Y esto es lo que más mortifica a aquellos que, desde la llegada de esta CD, vieron recortados sus privilegios.
Pienso que quizás más que escribir sobre el campeonato, esta racha que se haya cortado finalmente, estoy haciendo un descargo. Tal vez sea así. Para quien hace 25 años vive el día a día del club a veces con más participación y a veces con menos, no pueden ni puedo soslayar el tema político. En el mundo Boca todos, absolutamente todos sabían que un River campeón iba  a ser caldo de cultivo para lastimar a los que justamente quieren hacer las cosas bien.

Blindado. El comienzo de la era Román al frente de fútbol no podía ser mejor y su posición quedó fortalecida


Que el mercado de pases fue pobre, que cómo van a echar al que dirige la novena, y que el mate que toma Riquelme en el palco, es sin azúcar. El sinceramiento de las posturas es esencial para sacar a Boca adelante. Y aunque muchas veces esa verdad es dura y descarnada, no deja de ser real. Así se fue armando este equipo de emergencia, que contó con dos técnicos diametralmente opuestos, que tuvo como caras nuevas a Pol Fernández y a Zambrano; con algunos cambios tácticos que no fueron revolucionarios ni mucho menos.


Un equipo que tuvo enemigos afuera (River), y enemigos adentro encarnada en los que le sacaban jugo del club. Donde el fracaso parecía alimentar sus egos y sus cuentas.
Hoy esos egos están minimizados y tendrán que esperar a que llegue algún fracaso para sacar la cabeza del pozo en la que la metieron.


Fútbol  y política. Pase de facturas y cerradas de bocas… todo se mezcla y sabemos que deberá pasar mucha agua debajo del puente para que de una vez y por todas, Boca no sea negocio, que Boca sea pasión popular. Así nació y así tiene que seguir hasta la eternidad.
El campeonato y de la manera que se consiguió, es una muestra del ADN xeneize. Y eso sí que está más que bien.

Marcelo Rodriguez

Periodista de Crónica. Las opiniones son personales. Autor de Con alma y corazón, el fenómeno Boca Bianchi.

Articulos relacionados

Botón volver arriba