La importancia de ser importante

Analizar la labor de Miguel Ángel Russo sin caer en la comparación con su antecesor Gustavo Alfaro, es una tarea complicada, por no decir imposible. No solo porque es el último director técnico que tuvo Boca, sino también porque con el mismo plantel, el actual entrenador parece haberle cambiado la actitud al equipo a nivel colectivo e individual.

Para entender que cosas cambiaron en poco más de 3 meses desde el último partido de “Lechuga” a este presente de Boca, hay que marcar varias cuestiones desde los táctico, la estrategia de juego y hasta los nombres.

El cambio más importante tal vez es la inclusión de Jorman Campuzano en lugar de Iván Marcone, el jugador insignia del ex entrenador, que más allá de su bajo nivel, siempre fue inamovible en el equipo. Con el colombiano no solo se ganó en marca en el medio campo, sino que la línea defensiva se posiciona más adelantada, lo que permite que los volantes/delanteros por las puntas no tengan que retroceder tanto en la marca.

Otro de los cambios importantes fue la inclusión de Franco Soldano, un 9 que se posiciona menos como goleador, pero que hace un trabajo “sucio” generando espacios para la aparición de Tevez que se parece más al que se fue a China del que volvió.

También es notable lo que mejoraron su nivel Salvio y, principalmente, Villa, dos jugadores que hasta el año pasado tenían una labor más defensiva corriendo a los laterales. Hoy se posicionan casi como 7 y 11 respectivamente, bien abiertos, con espacio para dar lugar a que pasen los laterales propios o bien para hacer la diagonal al área y encontrar un mejor ángulo de remate, algo que llevó a ambos a marcar goles de esta manera en el 2020.

Los cambios que tal vez no terminan de convencer del todo, pero que, sin dudas, de a poco parecen mostrar un mejor nivel son los de Buffarini y Fabra por los laterales. Con la casi obligación de no subir nunca juntos, tienen menos posibilidades de perder la espalda en un contra rival que ayuda también a que los zagueros puedan trabajar en espacios más cortos.

Pero tal vez el cambio más importante que introdujo “Miguelito” fue el de hacer sentir importante a cada jugador del plantel. A principio de año mucho se hablo de la posible salida de Marcos Díaz, Soldano, Junior Alonso, Zárate y hasta del mismo Tevez, ante la chance de sumar pocos minutos.

Algunos con fortuna en su favor de lesiones o suspensiones y otros por decisión del entrenador, terminaron disputando más de un partido de titular haciendolo en gran nivel. El caso más marcado, tal vez, es el de Marcos Díaz que ya disputó más partidos que el semestre pasado, y en los que se ganó los aplausos de La Bombonera en 2 partidos.

El caso del Paraguayo también es destacable porque es el zaguero que más minutos oficiales disputó en el año y con el comienzo de la doble competencia tendrá la chance de sumar más minutos con todos los jugadores en plenitud. Es otro de los que mejoró y está mejor visto para el hincha.

Los casos inversos, jugadores que perdieron minutos con Russo, son los de Ramón Ábila y Mauro Zárate, dos que eran piezas importantes con Alfaro y que hoy les toca sumar minutos desde el banco. Ambos convirtieron en los amistosos de verano y parecía que eso los hacía picar en punta, pero no fue así.

El caso de “Wanchope” es especial porque con Universitario disputó 15 minutos en los que convirtió un gol y se fue expulsado. Contra Independiente, cuando estaba por entrar, fue parte de una discusión y el entrenador, para que se calme, demoró unos minutos el cambio, lo que hizo que en Córdoba fuera al banco sin sumar minutos. En cambio contra Atlético Tucumán y Godoy Cruz le tocó entrar y, aunque se lo anularon mal contra el “Tomba”, pudo mandar la pelota a la red en ambos encuentro, lo que muestra que lo que hasta hace meses era fastidio por no jugar lo que quisiera, hoy parece ser actitud ganadora.

Con Zárate pasa algo similar, sumando aún menos minutos que el 9, se lo ve disfrutar más y pelear menos con sus compañeros cuando le toca jugar, un cambio impensado el año pasado. Sin dudas que Mauro va a ser una pieza importante en los momentos que comience la rotación porque su nivel y lo que puede aportar al equipo es indiscutible.

Los últimos 3 casos son los juveniles Nicolás Capaldo y Agustín Obando.

El volante central recién el domingo contra Godoy Cruz sumó sus primeros minutos en el año luego de disputar el torneo Pre Olímpico con la selección. El cuerpo técnico lo ve bien, pero entiende que hoy el equipo está rindiendo y tendrá que conformarse con sumar minutos de a poco.

Obando, por su parte, después de una gran pretemporada y un buen partido en los minutos que jugó con Independiete, terminó relegado al banco por la entrada de Villa, hoy una de las figuras del equipo, pero sabiendo aprovechar los minutos que le tocan disputar.

En 2 meses de trabajo, pese a que los rivales no parecen ser de los más fuertes, ya se pueden ver indicios de cambios de actitud en la cancha, individual y colectivamente. ¿Es suficiente? Obvio que no, porque todavía no arrancó la Copa y porque los equipos a los que enfrentó Boca hasta ahora parecen ser los más débiles de la Superliga.

Pero lo que si se puede observar es el cambio en las actitudes de los que les toca aportar sin ser titulares, jugadores que podrían ser titular en cualquier otro club, pero que sin embargo, siendo suplentes en Boca, parecen empezar a entender la importancia de ser importantes con lo poco o mucho que les toque aportar.

JotaPe

Periodista y Bostero.

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