BOCA SE METIÓ EN PROBLEMAS

El Boca de Russo, este Boca de Russo modelo 2020, se está metiendo en serios problemas. En primer lugar, generando una expectativa que puede  terminar decepcionando a los mismos detractores que hoy se rinden ante el extraordinario momento del equipo. Y, más grave para sus propias aspiraciones, el nivel alcanzado en este febrero perfecto podría confundir acerca de los verdaderos objetivos de esta flamante construcción y tildar prematuramente como fracaso una campaña que debería estar generando tan sólo los cimientos del equipo que Boca necesita ser.


Pocos apostaban a semejante cambio en un plantel que mostraba más individualidades que juego en conjunto, mucho menos cuando las opiniones acerca del mercado de pases coincidían en calificarlo como pésimo, por no generalizar en quienes lo destacaban como el peor de la historia. Señalábamos desde estas columnas que la falta de renovación en el grupo de trabajo podría generar un efecto inverso a lo que la gente creía, por el simple hecho de darle tiempo, rodaje y confianza a jugadores que hace meses eran considerados estrellas y hoy parecían descartes.

De memoria. El once que se adueñó de la titularidad, con mínimos cambios, le da personalidad propia al Boca de Russo


Sin embargo, fue Russo quien lo hizo posible. Con la simple receta de darle confianza a un once titular, apostando todo a explotar las cualidades de jugadores que pudieron haberse ido tan por la puerta de atrás como muchos otros y -por supuesto- con el golpe de suerte necesario para lograr consolidar el equipo en el primer intento. Campuzano fue su apuesta más atrevida, Villa arrancó atrás de Obando en los amistosos pero en su primer chance se quedó con el puesto y Tevez entendió por fin que estando al servicio de Boca sería más productivo para ayudar a los objetivos y mucho más acorde para su trayectoria. Ellos tres son los casos más emblemáticos de incidencia del Cuerpo Tecnico en el andar de este Boca superganador.

Lo que viene es una incógnita. Boca difícilmente sea campeón en esta Superliga que estaba construida mediáticamente para ser la gran coronación de Gallardo y su local cuenta pendiente, más aún después de perder la última final de América ante Flamengo. O tal vez sí, aunque no depende del trabajo propio, eso está claro. 


Si la experiencia puede servir como un comienzo y no como un final será la clave, y esa responsabilidad será de todos los responsables del fútbol del club, quienes se ganaron en solo dos meses un gran voto de confianza. El problema, aunque nadie lo vaya a aceptar, es que tal vez haya a esta hora gente muy preocupada por ver a Boca de pie.

Gonzalo Suli

Periodista. En Twitter @gonsul.

Articulos relacionados

Botón volver arriba