“PONE A UN NUEVE”

Carlos Bianchi ha sido uno de los mejores centro forward del fútbol argentino. Messi acaba de alcanzarlo como el jugador argentino que más goles marcó en torneos de liga locales. Bianchi conocía el área rival como pocos.

Ya como DT, Bianchi tuvo en Asad y Palermo a sus 9 goleadores predilectos. Cuando Palermo estuvo lesionado, entre Barijho y Moreno jugaron la Copa Libertadores 2000. Si bien ambos son goleadores, poseen características distintas. Cuando Palermo fue vendido al Villarreal, Boca no contrató a un ariete. Tampoco lo hizo cuando regresó en 2003. Hasta prescindió del Pampa Sosa.

¿Los equipos de Bianchi siempre jugaron con un 9 de área? Definitivamente no. ¿Por capricho del DT? No, por no tener el tipo de 9 que le gustaba.

En la Copa Libertadores 2001, el 9 que más veces ingresó –no jugaba todo el partido- fue el Rifle Pandolfi (un centro delantero a lo Zárate o Tevez). Barijho sólo lo hizo en tres partidos. El Chueco Gaitán era quien llegaba desde atrás. Es más, para jugar en Japón ante Bayern Munich, el Virrey había pedido a Klimowicz. Sin Klimowicz, Delgado y Barros Schelotto fueron los puntas, Carreño en el banco. El año 2002 fue de todo del Maestro Tabarez.

En la Copa Libertadores del año 2003, los delanteros de Boca –principalmente- siguieron siendo Delgado y Guillermo Barros Schelotto. En el plantel además estaban Bracamonte y Moreno. Tevez fue agregado en la segunda fase de la copa. En el encuentro de ida de los Octavos de final de dicho torneo, Boca enfrentó en la Bombonera a Paysandú de Brasil (Amarilla era el árbitro). El Xeneize cayó 1 a 0 sin contar con un “9” de área. Sin Riquelme, tampoco lo conformaban del todo los enganches que estaban en el plantel (Donnet, Pelado Perez y Equi González). En la revancha, Bianchi cambió el esquema por un 4-3-3, ya con Tevez de entrada, dado que desde el vamos había que buscar dar vuelta el resultado. A partir de ese partido, Tevez y Delgado jugaron siempre. A nivel local, por el Torneo Clausura 2003, otro wing (Pipa Estévez) fue quien más jugó.

La ausencia de Wanchope Abila dentro del once inicial en los tres partidos de esta Superliga (Talleres, Estudiantes y Huracán), sumada a la presencia de Benedetto en el banco de suplentes en el último encuentro, dieron lugar a un caluroso debate sobre los número “9”. ¿Cómo llegamos a esto?

Ranón Abila venía convirtiendo muchos goles. Terminó en gran nivel la Superliga saliente y ya había convertido tantos ante Libertad y Alvarado. Pero, como dijimos, Wanchope Abila fue suplente en los tres partidos siguientes, ingresando en los segundos tiempos, más sin poder convertir goles.

Mauro Zárate sí jugó de entrada los tres partidos de esta Superliga. Contra Talleres lo hizo suelto, encarando desde ambos costados hacia el centro, mientras que jugó de 9 contra Estudiantes y Huracán. El 9 en el primer partido fue Carlos Tevez, quien luego fue suplente contra Estudiantes y siquiera concentró contra Huracán.

En esos tres partidos, Guillermo Barros Schelotto eligió el formato 4-3-3.  Nandez y Perez fueron los interiores en los dos primeros encuentros, mientras que Gago y Almendra lo hicieron contra Huracán. Siempre jugaron rodeando Wilmar Barrios.

Ahora bien, cuando Ábila fue titular (Alvarado y Libertad), Boca jugó 4-2-3-1.

Conclusión inicial: con este plantel, cuando Boca juega 4-3-3, el DT elige a un 9 de juego.

Sigamos analizando. Barros Schelotto no pidió a Abila. Su llegada fue obra y gracia de la CD Xeneize. Cuando Boca adquirió su pase, inicialmente lo prestó a Huracán. Para ese entonces, Benedetto se cansaba de inflar redes rivales. Benedetto no tiene las mismas características que Abila. Ninguno de ellos las de Bou. Es más, Guillermo ya había pedido a Silvio Romero, un 9 de más vértigo que presencia en área rival. De hecho, tras la lesión de Benedetto, Boca arranca el año 2018 con Walter Bou como centrodelantero. Luego el mencionado Carlos Tevez pasó a ser el 9 de Boca. Lo hizo en varios encuentros, convirtiendo goles de centrodelantero. Bou no aprovechó su chance y Tevez no quería ser centro atacante, más allá que tampoco rendía como se esperaba. Abila fue titular por primera vez en el -seguramente- peor encuentro de la Superliga 2017/8. Me refiero a aquel 0 a 2 con Argentinos Juniors en La Paternal. Nuevamente de visitante (ante Atlético Tucumán) arrancó de entrada, partido que se logra igualar con un gol de Bou sobre el final. Contra Newell´s (fecha 24) volvió a titularidad, marcando desde ahí 5 tantos en fila. Dos contra los leprosos, otro doblete ante Unión y un decisivo tanto a Gimnasia en el Bosque platense.

Mauro Zárate es un jugador pedido por el DT. Su llegada potenció al plantel. La recuperación de Benedetto ni hablar. Barros Schelotto cuenta con dos wines (Pavón y Villa), dos goleadores (Benedetto y Abila) y tres puntas multifunción (Cardona, Zárate y Tevez). Siete apellidos para 3 (si Boca juega 4-3-3) o 4 (ante el 4-2-3-1) lugares.

Dicho lo anterior, de la lectura de los antecedentes narrados podemos inferir una segunda conclusión: el 9 titular es Benedetto, y hasta tanto Darío no esté al 100%, será Zárate quien más chances cuenta para reemplazarlo.

Zárate aporta gambeta, pegada y movilidad. Ábila aporta potencia ofensiva, juego aéreo y aún sin ser dúctil, mostró eficiencia. Tevez aportaba un mix de ambos, aunque hace rato que su nivel dista de ser ideal. Zarate y Tevez pueden jugar detrás de Ábila o a su costado (como normalmente lo hace Cardona). Tevez jugó mejor con un 9 delante suyo. Benedetto entra y sale del área, con mucho gol, capacidad de armarse su propia jugada y cuenta con remate de media distancia.

El Barros Schelotto jugador ha sido un magnífico aliado de Palermo, tanto dentro como fuera de la cancha. Ayudó a hacer goles al 9 que tuvo a su costado. Pero como DT, parece priorizar otro tipo de características para su centroforward. A veces el tiempo, rendimiento o necesidad lo obligan a cambiar. El mejor ejemplo de ello es Wilmar Barrios, de prescindible a indispensable.

Es un sin sentido hablar de falso nueve. No voy a entrar en internas, en debates ajenos al fútbol, más allá que no tengo dudas que en este caso son notorios. Son la principal causa de la pregunta que hice antes “¿Cómo llegamos a esto?

Como conclusión final, Boca siempre juega con un 9. Más allá de los antes nombrados, alguna vez lo fue Vadalá, otra Junior Benítez, etc.

Sí, Boca juega con un 9, con el tipo de número 9 que prefiere Guillermo Barros Schelotto dentro de los que tiene a su alcance.

 

Leandro Valdés

Abogado. Periodista. Escribí Los verdaderos Mellizos de la Boca y  Mística 2000.

Articulos relacionados

Botón volver arriba