Con autoridad y comodidad, Boca superó a Central Córdoba
Boca ganó. Y lo hizo cómodamente. Central Córdoba no fue un rival que exigiera demasiado, es cierto, pero justamente estos son los partidos que durante mucho tiempo se le hicieron cuesta arriba al Xeneize: encuentros que terminaban complicándose más de la cuenta, con empates inesperados o incluso derrotas. Hoy fue diferente. Boca lo tuvo controlado durante los 90 minutos, lo liquidó cuando tuvo que hacerlo y nunca dio la sensación de que el partido pudiera escapársele.
Un segundo equipo que empieza a tomar confianza
No estamos ante un Boca con dos planteles completamente equilibrados. Todavía falta mucho para eso. Pero este «segundo equipo», por llamarlo de alguna manera, está empezando a ganar confianza. Y eso es quizás lo más importante que deja la noche: varios jugadores empiezan a sentirse importantes, a sumar minutos y, si mantienen este crecimiento, pueden convertirse en alternativas reales para el plantel principal.
El mediocampo fue sólido. Un partido de seis puntos, sin grandes figuras pero sin jugadores que desentonaran. Prácticamente nadie estuvo muy por encima del resto, pero tampoco hubo demasiados que desmerecieran. Esa fue, en líneas generales, la sensación que dejó el equipo.
Williams Alarcón: un punto de partida
Acá vale detenerse en Williams Alarcón. En partidos anteriores fui crítico con él, porque esperaba mucho más de su juego, pero hoy mostró otra cara. Se acopló bien, participó y metió tres o cuatro pases importantes para romper líneas. No fue una actuación extraordinaria, pero sí una actuación que puede marcar un punto de partida.
El Vasco Arruabarrena viene potenciando a varios jugadores y recuperando versiones que Boca necesita. Ojalá este sea también el comienzo de una levantada para Alarcón. Si consigue tomar ritmo y mantener este nivel, puede transformarse en una pieza de recambio muy interesante.
Ángel Romero se destapó con un doblete
Y después apareció Ángel Romero. El paraguayo se destapó con un doblete y, más allá de los goles, lo importante es lo que puede significar para su confianza. Boca fue a buscar a ese delantero por algo, y si consigue recuperar el ritmo y la seguridad que alguna vez mostró, puede terminar siendo una alternativa importante. Dos goles en una noche como esta pueden ser mucho más que goles: pueden ser el comienzo de una recuperación.
Enner Valencia y Carlos Palacios: cumplieron sin brillar
Enner Valencia tuvo un partido correcto. No fue una noche excelso del delantero ecuatoriano, pero hizo lo que tenía que hacer: peleó, generó, apareció en el área y marcó. Incluso al momento de salir, La Bombonera reconoció su esfuerzo. De a poco Enner va generando confianza, y eso también es importante. Un delantero necesita sentirse nuevamente protagonista, y hoy dio otro pequeño paso en esa dirección.
Carlos Palacios, por su parte, también tuvo un partido correcto. Sin brillar especialmente, pero aportando y cumpliendo.
La nota negativa: un Sebastián Villa irreconocible
La excepción fue Sebastián Villa. Venía incluso formando parte del equipo de gala del Vasco, pero hoy tuvo un partido muy flojo. No encontró la gambeta, no consiguió superar a sus rivales y prácticamente no generó ese desequilibrio que se espera de él. Si Boca quiere tener una alternativa ofensiva más fuerte, Villa tendrá que levantar muchísimo su nivel.
Lo que viene: Boca ya piensa en São Paulo
Pero más allá de los nombres propios, Boca consiguió algo que vale muchísimo: ganar y hacerlo sin sufrir. Suma en la tabla, suma en la acumulada y, sobre todo, suma confianza. Estos partidos también construyen equipos.
Hoy Boca no necesitó una exhibición para dejar buenas sensaciones. Necesitó ser serio, controlar el partido y aprovechar sus momentos. Lo hizo. Y ahora viene lo verdaderamente importante.
Ganó Boca. Se sumaron tres puntos, aparecieron algunas respuestas y varios jugadores empiezan a levantar. Ahora, el martes, vamos por São Paulo.




