Boca pegó primero: triunfo fundamental y todo se define en la vuelta

Con un gol de Merentiel tras una genialidad de Paredes, el Xeneize venció 1-0 a São Paulo en la Bombonera por la Copa Sudamericana. Aprobó el examen, pero el verdadero final lo espera en Brasil.

 

Había un requisito sine qua non para Boca en la Bombonera: ganar. Como fuera. Y lo cumplió. Con lo justo, por la mínima, con un «seis» de esos que te dejan pasar de curso sin margen para festejar de más. Pero el aprobado está. Boca hizo lo que tenía que hacer frente a uno de los grandes de verdad de Sudamérica y se lleva una ventaja corta, sí, pero fundamental a una semana de la revancha.
El 1-0 en la ida de la Copa Sudamericana no define nada. Ni cerca. Pero le permite al equipo del Vasco Arruabarrena viajar al Morumbí con un colchón mínimo que en estas series vale oro. Ahora, la obligación será no relajarse ni un segundo.

Un primer tiempo de gris a oscuro

Los primeros treinta minutos fueron prácticamente propiedad del equipo brasileño. São Paulo dominó la tenencia, impuso el ritmo y generó las dos llegadas más claras de la mitad inicial. La más peligrosa: un cabezazo de Luciano que encontró una respuesta extraordinaria de Álvaro Montero. El arquero colombiano, que había dejado dudas en sus primeras apariciones y en los cruces previos contra O’Higgins, se está consolidando como un arquero que ataja las importantes. Esa atajada fue de las que cambian partidos.
Boca, en cambio, no encontraba la pelota. El equipo no lograba recuperar el balón y cuando lo tenía, no conseguía hilvanar nada. Una de las decisiones del Vasco en la previa —poner a Lionel Flores por la izquierda y a Alan Velasco como extremo derecho— no terminaba de funcionar. Velasco, que había mostrado su mejor versión contra Gimnasia de Mendoza jugando detrás del nueve, se perdía pegado a la raya. El equipo se veía trabado, sin ideas y sometido.

El entretiempo que cambió todo

Sin alterar el dibujo táctico, Arruabarrena movió las piezas. Flores pasó a la derecha, su posición natural, y Velasco se metió al medio, detrás de Merentiel. El cambio fue inmediato. Velasco empezó a recibir de frente, a tocar y moverse con libertad, y se convirtió en el motor del equipo. Por primera vez desde que viste la camiseta de Boca —ya van un año y ocho meses—, los aplausos bajaron desde todos los sectores de la Bombonera. Merecidos. Se le nota el esfuerzo, está justificando la confianza y, cuando juega por el medio, el equipo respira distinto.
Pero si hubo un nombre propio que marcó el punto de inflexión, fue Leandro Paredes. El capitán, el cinco, el mejor jugador del fútbol argentino. A los siete del complemento, sin siquiera tocar la pelota, abrió las piernas, la dejó pasar y le abrió un panorama enorme a Lautaro Blanco, que llegó como un proyectil por izquierda. El centro al corazón del área encontró a Miguel Merentiel, que hasta ese momento había penado para entrar en juego. Pero en esta versión de Miguel —la versión que se toma un segundo extra en el área rival, que no define apurado— apareció la definición. Control con taco, acomodó la pelota, se la picó al arquero, la pelota rebotó en el cuerpo del guardameta paulista y, en el rebote, Merentiel la mandó a guardar. 1-0. Gol clave. Nacido de la inteligencia de Paredes y la paciencia de un delantero que sabe esperar su momento.

Una defensa que se afirmó

Otro gran mérito de Arruabarrena fue sostener a Facundo Yagui Herrera en la titularidad, incluso con Marco Pellegrino ya en condiciones. El pibe respondió con un rendimiento extraordinario. Seguro, firme, sin fisuras. Su presencia, además, contagió confianza a Di Lollo, y Boca se mostró sólido defensivamente como equipo. No sufrió en el complemento. Lozano, por la derecha, cumplió con seriedad. Y en la mitad de la cancha, Tomás Belmonte —reemplazante del lesionado Milton Delgado— hizo un buen partido. Una mala salida en el primer tiempo pudo costar caro (de ahí nació el cabezazo de Luciano que tapó Montero), pero después se acomodó y fue un sostén importante junto a Paredes.

El cierre del partido tuvo su polémica. Piero Maza le mostró la roja directa a un jugador de São Paulo, pero el VAR intervino, corrigió la decisión y los dos equipos terminaron con once. Más allá de la controversia, lo concreto es que tras el gol de Merentiel, São Paulo no volvió a generar peligro. Boca le extirpó la pelota, manejó los tiempos y no le dio aire al rival. Ni siquiera con la posibilidad de jugar con un hombre de más hubo necesidad de arriesgar. El 1-0 era el resultado justo y el equipo lo supo administrar.

El Morumbí, el examen final

Esto no es un llamado a la euforia. No hay nada definido. Boca aprobó el primer parcial, pero el examen grande, el final, es el próximo martes en el Morumbí. Un escenario mítico, enorme, donde São Paulo va a salir a buscar el resultado con todo. Boca no va a tener un camino de rosas: la cancha es grande, habrá espacios y el rival tiene jerarquía para lastimar. Pero el equipo del Vasco también tiene argumentos para pelearlo. Está bien plantado, bien parado y con una ventaja mínima que, en estas instancias, es una fortuna.
La recuperación de Milton Delgado para la revancha será clave. Su presencia en el medio le daría al equipo otra solidez, más allá del buen rendimiento de Belmonte. Y habrá que estar muy atentos a todo, dentro y fuera de la cancha, incluido el arbitraje, porque en Brasil los márgenes son todavía más ajustados.
En el medio, el viernes Boca vuelve a jugar por el torneo local contra Central Córdoba de Santiago del Estero. Porque el fixture no da respiro y el Xeneize sigue en carrera en cuatro competencias: el torneo local (con la doble lucha por zona y tabla anual), la Copa Argentina (con el expediente de escritorio en el Tribunal de Disciplina de AFA que podría definir un cruce de cuartos contra Racing), y esta Copa Sudamericana, que quizás sea hoy el objetivo mayor. Porque Boca ya acumula 18 años sin levantar un título internacional. Un estigma que pesa. Ganar la Sudamericana no solo sería un remiendo enorme tras el dolor de la eliminación en la Libertadores, sino que abriría la puerta a la Recopa y a un círculo virtuoso que el club necesita con urgencia.
Hoy, en la Bombonera, Boca cumplió. Aprobó. Ahora, el martes que viene en Brasil, ojalá saque un diez y nos deje a todos ilusionados en grande.

Marcelo Gonzalez

Papá de Ciro . Socio de Boca. Periodista. 25 años siguiendo y comentando los partidos de Boca.  Comentarista y Director Periodístico de Cadena Xeneize.

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