Hay ilusión, faltan certezas

Boca empató 1-1 con Vélez, en el estadio de Huracán. El equipo del Vasco Arruabarrena mejoró, jugó bien pero careció de eficacia para definir.

Boca mejoró. Se nota. Pero todavía no alcanza.

 

Con el Vasco Arruabarrena, de a poco, muy de a poco, empieza a aparecer una idea de juego. Boca intenta, busca por las bandas, genera situaciones y por momentos logra imponer condiciones. Pero una cosa es mejorar y otra muy distinta es consolidarse como equipo. Y este Boca todavía está lejos de transmitir esa sensación de que va a ganar el partido.

 

Uno de los puntos que más preocupa sigue siendo el arco. Montero alterna buenas y malas. Tiene grandes atajadas, aparece cuando Boca lo necesita, pero también hay momentos en los que duda, especialmente en algunas salidas, y hasta parece reaccionar tarde en determinadas jugadas. Y en Boca, donde cada detalle pesa, el arquero tiene que transmitir seguridad. Hoy todavía no la transmite.

 

La defensa tampoco termina de encontrar su lugar. El Vasco sigue probando y rotando. Hoy Ayrton Costa comenzó de arranque, pero recibió la amarilla y en el entretiempo le dejó su lugar a Pellegrino. No fue una mala noche de la última línea, pero tampoco fue una actuación para decir que Boca ya encontró su defensa. Se sabe que el propio Arruabarrena ha reconocido en conferencias anteriores que necesita un dos, y eso sigue quedando en evidencia. Boca todavía no tiene una zaga que juegue de memoria.

 

Pero si hay algo que vuelve a ilusionar, es el talento. Hacía tiempo que no se veía tanto pibe con condiciones reunido en Boca. Y otra vez aparece el Boca Predio, demostrando que en casa hay material. Hay talento, hay ganas y hay jugadores que no se esconden.

 

Ahora bien, hay un dato que no puede pasar desapercibido: el jugador que más pateó al arco fue Ascacíbar, un mediocampista. Y eso también explica uno de los grandes problemas de este Boca.

 

Porque Boca genera. Genera por las bandas, llega, insiste, encuentra espacios. Pero falta alguien que termine la jugada. Falta gol.

 

Falta un nueve que esté ahí cuando la pelota llega al área y que convierta todo ese trabajo en resultados. Generar, generar y generar no sirve de mucho si después no hay quién la mande a guardar.

 

Y en ese trabajo silencioso aparece Milton Delgado. El Vasco ya lo había destacado y Paredes lo definió como el motorcito del equipo, como esa rueda de auxilio que siempre está. Y se nota. Recupera, corta, corre, mete y juega cada pelota como si fuera la última. Es de esos jugadores que quizá no siempre aparecen en la foto, pero que terminan siendo fundamentales para que todo funcione.

 

Boca está mejor, sí. Sería injusto decir lo contrario. Pero todavía no está bien. Hay una idea que empieza a aparecer, hay talento y hay jugadores que ilusionan. Pero todavía faltan certezas.

David Pauta Carrión

Soy abogado penalista en libre ejercicio. Apasionado hincha de Boca. IG: @david_pauta19

Articulos relacionados