El empate 1-1 ante Platense en Vicente López dejó una sensación que ya se repite: un Boca que busca, que ataca, que no se rinde, pero que defensivamente es un convidado de piedra. Seis puntos perdidos en cinco fechas. Y lo que viene no perdona.
Si la semana pasada, después del empate con Vélez, hablábamos de buenas sensaciones más allá del disgusto por los dos puntos perdidos, hoy tengo que decirlo sin vueltas: la sensación que me deja este partido es la de un Boca zonzo. Un equipo que no solamente deja pasar otros dos puntos, sino que ya acumula una continuidad alarmante en este campeonato.
Hagamos la cuenta: Boca pudo y debió ganarle a Newell’s en Rosario, a Vélez en la cancha de Huracán y hoy a Platense en Vicente López. No lo hizo. Son seis puntos que se escapan. Y la tabla, en algún momento, te lo hace notar. Te castiga.
La defensa: un problema que ya no admite excusas
Boca adolece muy profundamente en la parte defensiva. No puede ser que cada vez que te llegan profundo, te terminen convirtiendo. Hoy la responsabilidad está lejos del arquero. La responsabilidad es de la línea defensiva.
El gol de Platense lo grafica de cuerpo entero: una pelota larga, prácticamente de área a área, en la que Ayrton Costa pierde una vez más en lo alto. En ese cabezazo, la pelota queda abajo y ni Di Lollo en la reacción ni Lozano —que la tenía bastante sencilla para despejar— fueron capaces de alejar el peligro. Platense retomó y convirtió. Así de simple. Así de doloroso.
Y no fue la única. En el primer tiempo, un cabezazo en anticipó a un Di Lollo absolutamente dormido ya anunciaba lo que vendría. Porque si te ganan de arriba con esa pasividad, algo está muy mal.
Los pibes salvan la cara
Dentro de un panorama defensivo preocupante, hay que destacar lo positivo. Leo Flores fue, para mí, el mejor jugador de Boca en el partido. Un pibe que te encara en todas, que gana en la mayoría, que tiene un potencial sinceramente extraordinario. El problema es que hoy tenía poco compañero con el que poder asociarse.
Aranda también muestra virtudes. Fue él quien le filtró la pelota a Ascacíbar para que el Ruso la cabeceara al medio y Merentiel definiera el empate. Eso sí: Aranda no está para ser punta de lanza. Tiene un remate débil, no le sale fácil el gol —un solo tanto en más de veinte partidos en Primera— y no tiene buena resolución frente al arco. Está para otra cosa, y cuando lo ponen en un rol que no es el suyo, se nota.
Raro, muy raro, jugar sin 9
Boca sin 9 es raro. Es un equipo acostumbrado a jugar para un número 9, y hoy se decidió arrancar sin uno. Ni siquiera como referencia, ni siquiera como hombre de área. Fue extraño. Por suerte el Vasco se dio cuenta rápido y mandó a Merentiel en el entretiempo. La cosa, al menos desde lo conceptual, cambió. No porque Boca haya mejorado futbolísticamente, sino porque al menos había alguien arriba.
La virtud: Boca no deja de buscar
Quiero marcar algo que me gusta de este equipo del Vasco Arruabarrena: busca, busca y no deja de buscar. No deja de atacar jamás. Así como la semana pasada lo marqué como algo positivo, hoy lo sostengo. Me encanta que vaya para adelante, que insista, que no se conforme.
Lo que no me gusta —y no es un detalle menor— es que sea un equipo zonzo a la hora de defender. No puede mostrar tanta ingenuidad. No por lo que se está jugando ahora, no por los puntos ya desperdiciados, y no por lo que viene, que puede ser muy importante.
No podés arrancar siempre desde atrás
No se puede arrancar todos los partidos desde atrás. Una vez lo remontás. Dos veces lo remontás. ¿Tres? Lo podés equiparar, como hoy. ¿Pero cuántas veces vas a ser capaz? Ese desgaste es superior. No es lo mismo manejar los ritmos desde un resultado favorable que tener que remarla siempre desde abajo. Y si la tenés que remar hasta con Deportivo Recoleta, algo está muy mal.
La rotación que no aparece
El Vasco tiene un mensaje clarísimo: yo tengo un equipo titular al que le puedo agregar uno, dos, tres recambios como máximo. Y después, no parece tener confianza en el resto. Probablemente tenga razón en no confiar en todo lo demás. Pero eso habla de un plantel al que todavía le cuesta muchísimo, sobre todo en la fase defensiva. Ahí donde si te equivocás, perdés.
Y si Boca no concreta la innumerable cantidad de situaciones que genera… Todavía no puedo creer el gol que desperdició Velasco. Me voy a casa, pongo el resumen y me tiro por el balcón. Desperdiciás tanto que las consecuencias son estas: seguís regalando puntos, lugares en la tabla, oportunidades.
La tabla anual: otra chance perdida
Si hoy Boca le ganaba a Platense —y estaba claro que era un partido más que ganable— se quedaba tercero en la tabla anual, cerquita de posiciones de clasificación a Copa Libertadores. Y otra vez la resignó. Otra vez la dejó pasar.
Del medio para arriba me ilusiono. Me doy cuenta de que en algún momento los goles van a caer, más allá de la poca efectividad. Eso, tarde o temprano, se soluciona. Ahora, proteger la retaguardia… eso es un tema que preocupa y mucho. Y Boca no parece encontrar una solución cercana.
El 2 de jerarquía: urgente, imperioso, ya
Lo voy a decir con todas las letras: Boca necesita, absolutamente urgente, ir a buscar un muy buen número 2. Porque Di Lollo no está. Porque Figal tampoco ha dado confiabilidad nunca jamás —de hecho, desde aquel espanto en Chile, viene jugando Di Lollo de titular—. Porque Pellegrino, que es de lo mejorcito, sale lesionado y todo indica que puede ser un desgarro. Porque el reemplazo inmediato es Ayrton Costa, responsable grande en el gol de Platense y sin una buena actualidad desde hace meses.
¿Cómo no me va a preocupar?
El mercado cierra el 2 de septiembre. Todavía hay tiempo. Pero cada partido que pasa sin ese refuerzo es un partido más regalado.
Lo que viene: revancha y clásico
El martes, la revancha ante Deportivo Recoleta en Paraguay. El domingo, el primer clásico de la era Arruabarrena: Racing en la cancha de Racing. Con todo lo que significa. Con la mochila pesada de los últimos clásicos. Con la necesidad de dar la cara y dar la talla. Hay que ir y ganar. Hay que recuperar terreno perdido.
Boca parece tener todo servido para asomar la cabeza del desastre que viene siendo el resto de los grandes. Pero evidentemente también le sigue costando muchísimo. No puede destacarse como potencialmente podría.
Otra vez sensación de bronca. Otra vez entender que la dejamos pasar. Y la pregunta queda dando vueltas: ¿hasta cuándo vamos a seguir regalando puntos?
Boca: Álvaro Montero; Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Marco Pellegrino, Marco Pellegrino; Santiago Ascacíbar, Leandro Paredes, Milton Delgado; Tomás Aranda, Leonel Flores, Sebastián Villa. DT: Rodolfo Arruabarrena
Goles en el segundo tiempo: 9m, Nicolás Retamar (P); 35m, Miguel Merentiel (B).
Cambios en el segundo tiempo: en el entre tiempo Ayrton Costa por Marco Pellegrino (B), Miguel Merentiel por Leandro Paredes (B); 20m, Franco Minerva por Gastón Togni, Santiago Quirós por Tomás Silva, Bautista Merlini por Guido Mainero (P); 25m, Dylan Gorosito por Leandro Lozano (B); 29m, Alan Velasco por Sebastián Villa (B); 30m, Gonzalo Lencina por Luciano Giménez (P); Pablo Ferreira por Iván Gómez (P).