Ataca bien, defiende mal: el diagnóstico de un Boca que está fuera de los clasificados

Boca lleva apenas 6 puntos en 5 fechas y hoy está afuera de los 8 clasificados. El equipo ataca bien, pero regala espacios atrás que le están costando carísimo. Análisis de un déficit que, si no se corrige, puede liquidar las aspiraciones del semestre.
La matemática no perdona
El fútbol, más allá de sus vericuetos, tiene mucho de matemática y esta es simple: cuando empatás sumás de a uno, cuando ganás sumás de a tres, y todo empate está más cerca de la derrota que de un triunfo. No es ninguna revelación, pero sirve para dimensionar cuántos puntos está resignando Boca en apenas cinco fechas.
No está bueno mirar para el costado, pero conviene hacer también un poco de introspección: el rival directo que hoy está a solo 3 puntos de Boca viene saliendo de un pozo prácticamente inédito en su historia. Que cada uno saque sus propias conclusiones.
Una cosecha demasiado pobre
En cinco fechas —ya casi un tercio de lo que resta jugarse en este minicampeonato antes de los playoffs— Boca tiene apenas 6 puntos. Poco, demasiado poco. No se supo aprovechar la situación ni en la tabla de posiciones ni en el desarrollo de los partidos: ayer ante Platense volvió a pasar lo mismo que ya se había visto en otros compromisos recientes, con Boca dejando pasar oportunidades que después se pagan caro. Esa reiteración deja una sensación inevitable de bronca.
¿Por qué le cuesta tanto ganar?
Ahí es donde se pone más complejo el análisis. ¿Por qué a Boca le cuesta tanto traducir en resultados lo que, en la mayoría de los partidos, es un dominio predominante? No exagerado, pero sí dominio. El problema aparece en los espacios que el equipo deja apenas el rival cruza la mitad de la cancha: ahí el partido se convierte casi en una película de terror, porque si la pelota no termina adentro del arco, poco falta. Así, sinceramente, es muy difícil competir.
Boca va a tener que ordenarse de atrás para adelante para convertir este crecimiento futbolístico en algo serio. Los grandes equipos, a lo largo de toda la historia, se construyeron siempre de atrás para adelante. Si no, va a quedar la sensación de “qué bueno que pudo haber sido”, y Boca tiene que aspirar a cosas más importantes que eso.
El ataque no es el problema
Que Boca ataque, incluso en los malos momentos, es una virtud real de este equipo del Vasco Arrabarrena. Flores, Aranda, Ascasíbar: todo el Boca ofensivo funciona y entusiasma. Pero mientras la tarea principal pendiente —cuidar las espaldas— no se resuelva, no se puede mirar el futuro ni con un mínimo de optimismo. No alcanza con ir rascando un punto acá y otro allá; Boca tiene que plantearse las cosas con verdadera seriedad, y hoy, defensivamente, cuesta mucho.
Las lesiones llegan en el peor momento
Para colmo, empieza a caer la secuencia de lesionados. Con el diario del lunes es fácil decir qué jugador no debería haber jugado; la realidad es que no hay certezas sobre eso. Lo concreto es que hay que descartar a tres jugadores, casi con seguridad, hasta el partido del 2 de septiembre ante Vélez por la Copa Argentina: Leandro Paredes, Lozano y Pellegrino.
El desafío ahora es rearmar a Boca sin su volante más importante. Reemplazar a Paredes no es solo poner a otro jugador en la cancha: implica repensar cómo, con quién y de qué manera se reorganiza el equipo alrededor de la ausencia del futbolista más determinante del plantel. Hay que hacerlo igual.
Lo que se viene: una recta sin margen de error
Primero, el compromiso en Paraguay: hay que ir a pelearlo y a ganarlo para asegurar la clasificación. Después, el domingo, Racing, para recuperar terreno perdido. En apenas cinco fechas Boca ya gastó buena parte del crédito: no hay margen para seguir equivocándose y hay que empezar a recuperarlo en los partidos que realmente importan.
Y ahí es donde se complica el panorama: de acá a la fecha 16, Boca tiene que enfrentar a Racing, San Lorenzo, Independiente y River. Todos los clásicos, la mayoría de visitante. Ya había tocado un calendario así en el primer semestre y ahora se repite. Es en esos partidos grandes donde Boca va a tener que recuperar los puntos —y el crédito— que ya consumió en este arranque.
Afuera de los 8, sin desesperar
Si nos guiamos estrictamente por los números, hoy Boca está fuera de la zona de los 8 clasificados. Esto no genera desesperación, al menos no en este momento: la lectura es que Boca va a recuperar esa posición y, como mínimo, va a terminar dentro de los ocho. Tampoco se espera que corra riesgos el próximo martes frente a Deportivo Recoleta.
Pero aun confiando en que estas circunstancias se van a poder revertir, la conclusión no cambia: de esta manera es muy difícil aspirar a cosas importantes. Para ser un equipo serio, con aspiraciones reales a pelear cualquier título en juego, hace falta firmeza atrás. Del mediocampo para adelante, este plantel ya demostró que tiene con qué resolver. El problema, y lo urgente a corregir, está de la mitad de la cancha hacia atrás.



