Boca clasificó con angustia ante O’Higgins: penales, autocrítica de Arruabarrena y una fragilidad que preocupa

 

Una clasificación que sabe a poco

La noche de Rancagua quedará en la memoria de Boca como esa vez en la que el equipo cruzó la cordillera y consiguió una vida más. No fue una clasificación a la Copa Libertadores, sino el pasaje al cuadro de grupos de la Copa Sudamericana, después de un repechaje que le costó muchísimo más de lo esperado ante O’Higgins. Hubo que llegar hasta la serie de penales, con un episodio insólito de por medio protagonizado por el juvenil Tomás Aranda, para que Boca pudiera seguir con vida en el certamen continental.

Nadie puede discutir lo que significa, en términos de tranquilidad institucional, haber evitado la eliminación: quedar afuera hubiese significado una verdadera explosión interna en el mundo Boca. Pero tampoco nadie puede distraerse con el resultado y evitar el análisis de fondo sobre lo que mostró el equipo durante los 90 minutos.

La autocrítica del Vasco Arruabarrena

Lo valioso de la jornada, más allá del resultado, fue la sinceridad del entrenador. En sus declaraciones post partido, Rodolfo Arruabarrena no intentó autoengañarse ni maquillar lo sucedido: «De esta manera serán muy pocas las victorias. No estamos contentos, ni nosotros ni los jugadores, hablando del cuerpo técnico. Tenemos que ser autocríticos, así no se puede», reconoció el Vasco.

Una definición que cualquier analista serio del funcionamiento actual de Boca podría suscribir sin matices. El equipo juega con el corazón y con la angustia de un hincha que ya viene golpeado en este 2026, pero eso es pan para hoy y hambre para mañana: Boca debe apuntar mucho más alto que celebrar clasificaciones angustiantes por haber zafado del papelón.

Dominado, aunque no vapuleado

Durante los 90 minutos, Boca fue superado por O’Higgins. Nunca vapuleado, pero sí claramente dominado. Apenas unos 15 minutos del primer tiempo, cuando Tomás Aranda se hizo cargo del juego, y el ingreso de Leonel Flores en el complemento, aparecen como lo más rescatable en el desarrollo del partido. Del resto, hay poco para destacar y bastante para remarcar entre lo malo de algunas actuaciones individuales.

O’Higgins encontró en los pelotazos cruzados hacia sus jugadores de mayor estatura, en especial el delantero Castillo, el recurso más efectivo para desequilibrar a una defensa xeneize que sufrió, y mucho, por arriba.

Figal, el error que definió el partido

Si hay un nombre propio para señalar en la jornada negativa, ese es el de Nicolás Figal. Superado por arriba durante todo el partido ante los delanteros más altos del equipo chileno, el defensor central fue, además, el protagonista directo del gol de O’Higgins: en el minuto 73, tras un centro lateral, intentó rechazar de cabeza hacia el medio, al borde del área chica, y le sirvió una volea servida a Francisco González para el 1 a 0 que forzó la definición por penales.

Un error insólito y evitable que expone, además, un interrogante mayor: ¿por qué Arruabarrena sostiene a Figal por encima de Di Lollo si el argumento de la salida prolija con la pelota tampoco quedó demostrado en Rancagua?

Un equipo sin confianza en sí mismo

Boca nunca tuvo el control del partido. Y hay una manera clara de detectar cuándo un equipo no confía en sus propias fuerzas: quedó expuesto a la hora de defender, replegado casi por completo dentro de su propia área, regalando todos los espacios a un rival que, aunque respetable, no está a la altura jerárquica de Boca. Sin embargo, lo compitió de igual a igual durante buena parte de la serie, e incluso lo superó con claridad en varios tramos.

A esa fragilidad futbolística se le suma una fragilidad anímica que el plantel viene arrastrando: cuando arrecian los problemas, a Boca le cuesta muchísimo reponerse.

Montero, Paredes y el peso de la definición

El arquero Montero mostró inseguridades a lo largo del partido, pero se transformó en una de las figuras de la clasificación al atajar uno de los penales decisivos en la definición. Aun así, necesitará tiempo para acomodarse, conocer a sus compañeros y ganar confianza.

En el complemento, apareció Leandro Paredes, la máxima jerarquía del plantel, aunque también con un partido de imprecisiones, errático en el pase y sobrepasado en la mitad de la cancha. Arriba, tanto Miguel Merentiel como Sebastián Villa tuvieron una actuación floja: Villa fue reemplazado a los 10 minutos del segundo tiempo, una decisión del cuerpo técnico que nadie puede cuestionar.

Lo que dejó Rancagua

Boca tiene un problema futbolístico grande, preocupante y alarmante. Con el nivel actual del plantel, en especial en la línea de centrales -donde ni Figal y Costa ni la dupla Di Lollo-Pellegrino transmiten seguridad-, cualquier objetivo le va a costar muchísimo. Todo indica, además, que al equipo le falta bastante más que un delantero de área, aunque la dirigencia siga buscando refuerzo en esa posición.

El camino recién empieza y es largo. Boca consiguió, por ahora, una vida más en la Copa Sudamericana. El desafío es transformar la autocrítica de Arruabarrena en soluciones concretas antes de que el próximo tropiezo no tenga revancha. La agenda ya apunta al domingo, cuando el equipo visite a Newell’s por el torneo local.

Síntesis del partido:

O’Higgins (Chile) 1 – 0 (3 – 4) Boca.

O’Higgins: Omar Carabalí; Felipe Faúndez, Alan Robledo, Miguel Brizuela, Luis Pávez; Felipe Ogaz, Juan Leiva; Francisco González, Bryan Rabello, Martín Sarrafiore; Arnaldo Castillo. DT: Lucas Bovaglio.

Boca: Álvaro Montero; Leandro Lozano, Nicolás Figal, Ayrton Costa, Lautaro Blanco; Santiago Ascacibar, Leandro Paredes, Milton Delgado; Tomás Aranda; Miguel Merentiel, Sebastián Villa. DT: Rodolfo Arruabarrena.

Gol en el segundo tiempo: 27m. Francisco González (O).

Cambios en el segundo tiempo: 11m. Leonel Flores por Sebastián Villa (B); 18m. Bastián Yáñez por Bryan Rabello (O); 33m. Tomás Avilés por Juan Leiva (O) y Thiago Vecino por Martín Sarrafiore (O).

Definición por penales:

Para Boca convirtieron Paredes, Merentiel, Figal y Blanco y erró Aranda.

Estadio: El Teniente (Chile).

Árbitro: Wilmar Roldán (Colombia).

VAR: David Rodríguez (Colombia).

Marcelo Gonzalez

Papá de Ciro . Socio de Boca. Periodista. 25 años siguiendo y comentando los partidos de Boca.  Comentarista y Director Periodístico de Cadena Xeneize.

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