Adiós al Rata: Murió Antonio Ubaldo Rattín, el capitán eterno de Boca
El ídolo y símbolo de nuestra historia falleció a los 89 años. Debutó marcando a Labruna, desafió a la Reina de Inglaterra y solo vistió dos camisetas en su vida: la de Boca y la de la Selección. Hoy, el fútbol mundial llora al gran caudillo xeneize.
El mundo Boca está de luto. En la madrugada de este sábado 11 de julio de 2026, se confirmó el fallecimiento de Antonio Ubaldo Rattín, uno de los máximos ídolos indiscutidos en la historia del Club Atlético Boca Juniors. A sus 89 años, el «Rata» partió dejando un legado imborrable, forjado a base de garra, fidelidad y una personalidad que trascendió las fronteras de La Ribera para instalarse en la historia grande del fútbol mundial.
A través de sus canales oficiales, la institución expresó su dolor: «Con mucho pesar, lamentamos el fallecimiento de Antonio Ubaldo Rattín, ídolo y emblema de nuestra Institución. Acompañamos a su familia y seres queridos en este difícil momento. Hasta siempre, Rata».
Con mucho pesar, lamentamos el fallecimiento de Antonio Ubaldo Rattín, ídolo y emblema de nuestra Institución.
Acompañamos a su familia y seres queridos en este difícil momento.
Hasta siempre, Rata. 💙💛💙 pic.twitter.com/RYODn1j4r0
— Boca Juniors (@BocaJrsOficial) July 11, 2026
AMOR INCONDICIONAL: UNA SOLA CAMISETA
Nacido en Tigre el 16 de mayo de 1937, Rattín es la definición misma del sentido de pertenencia. Llegó a las divisiones inferiores del club en 1955 y debutó en Primera División al año siguiente, en 1956. Su bautismo de fuego no pudo ser más xeneize: fue en un triunfo 2-1 contra River Plate, donde le tocó nada menos que marcar a Ángel Labruna.
Desde ese día y hasta su retiro en 1970, jamás vistió otra camiseta a nivel de clubes. Durante 14 temporadas fue el dueño absoluto del mediocampo, disputando 382 partidos oficiales, convirtiendo 28 goles y levantando múltiples campeonatos locales, además de ser pieza clave en el subcampeonato de la Copa Libertadores de 1963 frente al Santos de Pelé. Su voz de mando, su despliegue físico y su corazón azul y oro lo transformaron en el «Caudillo» de una generación dorada.
EL DÍA QUE DESAFIÓ A LA REINA Y CAMBIÓ EL FÚTBOL
Si su historia en Boca es monumental, su legado con la Selección Argentina es legendario. Internacional durante una década, disputó los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966, torneo donde llevó la cinta de capitán.
Fue precisamente en los cuartos de final de aquel Mundial del 66, frente al seleccionado inglés, donde Rattín protagonizó uno de los episodios más recordados y rebeldes de la historia de las Copas del Mundo. Tras ser expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein en un confuso episodio por la barrera del idioma, el Rata se negó a abandonar el campo de juego de inmediato. En un acto de puro coraje y desprecio hacia los locales, apretó y retorció el banderín del córner con la insignia británica y, al retirarse, se sentó desafiante sobre la alfombra roja destinada a la Reina Isabel II.
Aquella actitud valiente no solo marcó la rivalidad futbolística con Inglaterra para siempre, sino que fue el catalizador definitivo para que la FIFA implementara, cuatro años después, el sistema de tarjetas amarillas y rojas que hoy rige en el fútbol mundial.
MÁS ALLÁ DEL CÉSPED: DT, POLÍTICA Y BRONCE
Tras colgar los botines, su amor por el fútbol lo llevó a sentarse en el banco de suplentes. Dirigió a Gimnasia y Esgrima La Plata en dos etapas distintas y, por supuesto, tuvo el honor de dirigir a su amado Boca Juniors en 1980. Lejos de las canchas, incursionó en la política, llegando a ser electo como diputado nacional (2001-2005) y concejal de Vicente López.
Sin embargo, su lugar en el corazón del hincha fue sellado para la eternidad en 2015. En un acto de justicia histórica, Boca inauguró una estatua con su figura en el Museo de la Pasión Boquense, inmortalizando en bronce al hombre que dejó el alma por estos colores.
«JUGUÉ CON DOS CAMISETAS SOLAMENTE EN TODA MI VIDA»
Esa frase, pronunciada por el propio Rattín en una de sus últimas grandes entrevistas, resume su vida entera: la de Boca y la de la Selección Argentina. No hubo lugar para mercenarios ni para negocios en su carrera; solo hubo espacio para la pasión, el barro y la gloria.
Hoy, Antonio Ubaldo Rattín se despide de este mundo, pero su espíritu de guerrero seguirá latiendo en cada rincón de La Bombonera. Gracias, Rata. Gracias, Capitán.
¡Hasta siempre, ídolo eterno!





