Boca goleó a Defensa en Varela, clasificó a octavos y llega afilado a Brasil
El equipo de Úbeda ganó 4-0 con goles de Giménez, Velasco, Bareiro y Merentiel.

Boca redondeó una de sus mejores noches del año: 4-0 ante Defensa y Justicia en Florencio Varela, con un equipo alternativo que volvió a responder y con rendimientos individuales que explican el gran momento colectivo. La victoria no solo lo posiciona arriba en su zona, sino que además asegura la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores.
El equipo de Claudio Úbeda atraviesa un presente sólido. Abril aparece como el mes de mayor consistencia: funcionamiento, resultados y un plantel que ofrece variantes reales. Incluso con rotación, Boca transmite confianza y muestra una estructura cada vez más definida.
El partido, sin embargo, no empezó fácil. Defensa dominó los primeros minutos, manejó la pelota y llegó a convertir, aunque el VAR anuló el gol por offside. Boca estaba incómodo, desordenado y superado en el mediocampo. Pero ese punto de inflexión lo acomodó: se reagrupó, equilibró el juego y, en su primera llegada clara, golpeó. Un pase preciso de Velasco dejó a Giménez de cara al arco, y su definición, con algo de fortuna, terminó en el 1-0.
Desde ahí, el trámite se emparejó. Sin brillar, Boca logró controlar mejor los avances del rival. Braida firmó su mejor actuación, firme en la marca y prolijo en la salida, mientras el equipo empezaba a ganar seguridad. También respondió bien Leandro Brey, con intervenciones seguras que sostuvieron la ventaja.
El quiebre llegó en el segundo tiempo. Úbeda ajustó rápido: modificó el esquema, reforzó el mediocampo y encontró en Ascacíbar el equilibrio que faltaba. El equipo se ordenó, empezó a recuperar más arriba y cambió la dinámica del partido.
Ahí apareció la diferencia de jerarquía. El ingreso de Leandro Paredes elevó el nivel general: claridad, pausa y precisión para acelerar en los momentos justos. Boca pasó a dominar con autoridad.
En ese contexto, llegó el segundo gol que liquidó la historia: una gran habilitación encontró a Velasco lanzado, que recorrió metros con decisión y definió con categoría. Fue su mejor partido en Boca, decisivo también en el primer gol.
El tercero nació de una jugada colectiva bien construida. Paredes filtró una asistencia precisa para Aranda —que había ingresado muy bien, aportando cambio de ritmo—, centro atrás y definición de Barreiro para el 3-0.
Con Defensa totalmente desbordado, el cuarto fue una consecuencia. Miguel Merentiel aprovechó un error defensivo y definió con el arco libre, sin festejo por su pasado en el club de Varela.
El balance deja varias certezas: Aranda como revulsivo, Paredes marcando la diferencia, Ascacíbar ordenando el mediocampo, Braida en alto nivel y un Velasco determinante, con asistencia y gol. Boca pasó de un inicio frágil a un dominio total, mostrando carácter y variantes.
Con la clasificación asegurada y el equipo en alza, el próximo desafío será en Brasil ante Cruzeiro, en un tramo clave para confirmar este presente y sostener la proyección internacional.






