Riquelme ante la decisión más importante de su gestión: el técnico que puede cambiar el rumbo de Boca

La salida de Claudio Úbeda era apenas cuestión de tiempo. Tras la eliminación temprana en la Copa Libertadores y el fracaso en el torneo local, Boca decidió cerrar un ciclo que nunca logró consolidarse. Ahora, todas las miradas apuntan a una sola persona: Juan Román Riquelme.
El presidente xeneize enfrenta probablemente la decisión más trascendental desde que asumió la conducción del club. No se trata solamente de elegir un entrenador. Se trata de encontrar al hombre capaz de devolverle competitividad a un Boca que hace más de tres años no consigue los objetivos que históricamente exige su camiseta.
El próximo DT de Boca: una elección que no admite errores
Boca afrontará durante el segundo semestre de 2026 tres competencias fundamentales: el torneo local, la Copa Argentina y la Copa Sudamericana. Además, deberá asegurar su clasificación a la próxima Copa Libertadores.
Por eso, la elección del próximo entrenador no puede estar basada en apuestas ni experimentos. La dirigencia necesita un técnico con experiencia, actualidad y capacidad comprobada para gestionar la presión de uno de los clubes más grandes del mundo.
En otras palabras, Boca necesita un entrenador de jerarquía.
Antonio Mohamed, el nombre que más seduce
Entre los candidatos que aparecen en el radar, el que más consenso genera es Antonio Mohamed.
El Turco atraviesa un gran presente en el fútbol mexicano con Toluca. Viene de conquistar títulos y consolidar un proyecto exitoso, algo que lo convierte en uno de los entrenadores argentinos con mejor actualidad.
Su perfil reúne varios de los requisitos que Boca debería priorizar: experiencia, títulos, personalidad fuerte y manejo de vestuarios complejos.
El principal obstáculo es contractual. Sacarlo de México no será sencillo ni económico. Sin embargo, si realmente es el elegido, Boca debería hacer el máximo esfuerzo para intentar contratarlo.
Ricardo Zielinski, una alternativa con respaldo
Otro nombre que aparece en la carpeta es Ricardo Zielinski.
El Ruso acaba de consagrarse campeón del fútbol argentino y cuenta con una extensa trayectoria. Además, tiene un antecedente que genera simpatía entre muchos hinchas de Boca: haber sido protagonista de algunos de los golpes deportivos más duros sufridos por River.
Su experiencia está fuera de discusión. Sin embargo, los antecedentes en clubes grandes no fueron los mejores, una cuestión que inevitablemente genera interrogantes.
Alfredo Berti, el tapado que gana terreno
También aparece como una opción interesante Alfredo Berti.
El entrenador atraviesa el mejor momento de su carrera con Independiente Rivadavia de Mendoza, donde logró construir un equipo competitivo, protagonista y con resultados destacados tanto en el ámbito local como internacional.
Su nombre no tiene la fuerza mediática de otros candidatos, pero sí cuenta con un elemento clave: actualidad.
Los nombres que generan más dudas
En las últimas horas también circularon los nombres de Jorge Sampaoli y Ricardo Gareca.
Sin embargo, ambos aparecen más lejos que cerca de La Bombonera.
Sampaoli habría sido acercado por representantes, aunque no parece existir una negociación concreta. En el caso de Gareca, la experiencia y los antecedentes son indiscutibles, pero su presente deportivo genera demasiadas dudas luego de sus últimos ciclos.
El nombre que Boca dejó pasar
Si hay un entrenador que muchos consideran que Boca debió buscar meses atrás es Eduardo Domínguez.
El ex entrenador de Estudiantes venía de conquistar títulos, mostraba un proyecto sólido y reunía todas las condiciones que hoy la dirigencia busca en el mercado.
Sin embargo, Boca optó por sostener el proceso anterior y la oportunidad pasó. Hoy Domínguez trabaja en el exterior y cualquier intento por contratarlo sería mucho más complejo.
La decisión que marcará el futuro de Riquelme
El margen de error se terminó. Boca ya no puede permitirse otro proceso fallido ni otra apuesta improvisada.
La elección del próximo entrenador probablemente defina buena parte del futuro deportivo del club y también del mandato de Riquelme como presidente. Con elecciones en el horizonte y la obligación permanente de pelear títulos, el próximo DT deberá llegar con una misión clara: devolver a Boca al lugar que su historia exige.
Porque en Boca las explicaciones duran poco. Los proyectos se sostienen con resultados. Y los resultados, más temprano que tarde, se traducen en títulos.



