Boca ganó en Salta, respiró y encontró a su nueve: doblete de Adam Bareiro para avanzar en la Copa Argentina

Boca ganó y eso, en este momento, es una muy buena noticia. En el estadio Padre Ernesto Martearena de Salta, el equipo dirigido por Claudio Úbeda se impuso 2-0 ante Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy por la Copa Argentina y avanzó de ronda con una actuación que, sin despejar todas las dudas, dejó una certeza central: con un nueve de área, todo se simplifica. Y el nueve fue Adam Bareiro.
El paraguayo tuvo un debut ideal con la camiseta de Boca. Dos goles de centrodelantero clásico, de presencia en el área, de referencia permanente. Justo lo que se venía reclamando. Durante semanas, la discusión giró en torno a la necesidad de un atacante que pudiera culminar las jugadas, que ofreciera peso específico dentro del área. Bareiro respondió en su primera noche: oportunismo, movimiento inteligente y contundencia. Dos cabezazos, dos gritos y una carta de presentación inmejorable.
Vale recordarlo: cuando surgió la posibilidad de su llegada, ex delantero de Fortaleza, hubo cuestionamientos y críticas. Es cierto, el rival fue de menor jerarquía y recién ascendido al Federal A, pero también es cierto que Boca necesitaba ganar y necesitaba, sobre todo, que alguien empezara a convertir. Y Bareiro lo hizo.
Un triunfo necesario, aunque con cuentas pendientes
Boca ganó bien. El 2-0 incluso quedó corto: pudo haber marcado uno o dos goles más. Fue ampliamente superior frente a un equipo que ofreció poco desde lo futbolístico y mucho desde la fricción. El árbitro Facundo Tello dejó jugar demasiado en varios pasajes y el Chelo Weigandt fue uno de los más castigados. En el primer tiempo recibió una patada en los tobillos que bien pudo haber sido roja directa. En el segundo volvió a sufrir otro golpe fuerte. La intensidad física del rival fue su principal argumento.
En lo estrictamente futbolístico, el equipo volvió al 4-3-3, tras haber ensayado un 4-4-2 con doble nueve ante Racing. Bareiro fue la referencia central, acompañado por Romero por derecha y Lucas Janson por izquierda. El problema, nuevamente, estuvo en la generación. Boca mostró dificultades para conectar líneas, con demasiados pelotazos desde el fondo y poco juego asociado en tres cuartos.
El primer tiempo se hizo denso. La primera gran ocasión llegó a los tres minutos, cuando Belmonte dejó mano a mano a Bareiro y el paraguayo intentó definir picándosela al arquero Nicolás Dormisch. Buena respuesta del guardameta. Después de eso, apenas un cabezazo de Marco Pellegrino hasta que, a los 40 minutos, llegó la apertura del marcador.
Ese gol cambió el partido. Ante una diferencia tan marcada entre un equipo y otro, el primer golpe era determinante. Desde ese momento, el trámite quedó prácticamente definido.
Marco Pellegrino pide pista
Paréntesis necesario para hablar de Marco Pellegrino. El central mostró una presencia que llama la atención. Firme, seguro y con buen juego aéreo, fue además partícipe clave del segundo gol con el centro que terminó en el cabezazo letal de Bareiro. Ayrton Costa venía sumando continuidad y se ganó el puesto, pero Pellegrino aparece como una alternativa muy seria que no puede ser descuidada.
En el complemento, Boca salió con otra tranquilidad. Antes de los diez segundos ya había generado una situación clarísima: pase filtrado de Belmonte para Alarcón, que quedó mano a mano pero demoró la definición y permitió la reacción de Dormisch. Fue una señal de que el equipo podía ampliar la diferencia.
Y lo hizo. Centro desde la izquierda de Pellegrino y movimiento técnico impecable de Bareiro para cabecear alto, junto al palo, imposible para el arquero. 2-0 y clasificación encaminada.
Laterales en disputa y jóvenes que empujan
El tramo final permitió observar variantes interesantes. Weigandt cumplió un buen partido, firme en la marca y participativo en ataque, aunque terminó siendo reemplazado. En su lugar ingresó Dylan Gorosito, que volvió a sumar minutos con la camiseta de Boca tras más de dos temporadas. Su anterior y única aparición había sido en el ciclo de Diego Martínez, en Florencio Varela ante Defensa y Justicia.
El puesto de lateral derecho hoy está en plena competencia. Weigandt viene respondiendo, Gorosito ofrece características técnicas que pueden darle mayor profundidad ofensiva y Barinaga también integra la pelea. La salida casi confirmada de Blondel —con destino probable a Huracán— termina de configurar un escenario abierto donde nadie tiene el lugar asegurado.
También ingresaron Iker Zufiaurre y Tomás Aranda, dejando sensaciones positivas en los últimos minutos. Son variantes que mantienen la competencia interna activa y que pueden sumar en un calendario exigente.
Paso adelante, pero sin relajarse
La imagen final fue la de un Boca más distendido. Úbeda se lo vio menos tensionado que en la última presentación en la Bombonera. Pero nadie puede confundirse: este triunfo era necesario, sí, pero no resuelve los problemas estructurales en la generación de juego.
El próximo desafío será el sábado en la Bombonera frente a Gimnasia de Mendoza. Y luego llegará una prueba de mayor exigencia ante Lanús en la Fortaleza Granate, un rival fuerte que permitirá medir realmente para qué está este equipo.
Por ahora, Boca dio el primer paso. Ganó. Avanzó en la Copa Argentina. Y, sobre todo, encontró a su nueve. Porque cuando hay un delantero que convierte, todo parece más simple. Era con un nueve. Y con Bareiro, esta vez, fue mucho más fácil cumplir el objetivo de siempre: ganar.







