“Nunca es tarde”: señales de reacción en Boca frente a Olimpia
La opinión de Marcelo González tras la victoria por 2-1 en San Nicolás.

En un amistoso que tuvo más intensidad, rigor y compromiso que muchos partidos oficiales, Boca Juniors venció 2-1 a Olimpia de Paraguay en San Nicolás y dejó una sensación distinta: la de un equipo que, al menos por una noche, logró encender luces donde antes solo había sombras.
La frase que Juan Román Riquelme pronunció días atrás —“Boca tiene un gran plantel”— sonaba más como un acto de fe que como una certeza. Pero en este duelo ante un rival duro, físico y sin concesiones, algunos jugadores parecieron decididos a convertir esa declaración en realidad.
Los que dieron la cara (y la esperanza)
Cuatro nombres emergen con fuerza tras el partido: Lucas Janson, Alan Velasco, Toto Belmonte y Braida. Cuatro hombres sobre los que pesaba una carga de desconfianza justificada por sus rendimientos en 2025, pero que hoy mostraron versiones distintas, más comprometidas, más verticales.
- Janson fue, sin dudas, la gran sorpresa. En casi 70 minutos como delantero centro —figura forzada por las lesiones de Cavani, Giménez y Merentiel—, ofreció movilidad, presión, asociación y hasta tuvo una clara chance de gol con un cabezazo que el arquero paraguayo sacó milagrosamente. Fue, posiblemente, su mejor partido con la camiseta de Boca.
- Velasco volvió a ser ese jugador incansable, aunque sigue faltándole definición en el último tercio. Su gol fue de rebote, pero su actitud no fue casual: peleó, insistió, retrocedió y se ofreció.
- Belmonte, con su cabezazo potente y decidido, no solo marcó el 2-1, sino que simbolizó el espíritu de la noche: garra, compromiso y entrega.
- Braida, irregular en el primer tiempo, creció en la segunda mitad y demostró por qué aún merece minutos.
El eje del equipo: Paredes y Zeballos
Si hay un pilar indiscutible en este Boca, es Leandro Paredes. Cuando el equipo se desordenaba, él tomó la iniciativa, robó, condujo y dio equilibrio. Es, sin discusión, el jugador de mayor jerarquía del plantel. A su lado, Zeballos brilló con dos asistencias clave: primero con un centro medido para el empate, y luego con una gambeta audaz y un pase perfecto para el gol de Belmonte.
Las grietas siguen ahí
Pese a los destellos positivos, no todo fue color de rosa. La defensa sigue siendo una preocupación. Barinaga tuvo una actuación muy floja en el primer tiempo, y su reemplazo, Blondel, no estuvo mejor: llegó tarde, dejó espacios y evidenció su falta de ritmo tras más de un año sin jugar en Primera. El flanco derecho sigue siendo vulnerable.
Además, el gol tempranero de Olimpia —producto de un rebote desafortunado tras un error defensivo— expuso nuevamente la fragilidad en la retaguardia. Y casi en el final, el equipo paraguayo estuvo a un suspiro de empatar.
¿Qué viene?
Faltan siete días para el debut oficial ante Deportivo Riestra. Y muchas preguntas siguen en el aire:
- ¿Qué esquema utilizará Úbeda? ¿4-3-3, 4-2-3-1, o algo distinto?
- ¿Quién acompañará a Paredes en el mediocentro? ¿Herrera está listo para ser titular?
- ¿Podrá Janson sostener este nivel si sigue como referente ofensivo?
- ¿Llegarán los refuerzos prometidos, como Hinestroza o Cuello?
Este triunfo no resuelve los problemas estructurales de Boca, pero sí ofrece una señal valiosa: hay jugadores dispuestos a responder, a levantar la cabeza y a pelear por su lugar. Y en un fútbol tan volátil como el actual, eso ya es un punto de partida.
Nunca es tarde para ganar. Nunca es tarde para cambiar. Y nunca es tarde para que un jugador demuestre que todavía tiene algo para dar. Boca no es el equipo ideal, ni mucho menos, pero esta noche dejó entrever que, con actitud y compromiso, puede construir algo sólido desde lo colectivo.
Ahora, la realidad del campeonato dirá si esto fue solo un destello… o el comienzo de una verdadera transformación.



