Boca perdió la cabeza en Brasil y lo pagó caro ante Cruzeiro

El Xeneize cayó en Belo Horizonte en un partido condicionado por errores propios, decisiones arbitrales y un cambio táctico que terminó desarmando al equipo.

Boca Juniors dejó pasar una oportunidad en Brasil y cayó ante Cruzeiro en un partido que tuvo de todo: polémicas arbitrales, nerviosismo y decisiones que terminaron inclinando la balanza.

El equipo arrancó bien plantado en Belo Horizonte, cediendo la pelota pero sin sufrir en defensa. Durante buena parte del primer tiempo logró emparejar el trámite, aunque con una deuda clara: no generó situaciones de peligro ni remates al arco. El problema no fue solo futbolístico, sino también mental. Boca jugó acelerado, incómodo, cayendo en provocaciones y perdiendo rápidamente la compostura.

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El arbitraje de Esteban Ostojich tuvo incidencia directa, sobre todo en la expulsión de Bareiro, en una jugada discutida que dejó al equipo con diez antes del descanso. Sin embargo, reducir la derrota a eso sería simplificar demasiado: Boca ya mostraba señales de desorden y falta de inteligencia en momentos clave.

Con uno menos, el equipo incluso tuvo un breve pasaje donde logró sostenerse en campo rival. Pero el punto de quiebre llegó desde el banco. El cambio táctico —con el ingreso de Figal y la salida de Aranda— desarmó el mediocampo y dejó al equipo sin conexión ni salida. Boca pasó a defender con cinco, pero lo hizo peor: retrocedió demasiado, cedió terreno y permitió que Cruzeiro creciera.

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El desgaste se hizo evidente. Sin control en la mitad y sin peso ofensivo, el equipo se refugió cerca de su área y terminó pagando. A los 83 minutos llegó el gol que definió el partido y confirmó lo que ya se veía venir.

Más allá del resultado, lo que preocupa es la forma. Boca perdió la cabeza: en el juego, en las decisiones y en el cierre, con discusiones y reacciones evitables que pudieron haber generado consecuencias mayores.

La derrota duele, pero no define. El equipo venía en una buena racha y tiene con qué recuperarse. Eso sí: en la Copa Libertadores no alcanza solo con intensidad. Hace falta inteligencia, control emocional y decisiones claras.

Lo de Brasil deja una lección evidente: a este nivel, perder la cabeza se paga. Y Boca lo pagó caro.

Síntesis del partido:

Cruzeiro: Otavio; Fagner, Fabricio Bruno, Jonathan Jesús, Kaiki Bruno; Gerson, Lucas Romero; Christian, Matheus Pereira, Keny Arroyo; Kaio Jorge. DT: Artur Jorge.

Boca: Leandro Brey; Marcelo Weigandt, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa, Lautaro Blanco; Milton Delgado, Leandro Paredes, Santiago Ascacibar; Tomás Aranda; Miguel Merentiel, Adam Bareiro. DT: Claudio Úbeda.

Gol en el segundo tiempo: 37m. Neiser Villarreal (C).

Incidencia en el primer tiempo: 45m. Adam Bareiro expulsado (B).

Cambios en el segundo tiempo: al inicio. Kaua Moraes por Fagner (C); 17m. Jorge Figal por Tomás Aranda (B) y Exequiel Zeballos por Miguel Merentiel (B); 30m. Bruno Rodríguez por Lucas Romero (C) y Neiser Villarreal por Keny Arroyo (C); 43m. Matheus Henrique por Kaio Jorge (C).

Estadio: Mineirão.

Árbitro: Esteban Ostojich (Uruguay).

VAR: Andrés Cunha (Uruguay).

Marcelo Gonzalez

Papá de Ciro . Socio de Boca. Periodista. 25 años siguiendo y comentando los partidos de Boca.  Comentarista y Director Periodístico de Cadena Xeneize.

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