Es lo que hay: Boca debutó con un 0-0 y dejó más preguntas que certezas
El Xeneize no pudo doblegar a Millonarios en un amistoso disputado en La Bombonera.
Cero a cero en el debut de este 2026 en La Bombonera. Un amistoso, sí. Pero no uno más. Un partido de verano jugado en la cancha de Boca después de muchísimos años. Para encontrar un antecedente similar hay que retroceder hasta enero o febrero de 1988. Pasó tiempo. Mucho tiempo.
El título cae solo: es lo que hay. Porque no queda otra alternativa que pensarlo así después de escuchar las palabras del presidente. Juan Román Riquelme habló en la previa del encuentro y muchos esperaban definiciones fuertes sobre refuerzos. No las hubo. Hubo, en todo caso, un mensaje entrelíneas que fue bastante claro para el que quiso —o supo— leerlo: Boca no va a traer demasiadas caras nuevas.
Hinestroza… y tal vez alguien más. O tal vez no. Ese parece ser el menú.
Y con eso salió Boca a jugar su primer partido del año. Con lo que tiene. Con lo que hay. Con un once inicial que, a simple vista y también en el análisis más fino, representa hoy lo mejor que puede ofrecer el equipo de Claudio Úbeda. ¿Alcanzó? No. Ni siquiera para meterle un gol a Millonarios en La Bombonera.
Está claro el contexto: primer amistoso del año, plena pretemporada, cargas físicas altas, piernas duras. Nadie va a exagerar ni a dramatizar un 0-0 de enero. Pero también es cierto que volvieron a verse virtudes conocidas… y carencias repetidas. Las mismas que Boca arrastra desde buena parte —por no decir toda— la temporada 2025.
Si hay algo que este plantel necesita con urgencia es un número nueve. Un nueve de área. Un finalizador. Un delantero que la meta. Simple.
Hoy Boca tiene, en apariencia, tres futbolistas que pueden ocupar ese rol. Pero siendo honestos, dos de ellos no son nueve. Cavani sigue lesionado y nadie sabe bien hasta cuándo. Merentiel fue titular y jugó todo el partido, pero no es un nueve clásico. Es un delantero de apariciones, de ruptura, no el típico faro de área. Ha hecho muchos goles —lleva 50 con la camiseta de Boca—, pero no es ese nueve que el hincha recuerda de otras épocas.
El que por características naturales podría cumplir esa función es Giménez. También lesionado. Y cuando tuvo chances claras en el tramo final de 2025, falló. Mucho. Demasiado.
Conclusión simple: si Boca necesita reforzar un puesto pensando en 2026, y más aún con la Copa Libertadores en el horizonte, es el del centrodelantero.
Ahora bien, si nos guiamos por las palabras de Riquelme, llegará Hinestroza. En algún momento se terminará la novela del colombiano. Pero Hinestroza no juega de nueve. Es extremo. Puede ir por derecha, cumplir la función que hoy tuvo Brian Aguirre, que hizo un partido correcto, cinco o seis puntos, siendo generosos, y metió una muy buena asistencia a Merentiel.
Merentiel tuvo tres chances claras. Las cerró todas. La más importante, en el segundo tiempo, tras un gran pase de Aguirre, la tiró por arriba del travesaño. También tuvo un remate que pegó en el travesaño desde afuera del área. Hubo algún intento lejano de Alarcón, otro del Changuito Zeballos, y el penal que Zeballos desperdició a los 43 del segundo tiempo.
No vale quedarse solo con el resultado. Es amistoso. Sirve para probar. Y en ese sentido, Boca ensayó algo distinto: dejó el doble nueve y apostó por un 4-3-3. La idea no es mala. Con extremos bien abiertos —Zeballos por izquierda, Hinestroza por derecha— puede funcionar. Pero aun así, sigue faltando el bendito nueve.
Más allá del partido, el foco vuelve a ser el mismo: el mercado. ¿De verdad Boca cree que con este plantel alcanza? ¿Que recuperando niveles alcanza? Porque eso fue un fracaso en 2025. Apostar a lo mismo esperando un resultado distinto es, como mínimo, arriesgado.
Se habló de Cuello, de Gastón Hernández, del Chimy Ávila. Hoy Ávila fue figura en el Betis, metió dos goles y clasificó en Copa del Rey. A Boca, a veces, le crecen los enanos.
La Bombonera estuvo casi llena. Mucha gente que nunca puede ir a la cancha tuvo su chance. Precios altos, bolsillos flacos, pero estadio con 85/90% de capacidad. El hincha, como siempre, estuvo. Alentó, aplaudió y despidió al equipo sin reproches.
Esto recién empieza. Nadie pide catástrofes ni dramatismos. Pero la sensación queda flotando: ¿en serio nos quedamos con lo que hay?
Boca es exigencia. Siempre lo fue. Decirlo no desestabiliza, no rompe nada. Al contrario: es parte de su ADN.
Ahora viene Olimpia en San Nicolás. Después, el debut oficial: 25 de enero, en La Bombonera, contra Deportivo Riestra. Ahí empiezan los puntos. Ahí empieza lo serio.
El cero a cero fue livianito. El mensaje no tanto. La pregunta sigue abierta:
¿Esto es lo que hay… o Boca va a ir por más?
La respuesta, como casi siempre, la tiene una sola persona: Juan Román Riquelme.




