Una locura difícil de entender

Viví un día a full: me enteré por la tarde que me tenía que acreditar para la conferencia de prensa de Juan Román Riquelme. Estaba en una consulta con la neuróloga, mientras escuchaba la devolución, llené el formulario de acreditación.
Salí «volando» hacia La Bombonera, acompañado por mi familia. En el trayecto me confirma el encargado de prensa de Boca que estaba habilitado para desempeñarme como periodista. Enseguida me acomodé con mi hermana Danila en la sala de prensa de La Bombonera, en la tercera fila, mientras mi madre Alejandra estaba en el bar 1905, ya que no la habían dejado pasar porque la capacidad era limitada. Incluso se retrasó una hora el inicio parar permitir la asistencia de algunos técnicos de inferiores del club que venían desde Ezeiza.
Estaba emocionado con solo verlo a Juan Román. Pero tenía la esperanza de poder preguntar. Pasaban las consultas de los colegas y la posibilidad parecía cada vez más lejana. Pero el 10 pidió que se estire la conferencia. Justo sobre el final, me dieron la oportunidad tan deseada. Me temblaba todo. No podía tener el micrófono. Entre lágrimas pude confesarle mi admiración.
Y le consulté sobre qué características debe tener un diez. La respuesta fue lógica: «Messi tiene todas las características de un jugador en esa posición».
Y le dio pie para confesar sobre su relación con el capitán campeón del mundo: “La primera vez iba a hacer el partido, en diciembre de 2019, él me llamó por teléfono para decirme que no lo haga porque no llegaba por estar jugando en Barcelona. Y cada vez que lo llamaba siempre me decía que sí. Hace dos horas tuve la suerte de hablar con él y me dijo que va a estar acá el 25 de junio y que era un placer estar en La Bombonera. Para todos los bosteros será una alegría enorme tener al mejor jugador del mundo y para muchos el mejor de todos los tiempos. Para mí, será un sueño poder tenerlo al lado. Será un gran día”.
Ante los micrófonos y la mirada de mis colegas, le confesé que era mi ídolo desde chico, que lo quería mucho. La respuesta fue inmediata: «Yo también». Y enseguida le dijo al presidente Ameal, quien estaba a su lado: “Esta camiseta es para él, escuchaste“.
No lo podía creer, ya era un mar de llantos. Los colegas también se conmovieron con la situación. Me sacaron fotos y contaron la historia en sus redes sociales.
“Gracias Román por tu solidaridad, soy periodista deportivo por vos», sostuve al término de la cobertura cuando el colega Tato Aguilera me llamó y sacó una foto.
Pero el momento más emotivo llegó después cuando me reencontré con mi madre, quien estaba muy conmovida: «Hijo lo lograste, viste que nada es imposible, sos mi orgullo“, exclamó.
Sin dudas lo qué pasó me da más fuerza para continuar mi camino periodístico y superar cada obstáculo que tenga en esta maravillosa profesión.



