ENTENDER A BOCA: UNA CUESTIÓN DE CONFIANZA
Esta vez el equipo de Ibarra reflejó en el resultado su mal momento y reabrió todos los debates. Cambiarán los nombres, ¿cambiará la realidad?

Cada vez menos confianza parecen tener los jugadores de Boca, que ayer mostraron esa imagen estática de desorientación que no veíamos desde los albores del ibarrismo, allá por fines de julio pasado. Ya habíamos tenido indicios en los partidos que vimos en este 2023, pero justamente la confianza que se había ganado el DT le daba cierto crédito en su búsqueda de consolidar una idea con ese “once de memoria”, que paradógicamente no lo acompañó ni en el momento más prolífero de este ciclo.

Confianza. Ese término que adoptó el Negro Ibarra en el último contacto que tuvo con la prensa (anoche no fue el caso), es la palabra clave para entender qué reclaman los hinchas de cara al futuro. Más allá de un análisis específico de juego y hasta de números, la gente se exaspera al seguir viendo en el once inicial a Ramírez, ya no le sirve el sentido de pertenencia que significa que Pol Fernández sea capitán y -después de su corta permanencia en cancha anoche- directamente se toma en joda la titularidad de Orsini. Todo eso (y mucho más) hace mella en la confianza de la gente hacia el técnico, porque en los jugadores más apuntados ya la perdió hace rato.
De forma inversa, los ingresos de Zeballos, de Luca Langoni y hasta de Martín Payero en el partido de ayer generaron la misma falta de crédito, pero porque no se puede comprender -primero- que los dos delanteros sean relevos de un Villa improductivo al punto de perder la cabeza y dejar a su equipo merced a lo que pudo ser una paliza histórica. El ex Banfield, en tanto, tuvo en Córdoba sus primeros minutos en el año y su movilidad y búsqueda vertical (una característica de la cual carecen la mayoría de los volantes de Boca) dejaron el calificativo de inexplicable a la duda de por qué no había jugado hasta acá.
Ahora bien: ¿qué queda de cara al futuro inmediato? ¿Hay una forma de reconstruir lo que vimos ayer? ¿Tiene el CT de Ibarra la fórmula? La respuesta a todas esas dudas es ambigua y ahí está la clave de lo que debemos entender de este Boca. Material hay y de sobra y seguramente el domingo ya veamos otro once en cancha. El plan de Ibarra, en tanto, deberá ir en dirección contraria a lo que intentó en este comienzo de torneo, o al menos dar el golpe de timón y jugársela con aquellos que sí le dieron razones para confiar y sentar en el banco a aquellos que no le brindaron absolutamente nada, ni en actos ni en rendimiento. Pero Boca es un equipo, desde hace un buen tiempo, que no logra una continuidad de juego ni de resultados que motive confianza en lo que vendrá. Sí, sabemos que puede y sabe conseguir resultados y hacia ese horizonte parece seguir encaminado.
No es un tómelo o déjelo, porque ningún hincha se va a bajar de su propio barco ni resignar de poder disfrutar de otra realidad. Pero sí es importante que se entienda que la tendencia va en el mismo sentido de lo que pasó últimamente. Y entonces será cuestión de confiar, al menos, en que el domingo próximo veremos algo mejor.



