MENOS ES MÁS: LA RECETA FAVORITA DE BOCA PARA SEGUIR GANANDO

El equipo de Hugo Ibarra terminó la primera etapa de su pretemporada y parece que no habrá muchos cambios en cuanto a nombres. Cuáles son las claves para entender el proyecto.

Ya no hay expectativa de súper equipo en Boca, al menos desde los nombres. El campeón del fútbol argentino volvió a tomarse descanso, esta vez para pasar las fiestas en familia y retomar el trabajo apenas comience el 2023. Para ese entonces habrán pasado casi dos meses desde el último partido y el plantel casi no ha cambiado. Se reincorporaron algunos jugadores que regresan de sus préstamos y, además, podría darse alguna baja con el vencimiento del contrato del peruano Zambrano. Después de años de intentar con ese “as en la manga” que llegue para ganar la Libertadores, o más bien con una acumulación de refuerzos que genere tal impacto que exculpe a los directivos de los intentos frustrados por conseguir la ansiada séptima, esta vez el perfil bajo ha vuelto a predominar en materia de armado de equipo. ¿Cuáles son las razones de esta política austera, cómo es el plan para seguir en el camino del éxito y qué puede suceder desde acá hasta el debut por el campeonato dentro de un mes? Vamos por partes.
En primer lugar, en Boca apuestan a todo lo hecho en casa. El Consejo de Fútbol y Juan Román Riquelme, como líder futbolístico, fueron encontrando una comodidad en ese modo de resolver los problemas que se les suscitaron a lo largo de su mandato. Desactivaron cada crisis futbolística cambiando al entrenador por el de la reserva y nutrieron al primer equipo de una cantidad de chicos de inferiores inédita para la historia del club. Esas soluciones, claro está, estuvieron validadas por la obtención de títulos. En Boca saben que su fuerte está en conseguir la identidad que pueden transmitir los históricos, tanto los que ocupan cargos dirigenciales como los que dirigen las distintas categorías juveniles. Incluso en las últimas horas, tras la consagración argentina en la Copa Del Mundo, deslizan por lo bajo que el de la Selección es un proceso similar al del xeneize y ratifican, con el ejemplo de Scaloni, que es el camino a seguir para administrar una exigencia tan grande como la que tiene Boca. O como la que arrastraba Argentina.
En cuanto al armado del plantel, Ibarra, Riquelme y el Consejo siguen intercambiando opiniones sobre la real necesidad de reforzar y el costo de hacerlo. Las vueltas de Nico Valentini (desde Aldosivi) y de Renzo Giampaoli (del fútbol noruego) aplacaron la necesidad de traer con urgencia un marcador central. Lucas Merolla es la estrella del libro de pases y Boca lo quiere, pero negociará a su manera o dejará que siga su rumbo, tal como parece que hará Adonis Frías, el defensor hincha confeso de Boca que estuvo cerca en julio pero que está cerca de cerrar su pase a México. El 2 de enero volverá Equi Fernández desde Tigre y ahí se empezará a evaluar si realmente sigue faltando un volante. En cuanto a delanteros, hay cierto consenso que con la vuelta de Zeballos y la levantada de Briasco, Boca tiene material de sobra. Ahora, ¿todo esto implica que el plantel ya está definido? Casi. Una negociación del fútbol local que incluya jugadores a préstamo o esa famosa “oportunidad de mercado” como fueron las llegadas de Benedetto y Oscar Romero en 2022 son las posibilidades que precipitarían que Boca haga algún tipo de ruido en cuanto a incorporaciones.
La duda que se planteará será si le alcanza para soñar con la Libertadores. La realidad indica que, al menos para el xeneize, nunca los nombres propios fueron garantía de lograr el éxito mayor. Sí, lo fue la consecutividad de logros de equipos armados y con rodaje. El equipo de Ibarra, más que el de Battaglia para este humilde observador, demostró tener sagacidad y carácter para jugar como el partido lo requiere y superar escollos. Además,  una continuidad de un equipo que -muchas veces a los golpes- se acostumbró a ganar en el fútbol argentino. No le faltan nombres tampoco. Deberá resolver el tema arquero si es que, como todos prevemos, Rossi termina dejando el club. La fecha del regreso de Rojo será un buen punto para saber si un central es indispensable, aunque hay que recordar que en la Copa pasada ni Marcos ni Izquierdoz jugaron la fase de Grupos. Del medio en adelante tiene a Varela, Payero, Romero, Villa, Benedetto, Langoni, Zeballos. Sí, los mismos. Pero con más trabajo y rodaje.
Lo cierto es que lejos de entrar en la histeria de la gente, Riquelme redobló la apuesta y Boca seguirá confiando en lo suyo para seguir en el camino de la victoria. Sin generar expectativas, por demás, sin anunciar cuál es el plan (ni siquiera se anunció la continuidad del DT) y sin gastar dinero de más, tal como siempre pregona el Vicepresidente en su discurso. Así, en el año electoral que se viene, Boca intentará volver a colgarse la medalla más preciada a través de una fórmula tan exitosa como difícil de explicar. Donde menos -a veces- es más.

Gonzalo Suli

Periodista. En Twitter @gonsul.

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