EL AÑO DEL ARQUERO

Agustín Rossi ha sido la gran figura Xeneize en todo este año 2022. No solo sus salvadas fueron decisivas en las definiciones por penales, sino que además de desviar remates desde los 12 pasos durante los 90 minutos, ha sido un pilar fundamental para este Boca bicampeón de AFA. Seguridad, firmeza y sin jamás esconder ninguna parte de su cuerpo, si se trata de evitar recibir un tanto en puerta.

Desde muy joven, su gran porte (195 centímetros) y personalidad llamó la atención a propios y extraños. A pesar de un inicio prematuro en Chacarita Juniors, saltó de la B Metropolitana a Primera División, al ser adquirido por Estudiantes de La Plata. Casi sin jugar en la entidad Pincharrata, pasó a préstamo a Defensa y Justicia, atrayendo las miradas de Guillermo Barros Schelotto y de la dirigencia Xeneize, mientras exhibía sus virtudes en el elenco de Florencio Varela. Para ese entonces, otro Agustín (Orión) había dejado el club, quedando Sara como arquero titular y otro juvenil recién llegado (Axel Werner, quien, como Sara, provenía de Atlético Rafaela) como portero suplente. Ya para finales del año 2016, Sara sufre una lesión, jugando Werner los dos últimos partidos del año (la gran victoria contra River en el Monumental y la goleada a Colón de Santa Fe).

En ese marco, a inicios del año 2017, Agustín Rossi llega a Boca e inmediatamente arranca como golero titular en la fecha 15 (la primera disputada ese año), jugando todos los partidos restantes. En su primer semestre, ya se consagraba campeón con Boca Juniors en Bahía Blanca (ante Olimpo). Sí, con tan sólo 21 años, Agustín Rossi daba su primera vuelta olímpica. Para cotejar ello con los últimos 40 años de la historia Xeneize, Navarro Montoya llegó a nuestro club con 22 años y medio, mientras que Javier García debutó en la primera de Boca con 21 abriles.

A pesar de sostenerse como el arquero titular, aún con Sara ya disponible, el por entonces joven Agustín Rossi no siempre ofrecía la garantía y seguridad que se exige al golero Xeneize. Más allá que en los últimos 50 años sólo el Loco Sánchez o el aludido Javier García han sido los únicos arqueros de la cantera bostera que jugaron con cierta regularidad en la Primera, el ser joven sin venir del club no lo ayudaba a Agustín. Y los cuestionamientos, intencionados o no, de vez en cuando aparecían.

De hecho, a mediados de 2018, Boca hacía una fuerte inversión para contratar al más experimentado Esteban Andrada, arquero que Guillermo Barros Schelotto ya había dirigido en Lanús. Rossi pasó a ser suplente, aunque tuvo una buena actuación en la primera final de Copa ante River en 2018. Recordemos que Rossi debió ingresar porque Andrada sufrió una grave lesión, fruto de una descalificadora acción de un jugador de Cruzeiro (Dedé, quien tiene el récord mundial de haber sido expulsado en la ida y en la vuelta de una llave de Copa Libertadores por similares salvajadas).

Con Andrada firme como guardavalla titular, quien encima era citado para la selección nacional y sumaba vallas invictas y récords de imbatibilidad, con López e Izquierdoz como zagueros, Rossi pasó a préstamo a Lanús, con un breve y fugaz paso en el medio por el Antofagasta de Chile (cortado por un entredicho con el cuerpo técnico del equipo trasandino). Mientras Boca contaba con dos arqueros de primera línea: Esteban Andrada y Marcos Díaz, Rossi jugaba todos los partidos del torneo con el equipo Granate, compartiendo nuevamente plantel con Guillermo Sara.

A fines del 2019 concluye el préstamo de Rossi con Lanús, regresando al Xeneize. En el 2020 arranca una nueva era (con nueva dirigencia), con Marcos Díaz como rendidor arquero suplente pero con un Rossi de 24 años y con ya 100 partidos oficiales en Primera División. Los famosos primeros 100 partidos para un portero. En ese contexto, un Boca aplastante se llevó el torneo local con Miguel Ángel Russo como DT y Andrada como titular indiscutible. Agreguemos a un Díaz efectivo cada vez que fue llamado a intervenir.

Hasta que llegó lo que a ningún ser humano del universo puede pasarle por alto: la pandemia, y con ello el cierre del mundo y tantas vivencias de las cuales entiendo que nadie se ha recuperado del todo. Sin ser excepción, el fútbol se paró por unos siete meses, regresando para jugarse la parada Copa Libertadores y la Copa D10S Diego Armando Maradona. Ya sin Marcos Díaz, Rossi aprovecha los partidos que Boca disputaba con suplentes y sumaba minutos. Justo volvió contra Lanús, su anterior equipo, en una recordada victoria 2 a 1 en la Fortaleza -el día que Sand bloquea con la mano y marca un tanto para sumar porotos a la parcializada ceguera de Rapallini-.

El estirado calendario 2020 sostenía a Andrada como guardameta titular y Boca arrancaba el 2021 con la llegada del ahora experimentado Javier García, sumando además una nueva estrella: la Copa de D10S.

Ese 2021 fue el año de la consolidación de Agustín Rossi. Los penales contra River en la Copa de la Liga Profesional y, principalmente, la millonaria venta de Esteban Andrada a México le dejaron el puesto abierto para que pueda decir presente. Encima estaba Javier García, de buenos rendimientos en los salpicados partidos que disputó, como un suplente ideal.

Sus reflejos en los tiros desde el punto de penal nos daban consecutivas llaves de la Copa Argentina 2021 -con Battaglia como DT-, y sumaba logros personales como una increíble marca de 1 gol recibido en 13 partidos de eliminación directa, o el ser el arquero que atajó más penales en el mundo y rendir cada vez mejor en los partidos clave. Hasta logró acceder a más de 500 minutos sin recibir goles por torneos locales.

En épocas donde las idolatrías de jugadores flaquean desde la salida de Carlitos Tevez, y que encima las encontramos en los DT, en el Consejo del Fútbol o dirigiendo las divisiones inferiores, el apellido de Rossi se hacía escuchar cada vez más fuerte en la Bombonera. Unánimemente, se pedía (y pide) su renovación de contrato. Es más, mientras el presidente de Boca y el representante del arquero ensuciaban el terreno en la TV, Rossi atajaba cada vez mejor. Es decir, lejos de bajar su nivel por los dimes y diretes de afuera, Rossi duplicaba esfuerzos al punto tal de convertirse en el mejor jugador de todo el 2022, y, como comenzamos la nota, en un pilar fundamental de un año que concluye con dos estrellas más, con una semi de Copa Argentina en la que Rossi no atajó y con Tello expulsando hasta el chofer del micro Xeneize.

Ser arquero de Boca no es para cualquiera. Y Rossi se adueñó del puesto con rendimientos excepcionales, que dejaron atrás algunas dudas del juvenil pasado y lo colocan como quien puede ser titular en Boca por varios años más. Lo que así deseamos.

Leandro Valdés

Abogado. Periodista. Escribí Los verdaderos Mellizos de la Boca y  Mística 2000.

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