De carne somos

En la nutrición del deportista se le sugieren o plantean un sinnúmero de indicaciones: qu deben seguir o realizar.

Desde lo básico que es el equilibrio hidroelectrolítico, con una buena hidratación diaria, pre, post y durante el partido, hasta la reposición de nutrientes posterior a un desgaste energético. Algunas pautas comunes consisten en realizar entre 4-5 comidas diarias. Agregando dos comidas adicionales a media mañana y a media tarde a las tradicionales, desayuno, almuerzo y cena.

Consumir alimentos dos horas antes de una práctica intensa deportiva, es otra de las prácticas a seguir.

Si dibujáramos, una pirámide de la alimentación, esta tendría una base de agua, en el segundo escalón cereales, más frutas. Un tercer escalón con carnes de pollo y pescado, luego otro escalón con lácteos, más arriba con medidas menores, aceite de oliva y en la punta del mismo, en una pequeña proporción, los alimentos grasos.

Esta dieta es bien conocida como la Dieta Mediterráneo. Ahora bien, un jugador de futbol que en su ADN de barrio lleva años consumiendo otro tipo de alimentos, la mayoría de ellos muy distintos a lo que este tipo de dieta recomienda, no crearía una crisis cerebro-cuerpo.

En general, su cuerpo, a través de su desempeño físico, aceptarían gustoso el cambio, teniendo una performance más saludable.

Mientras que, por otro lado, el cerebro, el que en general manda, estaría muy disgustado.

Esta batalla tiene sus aliados para ambos lados, pero el cerebro tiene a las mejores aliadas, las hormonas, y esas van a inclinar la balanza

En un jugador, como en la mayoría de nosotros, el estado de ánimo es primordial, fundamental, si estamos bien, corremos más, soportamos las dolencias físicas, nos sale todo mejor, sin esfuerzos, el secreto es evidente, las endorfinas y la serotonina están jugando para nuestro equipo.

Ellas se elevan y nosotros con ellas.

La dieta mediterránea, un tanto apática, poco vistosa, a nuestras costumbres, se convierte en un enemigo de nuestro cerebro rey, que espera ansioso liberar su tormenta hormonal, cuando el humo de un asado atrae a cualquiera que pase cerca.

El asado es el liberador de la positividad del deportista, este eleva su ánimo, y lo lleva consecutivamente al éxito

Por eso, de carne somos…

 

 

Ruben Mingroni

La medicina y Boca Juniors son mis dos pasiones. Papa x 2. Columnista de medicina en Cadena Xeneize.

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