Analizamos la derrota en Brasil que complica la clasificación en la Libertadores

Corinthians dominó a pura intensidad en el comienzo y gestionó la ventaja desde la incapacidad de Boca para crear situaciones de gol y juego asociado.
Desde un primer momento, el Timao impuso condiciones, salió a buscar el partido atrayendo por izquierda para atacar por derecha. Ahí, el centro del campo de Boca, aún con el 4141 sin pelota, quedaba corto y no lograba cubrir el ancho.
Así llegó el gol tempranero. Y con un problema que se vio repetido: en ese sistema de espejos, los interiores de Boca no llegaron a seguir a sus pares que rompían a sus espaldas. Maycon fue figura en ese aspecto con los dos goles.
Además, con la pelota, Boca tuvo problemas graves en salida por acumular mecanismos no complementarios (laterales bajos + volante entre defensores + interiores bajos) que acumula jugadores en salida detrás de la pelota sin dar opciones de pase por delante.
Esos mecanismos generan una limitación de tres cuartos hacia delante dónde, con extremos abiertos, no existen opciones de pase entre líneas. Y se refuerza cuando los internos retroceden a quitarle la pelota al 5 en lugar de mostrarse como opción ellos mismos.
Vemos que la posición de Ramírez y Romero fue muy centrada, sin impacto en las áreas ni en la «zona 14», que ocupa la puerta del área rival. Y en sus pases, ninguno vertical hacia el área. No llegaron ni llevaron la pelota hacia el área.
Esto es un aspecto repetido en Boca, que ataca por los costados, pero no genera las ventajas para aprovechar por el centro la posición de sus extremos. Vemos en el mapa de pases una zona 14 vacía, en pases desde y hacia ese lugar. Y ayer hubo solo 1 pase al área.
Las limitaciones de Boca en la creación colectiva de circuitos de juego es evidente, y en el segundo tiempo, a pesar de adelantar líneas y ganar más pelotas divididas (también por el retraso de Corinthians) no pudo crear situaciones claras.



