La hormona del gol

Vivimos la semana donde más aumenta la tensión a medida que pasan los minutos, las horas, los días, hasta llegar el esperado domingo. Ese que esta a la vuelta de la esquina y no de cualquiera:  allí en Figueroa Alcorta y Udaondo donde se verán las caras los clásicos rivales , los que tienen en vilo a todo un país y parte del mundo.

El pitazo inicial dejará atrás tantas horas de aire, páginas de diarios, sitios web y publicaciones en todas las redes , donde las tácticas y estrategias cambiara´´an cada día, se esconderá, se jugará a confundir al rival. El inicio del cotejo nos introduce en una realidad que quedará en la historia.

Los jugadores y su responsabilidad, con el respaldo de nuestra gloriosa historia, debe forjar un juego con la cabeza bien en alto y el pecho inflado de llevar la majestuosa camiseta de Boca Juniors.

La del único grande , el club que más copas ganó y que es reconocido en todos lados de la Boca hasta Japón.

Detrás tendrán el apoyo de cada uno de los bosteros que habitan esta tierra. Sus hinchas, esos que llevan a la pasión a su máxima expresión, en el cual en esos 90 minutos se entra en un trance único, en donde la amnesia dominará todo el ámbito. Gritarás como el mejor cantante de ópera llegando a agudos imposibles de imitar, tomarás alcohol o esa bebida cola en exceso mientras tu gastritis te mira desconcertada. Te levantas en cada ataque, te sientas al perder la pelota. Así una y otra vez mientras tus rodillas tratan de recordarte el dolor que te impide subir escaleras.

Tiras tus lentes y tu visión se convierte en la del hombre nuclear observando hasta el mínimo roce
Tu corazón late fuerte y al ritmo de los bombos de la 12.

Hasta que en un momento con los minutos cumplidos y en tiempo de alargue:  La pelota viene de aire , el número 9 pica al primer palo y retrocede rápidamente ubicándose en el segundo, se eleva tan alto quedando cara a cara con la segunda bandeja , que esta inmóvil como de costumbre , hace el gesto de No y la pelota dice Si ,traspasa el límite del arco, inflando fuertemente la red.

Te llenas la Boca de grito mientras la «hormona del gol» se esparce en tu cuerpo llegando hasta el último rincón , convirtiéndote en un personaje de Marvel inmortal, positivo, sin males, sin dolores, sin problemas. La felicidad está en su más alto nivel y se mantendrá por días mientras la hormona circula y se active al volver a ver la imagen de ese gol una y otra vez.

Y será un lunes distinto, donde querrás estar en todo y con todos mostrando tu felicidad , porque eres superior a todos.

Ganó Boca y no es lo más importante, ganar es lo único.

Fragmentos del libro: Equilibrio dinámico El Alargue. Editorial Autores de Argentina

Aguante Boca y lo mas preciado que tiene, su gente.

Ruben Mingroni

La medicina y Boca Juniors son mis dos pasiones. Papa x 2. Columnista de medicina en Cadena Xeneize.

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