Razones para esperar

El contrato de Battaglia, que vence en diciembre, es tema de debate cada vez que Boca pierde. Por qué decidir a fin de año es la mejor opción. Por Gonzalo Suli

Desde que Sebastián Battaglia es el técnico de Boca, hay dos corrientes bien distintas de opiniones acerca de su continuidad. Mientras para algunos es el líder de un proyecto de renovación revolucionario, para otros no da la talla para dirigir a Boca. Tampoco han faltado los rumores cada vez que Boca sufre un traspié. Lo cierto es que hoy, a pocas semanas del final de un año turbulento para el club, nada ni nadie puede asegurar la continuidad del DT al frente del equipo en 2022.

Antes que nada, hay un contrato con vencimiento antes del cambio del calendario lo cual habilita a cualquiera de las partes a decidir tomar caminos opuestos. También hay una final en el medio que Boca -por historia y por necesidad actual- debe ganar. Y, por supuesto, está pendiente el objetivo del semestre que aún no se logró: clasificar a la Copa Libertadores del año próximo. Ayer parecía una oportunidad inmejorable para relajar tensiones en cuanto a este último ítem: ganando se posicionaba por encima de Talleres de Córdoba. Sin embargo, el equipo volvió a fallar en un partido de los considerados más “exigentes” y quedó más apretado en la tabla anual. Repasemos: este Boca les ganó a Patronato, Platense, Rosario Central, Atlético Tucumán, Colón, Lanús, Huracán, Godoy Cruz, Argentinos (por Copa Argentina), Aldosivi y Sarmiento. Salvo Lanús y Colón, ninguno aparece entre los diez primeros de la tabla. Con los siete restantes del lote de arriba ya jugó y no pudo vencer a ninguno, con 2 empates y 5 derrotas (ante Estudiantes todavía con Russo en el banco).

El de los puntos obtenidos y la escalada de puestos parece poco argumento para proyectar desde ahí un futuro cercano exitoso, sobre todo por la forma en que se sucedieron las derrotas,  con pocas respuestas desde lo táctico ante la adversidad de plateros inconvenientes. El otro aspecto más favorable al ciclo de Battaglia es la gestión de un grupo de chicos que ya trabaja con el DT desde su llegada al club en 2020 para dirigir la reserva. Ayer se volvió a dar un paso atrás en ese sentido, con el DT confiando un partido importante al mediocampo favorito del público y rompiéndolo antes de la mitad del complemento. Tampoco es una buena señal en cuanto a la construcción de un equipo lo que sucedió en el momento de los primeros cambios de la noche, con gestos y reacciones que desataron discusiones en el propio banco de suplentes.

Con todo este panorama, lo único prudente es esperar. No por dudar de más, sino por pura lógica. Nada positivo puede aportar una renovación anticipada de Battaglia, menos antes de una final. Simplemente porque más allá de los contratos, en el fútbol mandan y mandarán los resultados y las formas.

Gonzalo Suli

Periodista. En Twitter @gonsul.

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