¿Quieren tener razón o que gane Boca?

Esta editorial fue expuesta el lunes a las 21hs, cuando la continuidad de Russo aún era una incógnita. Con su salida consumada, vale esta aclaración y la promesa de que la próxima abordará su salida. Sin más, la editorial de Gaspo en La Mitad Más 104.1.
Boca fue un espanto anoche en La Plata. Lo fue también en La Boca, hace una semana y no dejó de serlo en Córdoba hace quince días. Podría seguir toda la noche retrocediendo fecha tras fecha y el resultado sería el mismo, este Boca no sabe a lo que juega.
Es un hecho que todos coincidimos en ello por lo que mi intención no tiene que ver con meter el dedo en la llaga. En absoluto. Basta con ingresar a cualquier red social y los hinchas propios y ajenos piden a los gritos que rueden cabezas, o al menos una, la de Russo.
Por mi parte, jamás pedí el despido o la renuncia de ningún DT. No lo digo como un mérito o una virtud, es sólo una característica de mi persona. Voy más atrás en el tiempo hasta la gestión de La Volpe. Si realizábamos un censo entre los hinchas en la previa de aquella final con Estudiantes, arriba del 50% prefería perder para asegurarse la partida del bigotón. Increíble. Lo contrario a la esencia del hincha común.
Por supuesto que hablo de la previa porque durante el partido todos éramos un puño apretado alentando al Xeneize que iba por su primer Tricampeonato, pero no deja de ser una realidad que me quedó grabada para siempre. Desear la derrota del club para satisfacer un deseo personal. Ese no es el Boca que yo amo, esa no es la hinchada por la que saco pecho cuando voy a la Bombonera.
Miguel se va quedando sin crédito entre los hinchas, por méritos propios y por operaciones mediáticas; pero las decisiones de su cuerpo técnico son muy difíciles de justificar. Ni siquiera hablo de sus conferencias de prensa, lo que cada DT declare me importó siempre muy poco, después de todo lo entendí siempre como parte del circo mediático que se genera en épocas de vacas flacas, pero la inclusión de jugadores en puestos donde no se sienten cómodos, la insistencia por otros que están muy por debajo de su nivel y del nivel que tienen sus compañeros en el banco; sumado a la falta de juego y situaciones de peligro, terminaron gestando un ambiente invivible. No hace cambios a tiempo, no mueve las fichas para torcer un destino trunco y sobre todo repite los mismos errores fecha tras fecha.
Repito, jamás pedí la cabeza de ningún DT, tampoco tengo claro cuál sea la solución para este presente; lo único que sé es que un Bostero que se precie de serlo jamás le desearía el mal al club en pos de conseguir la satisfacción de decir: yo tenía razón. Si eso sucediera, lamento decirles que de Bosteros no tienen nada.



