El Boca de Seba

El empate con Racing dejó a muchos con un sabor amargo pero otros seguimos entusiasmados con esta suerte de nuevo Boca. Un Xeneize que se diferenció inmediatamente de la última versión de Russo y parece estar sentando las bases del equipo que Sebastián Battaglia quiere ver en cancha.

De entrada nomás, resignó la línea de 5 en el fondo para sumar un mediocampista de juego y prescindió de uno de los extremos para abastecer mejor a un 9 que verdaderamente es 9. Suena contradictorio decirlo, pero a veces el exceso de delanteros (sobre todo cuando no están cómodos en la posición en las que se los ubica) termina siendo perjudicial para el ataque.

Es cierto que los cambios de nombres fueron pronunciados, pero también lo es que en lo que al juego se refiere, la transformación está siendo más gradual. Y es lógico, se había tocado fondo y salir de aquel pozo iba a costar mucho más que la triste partida de Miguelo y la aparición de algunos pibes con ganas.

Hablaba de que algunos estamos entusiasmados pese a no conseguir los tres puntos en casa y eso es porque este Boca quiere ser protagonista y lo va logrando en la medida que los partidos se van presentando. Molinas y Ramírez, por ejemplo, se asocian cada vez más seguido y Briasco alterna con Pavón más buenas que malas por izquierda.

Otra historia es la banda contraria que está menos explotada, pero entre Almendra, Medina y el Pulpo todavía no se puede encontrar a un acompañante para el lateral derecho que hoy por hoy ataca muy aislado del resto del equipo. Se puede mejorar, está claro, pero es bueno reconocer ese punto flaco para poder corregirlo.

Se viene Central en un escenario en el que Boca no gana desde el 2006. Sí, 2006. Es un montón. Pero los preocupados debieran ser ellos, porque si dicen que nunca es bueno enfrentar a un grande herido; imaginen lo que dirán cuando sepan que ese grande está volviendo a ser lo que era.

Gaspar Martinez

Socio de Boca y conductor de La Mitad más 104.1

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