De copas con Boca

Ya pasó la euforia nacional por el título de la Selección en Brasil, de a poquito volvemos a ponernos el chip Bostero que algunos se sacaron durante la Copa América y empezamos a vibrar lo que será la llave de Libertadores versus Atlético Mineiro. El cuco de los octavos de final nos visita en la Bombonera para robarnos la ilusión que cargamos desde hace más de 13 años.
Qué fácil resulta darle épica a un partido de fútbol. Corrijo, qué fácil es hacer de Boca una historia de vida o muerte futbolística: Si no clasifica a la Copa Libertadores, es un clarísimo papelón; si no accede a los octavos de final, es una vergüenza; si no alcanza los cuartos, debieran darse renuncias masivas; si no llega a las semis, padece los errores de una dirigencia sin experiencia; si no consigue ser finalista, deberá replantearse el camino escogido; y mi favorito, si no sale campeón, es un fracaso estrepitoso.
En Boca estás vivo sólo cuando ganás y a veces ni eso, porque le cuentan los goles, las jugadas de peligro, si el que está en el banco está enojado o si la hermana del defensor hizo una historia de Instagram sobre el partido. No descubro nada con esto, lo tengo claro. Pero decirlo en voz alta me ayuda a que ridiculicemos esos argumentos en compañía. Así somos varios los que nos reímos.
Volviendo a la Copa Libertadores, con Mineiro se terminarán las especulaciones y nos meteremos de lleno en la dinámica de rezongar jugadas, reseñar partidos y hasta condenar actitudes extrafutbolísitcas (¿qué hiciste Cardona?). Volveremos a ser un puño apretado alentando por el Xeneize o el grupo desordenado de siempre que se ofende por los medios, los dirigentes o los cambios del DT.
En Brasil se rompió el maleficio de una generación que nunca había podido celebrar una conquista de la Selección; díganme iluso, pero si naciste en el segundo semestre del 2007 te mando un saludo enorme y te deseo la misma suerte: ¿sabés lo lindo que es ver a Boca Campeón de América? Ponete cómodo que en La Mitad Más 104.1 te lo contamos.



