La Selección, la Selección…

Me puse a hacer memoria y se me cayeron estos recuerdos de las Copas América que viví: todos tienen que ver con Boca, por supuesto. Juro que ningún dato está chequeado, y entiendo si no pasa el filtro de termo, pero es lo que hay…

Se viene la Copa América y voy a intentar hacer un repaso por lo más importante que me viene a la mente acerca de cada edición que recuerdo. La primera es la de 1989, jugada en Brasil. La del 87 en Argentina me la perdí por inconsciente futbolero: me desperté en la segunda fecha de la temporada 88/89, con lo cual todo lo anterior lo aprendí leyendo. De aquel superclásico con los debuts del Mono y Juan Simón en adelante, me acuerdo de todo.

Tampoco tengo muy claro en realidad lo del 89, dado que la forma de disputa no era muy ortodoxa que digamos. Segunda fase por puntos creo y Argentina siempre corriendo de atrás. Troglio y Caniggia se destacaron, eso sí lo recuerdo. Y creo que más que Diego.
Chile 91 sí que fue un colapso emocional. Nos arruinó un campeonato, directamente. Basile se enamoró de Batistuta, nuestra mayor aparición en más de diez años, y nos dejó sin goles para la final con Newell’s. Latorre entró en el combo porque era algo así como “el diez post Diego” pero se fue para jugar con los suplentes. En cuanto a la Copa, a Argentina la recuerdo sólida y brillando en una goleada a Paraguay donde la rompió Caniggia (nunca hubiera imaginado que poco después jugaría en Boca) y una definición rarísima, esta sí sé que fue por puntos en una segunda ronda.
En Ecuador 93 estaban todos pensando en las eliminatorias para USA 94. Sin embargo, Boca vivía -cuando no- una crisis profunda, incluso después de haber roto el maleficio de once años sin títulos. En aquel receso se jugó la insólita Copa Centenario en la cual Boca perdió dos veces (había ronda de perdedores) y una fue con River (sinceramente no recuerdo cuál de las dos), pero fue en tercer partido tras dos empates y lo definió Cuqui Silvani con un fucking gol de oro en cancha de Vélez. Esa tarde quedó para mí como referencia que  esa cancha mejor tenerla lejos. Ah. En Boca apareció Talarico, un buen jugador de River de unos años atrás que no se cuántos partidos habrá jugado pero sí estuvo en esa serie. Ah (2)También en algunos partidos Boca usó una camiseta poco usual: la recordada Adidas con Parmalat, pero con ese escudo traslúcido que solo venía en las que te comprabas en la casa de deportes pero nunca en la de los jugadores. Ah (3) La Copa América la ganó “inobjetablemente” Argentina: por penales a Brasil (última hazaña de Goyco, semanas antes de comerse “todos los amagues”), con una avivada genial del Cholo Simeone sacando rápido un lateral ante Colombia y dos golazos de Bati en la final con México.
Uruguay 95 fue la debacle de un sólido Daniel Passarella, con la sobrada al tercer partido frente a Estados Unidos donde se comió tres y fue a jugar con Brasil. La mano de Tulio y primera escena de los años sin títulos. Nada que ver, pero al año vendría otra frustración en la final de los Juegos Olímpicos en Atlanta donde Nigeria le dio vuelta el partido tres veces. Lo de los Juegos del 96 lo marco porque es más terrible lo que le dejó a Boca ese parate a cuatro fechas del final de un torneo esquizofrénico (el de Castrilli en Vélez, el del 4-1 al River de América en la Boca) que la pretemporada del 95, con las inminentes llegadas de Diego y Cani que despertaban solo esperanza.
En Bolivia 97 creo recordar que Passarella armó un equipo B para priorizar las eliminatorias del Mundial de Francia. La verdad que no me parece que haya influido mucho en la vida de Boca, que mientras tanto se armaba el mejor plantel de su historia con las llegadas de Palermo y Guillermo. También era la última pretemporada de Diego, que había protagonizado el retorno más raro de la historia jugando UN partido del Clausura 97 contra Racing en La Bombonera y después recién volvió en el Apertura. Ni sé cómo salió Argentina, pero habrá perdido con Brasil. No, ahí chequeé. Perdió en Cuartos con Perú. De esa Copa América también surgió un refuerzo impensado para Boca: nada menos que el goleador de la misma, el mexicano Luis Hernández, quien por la cantidad de delanteros (y por el cupo de extranjeros) terminó jugando poco y nada en el único semestre que estuvo en el país.
Paraguay 99 no divide entre Argentina y Boca porque en esta Copa Argentina fue directamente Boca. Ibarra, Samuel, Cagna, Riquelme, Guillermo y Palermo. Es como si Bielsa se hubiera empecinado en destruir las carreras de los mejores jugadores argentinos y los llevó a todos a esa Copa para mostrar que el Piojo López era más importante que Román. Encima en Colombia estaban Bermúdez, Córdoba y calculo que también Serna. Y se cruzaron en un partido histórico, que es recordado por los tres penales que erró el bueno de Martín. 3-0 ganó Colombia y otra vez Argentina quedó desacomodado. Le tocó Brasil otra vez y aunque el penal esta vez lo erró Ayala, Rivaldo, Ronaldo y compañía fueron demasiado para un equipo que no podía bancar a un compañero después de una noche nefasta.
Colombia 2001 fue de los papelones más grandes de AFA. Por seguridad ante una situación de violencia interna, la Copa se puso en duda pero finalmente se jugó sin el equipo de Bielsa, que fue reemplazado por ¡Honduras! Tal vez lo más destacable bosterísticamente hablando fue la consagración del local, con Óscar Córdoba como abanderado, habituado a consagrarse en el continente tras su bicampeonato en la Libertadores con su club.
Creo que ahí se les descalibró un poco el calendario y en lugar de 2003 se volvió a jugar en 2004, en Perú. Fue en el marco de la gira despedida de Marcelo Bielsa de la Selección. Argentina fue una máquina, presentó una renovación interesante con jugadores como Figueroa y el Chelito Delgado y tenía a Carlitos Tevez como una de sus estrellas. Pero 2004 era un año de mierda, y con el antecedente inmediato de la nefasta derrota del Boca de Bianchi por penales ante Once Caldas, un Brasil B empató la final en el descuento y se llevó la Copa también desde los doce pasos. En los inicios de la Copa, un domingo gris nos enterábamos que Bianchi había renunciado y nos dejaba desahuciados como nunca en muchos años.
La Copa siguiente fue la de Venezuela 2007. Un elixir de equipo, si usamos palabras de su entrenador Alfio Basile. Boca venía de ser campeón de América y esa actuación descomunal de Román lo hacía ceder al ruego de todo el mundo fútbol y volver a una selección a la que había renunciado un año atrás. Fue Román más Messi más un equipazo que desfiló y deslumbró hasta que se cruzó en la final con, sí, con Brasil. Creo que el 0-3 fue antes del primer tiempo. Y si no, fue al comenzar el Segundo. Ni compitió Argentina.
A partir de ahí, se intentó sí ordenar la Copa cada cuatro años después de los mundiales. En 2011 tocó en Argentina. Los partidos se diseminaron por todo el país y Argentina no jugó en Buenos Aires, porque creo que solo la final se jugaba en River. El equipo que dirigió Checho Batista fue un desastre, solo le ganó -creo- a Costa Rica y Messi dio pena gran parte de la Copa. La eliminación fue a manos de Uruguay, posterior campeón, por penales. Y el definitivo lo erró Carlitos, crucificado al punto de quedar al margen de todo el ciclo posterior, el de Sabella.
Mientras tanto, los hinchas de Boca estábamos en Disney. Antes de que comenzara la Copa, River se había ido a la B y se avecinaba una temporada distinta, que terminaría con un campeonato invicto y final de Libertadores.
Para 2015 ya se había muerto Grondona, lo que suponía un cambio importante en la influencia argentina en las decisiones. La Copa se jugó en Chile y el equipo dirigido por Tata Martino tuvo un camino sólido que lo llevó a la final. Messi no pudo llevar la Copa porque Argentina no la metió en 120 minutos (algunos contra 10 jugadores del rival) y en los penales Chile fue campeón por primera vez en su historia. Los hinchas de Boca miraban la Copa esperanzados con la vuelta de Carlitos Tevez, que confirmó su regreso en plena disputa de su torneo regreso a la Selección, que también sería el último.
En 2016 se jugó otra Copa, porque se arrepintieron de jugarla cada cuatro años y encontraron la excusa del centenario de la primera copa. Se jugó en Estados Unidos y estuvo buenísima. Otra vez Martino, otra vez Messi, otra vez Chile y otra vez los penales. Más allá de la desorganización reinante en el ente mayor del futbol argentino (qué ganas de decirlo alguna vez) y de algunas otras razones, para un entrenador con el perfil y las aspiraciones de Martino, perder una final con un equipo de Pizzi debió ser too much. Boca? Boca antes de la Copa le había ganado una hermosa serie a Nacional de Montevideo y se preparaba con todo para ganar la séptima: en el camino esperaba Independiente Del Valle de Ecuador y Tevez, Lodeiro, Pavón y Pablo Pérez esperaban los refuerzos para que los más de sesenta días que tenían para preparar la serie terminen de inclinarla a favor del favorito. Todos saben lo qué pasó después. Nadie -salvo Guillermo- sabe por qué Zuqui jugó los 180 minutos de la serie que su equipo perdió vergonzosa e inobjetablemente ante los ecuatorianos.
Me había olvidado que hubo Copa en 2019, pero hubo. Argentina fue en plan “equipo chico”: sin aspiraciones, casi sin DT. Ahora recuerdo que se jugó en Brasil. Y que se le ganó bien a Colombia para llegar a la Semi y perder…bueno, con Brasil. Messi parece que volvió a ser feliz y Scaloni, imprevistamente, se quedó con el premio mayor. O sea, ser el DT de la Selección mayor al menos hasta la Copa que empieza mañana y que atravesó la pandemia. Del Boca de esa Copa me acuerdo que se avecinaba otra Segunda Fase de Libertadores y lo que venía era más sangría con las ventas de Benedetto y Nández y las promisorias llegadas de Toto Salvio, Daniele
De Rossi y para hacer olvidar a Darío, el Lewandowski argentino, Franco Soldano.
Hasta acá, todo lo que tengo en mi mente sobre este torneo centenario y de diversos sistemas de disputa. A partir de mañana será una chance más de romper ese maleficio que ya lleva 28 años. Aunque los hinchas de Boca están revisando las estadísticas de Orsini y Briasco porque lo único que les interesa es ganarle a Mineiro por la Libertadores. Yo, por mi parte, la viviré esperando que mi memoria me permita seguir recordando la vida color de Boca.

Gonzalo Suli

Periodista. De Cadena Xeneize para el mundo. Jefe de redacción de www.cadenaxeneize.com

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