No pasa nada

Boca no jugó bien y cayó en Guayaquil 1-0 frente a Barcelona, un derrota que no cambia nada y sigue dependiendo de si mismo para clasificar.

Boca venía de 5 victorias seguidas y de conseguir la clasificación a la próxima fase de la Copa de la Liga, algo que hace 20 días mucho cuestionaban que pudiera pasar. Con esa racha y el colchón de 6 puntos, Miguel Russo se animó a darle descanso a Villa, Tevez, Medina y Almendra, para enfrentar a Barcelona con algunos suplente.

El viaje a Guayaquil sumo más preocupaciones que alegrías. Tal como lo solicita el Gobierno Argentino, los jugadores debieron realizarse un test a las pocas horas de llegar, para presentar cuando llegaran a Ezeiza. El de Andrada marcó positivo, y a partir de ahí hubo un raíd de llamadas para que el arquero pueda volver lo antes posible y eso, sin dudas, desgastó física y mentalmente a más de uno. No es excusa, pero es una realidad, antes que nada los jugadores son personas.

El arranque del partido tuvo al conjunto local manejando la pelota en campo del Xeneize y la hacía circular tratando de romper la línea del mediocampo que esperaba ordenado para recuperar y apostar a alguna contra.

Los minutos fueron pasando y a partir de los 25 Boca ganó la posesión del balón y empezó a manejar el ritmo de juego, sin generar peligro en el arco rival, pero sabiendo que si tenía la pelota, no iba a sufrir en el arco propio. Con orden y paciencia, logró terminar el primer tiempo un poquito mejor que el equipo ecuatoriano.

En el complemento el ex Boca, Damián Díaz, logró ganar protagonismo en la generación de juego y fue una de las piezas importantes en Barcelona que empezó a crecer con el correr de los minutos, arrinconando al Xeneize y generando peligro en el arco de Rossi.

A los 8′ Garces dominó la pelota en el área, tocó con Martínez que remató y Jara salvó sobre la línea. A los 15′ Michael Hoyos cabeceó tras un córner al primer palo y Rossi la descolgó del ángulo. Un minuto después, la tercera fue la vencida, cuando Molina abrió a la derecha para Pineida, que entró al área en soledad, metió el pase al medio y Garces la mandó al fondo.

Los ecuatorianos aprovecharon los únicos minutos que Boca se desacomodó tras la salida de Varela y, con el 1-0 a favor, se replegaron y esperaron a un equipo que no tenía nadie que pudiera manejar la pelota, más allá que había ingresado Medina, pero no tenía nadie con quien conectarse.

Miguel esperó hasta los 30′ para meter los cambios buscando el empate y mandó a la cancha a Tevez, Maroni y Zeballos. Con ellos fue el mejor momento del equipo de la Ribera en el partido, yendo para adelante con más corazón que con razón.

A 10′ del final, tras un córner mal tirado por el conjunto local, el Xeneize salió de contra y Maroni encaró en soledad desde campo propio, remató cruzado ante la salida del arquero pero el balón se estrelló en el palo. No era la noche de Boca.

El árbitro terminó pitando el final y Boca, además del disgusto con su arquero, se trajo una derrota que sirve para poner los pies sobre la tierra luego del cambio de actitud y saber que con suplentes, no fue un equipo que sufrió frente al equipo que lidera el grupo C.

El dato más importante, tal vez, es que muchos jugadores llegarán descansados y otros recuperados para estar en Vila Belmiro el martes próximo para enfrentar a Santos sabiendo que un triunfo dejará al equipo al borde los octavos. Por eso, más allá de que siempre duelen las derrotas de Boca, hoy no pasó nada grave.

JotaPe

Periodista y Bostero.

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