Ilusiones renovadas

 

Se viven tiempos cambiantes en la primera división del equipo masculino de fútbol. Fecha a fecha pasamos del desinterés absoluto al compromiso más inesperado, Boca confunde pero da pelea. A pesar de estos cambios tan pronunciados es escolta del Vélez puntero y está en las puertas de un nuevo sueño: esta semana comienza otra Copa Libertadores de América.

Respecto de la ilusión que despierta en cada hincha el inicio de la competencia más importante del continente, me resulta inevitable compararlo con el entusiasmo del pueblo argentino en las vísperas de cada Mundial de fútbol.

No importa cuán mal llegue la selección, no interesa el nivel individual o colectivo; la esperanza está a la orden del día, siempre. Nunca vas a escuchar a algún hincha en la previa resignarse a no pasar la fase de grupos. Jamás se contentará con otra cosa que no sea el título.

En otro contexto, con otros protagonistas y otra persecución mediática; Boca siempre respira la misma ilusión copera. No importa si llega a la primera fecha con la contundencia del Boca de Bianchi o la inmadurez de algún equipo olvidable en las etapas más flojas del club. Siempre estamos para ganarla. Eso es la definición perfecta de OBSESIÓN.

No respondemos a la lógica, no nos interesa analizar las posibilidades. La copa es el objetivo máximo de cada año. Nos costó horrores la clasificación en ciertos momentos, pero de un año a otro entrábamos por la ventana y nos consideraban candidatos. ¿Qué otro club tiene esa mochila en sus espaldas?

No tengo idea cómo le irá al equipo en la altura de La Paz, pero en la noche del partido voy a estar con la misma ilusión que experimenté cuando pisé por primera vez La Bombonera. Con los ánimos por las nubes y con el corazón prendido fuego. Jugamos mal, tenemos crisis y hasta nos peleamos entre nosotros; pero cuando el árbitro pita el silbato, somos un puño apretado unido por el mismo sueño.

Gaspar Martinez

Socio de Boca y conductor de La Mitad más 104.1

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