DEJÓ EN EL CAMINO AL DIM, CON JUEGO Y MADUREZ

Una victoria que recién se consolidó en el segundo tiempo, con un Boca que muchos sospechábamos que quizás, tras la conquista del campeonato local, iba a tener un partido de “licencia”. Es que estábamos acostumbrados al electro que era Boca…
Sin embago, lo que no salió en el primer tiempo, en el segundo si, y impuso su juego. Dominó a un equipo que en la primera etapa le había copado el medio, los relevos en Boca no se realizaban correctamente y encima quedaba un hueco muy importante en el medio cuando Campuzano salía a los costados. 

Tal vez la conjunción de Campuzano y Fernández no funcionó demasiado bien en la primera etapa en comparación con lo que sucedió en el complemento.
Un segundo tiempo en el cual a Boca le sobró por lo menos 15 minutos. Boca doblegó a un rival que mostró buenas cualidades, manejo de pelota, no tuvo “miedo” porque apretó arriba y se animó a salir jugando desde su área.


De todas maneras, está claro que en los papeles y durante el partido todos nos dábamos cuenta de que Boca era superior. Más allá de las circunstancias lógicas de vaivenes que tiene un partido. 
Cuando Boca comenzó a romper líneas, fue donde encontró su verdadero juego. Campuzano ya no se quedaba tan atrás e intentaba filtrar un pase o ser él mismo el que conduciera la pelota. Pero sin dudas los que más colaboraron para la victoria xeneize fueron los dos laterales.
Buffarini y Fabra tuvieron muy buenos partidos. Fueron ellos los que se animaron a romper no sólo con la línea de volantes, si no que se transformaron en verdaderos delanteros.

Desequilibrio puro. Aunque esta vez falló en la puntada final, Villa volvió a ser imparable para el rival y ya es un indiscutido


Claro que Fabra fue el que más razones técnicas tuvo para hacer un buen partido; pero no podemos soslayar las ganas y el empuje de Buffarini, un jugador que sabe cuáles son sus limitaciones, por eso trata de explotar al máximo sus virtudes.
Con Villa, que si bien no termina de entender del todo el juego, sigue siendo una carta importante en el desequilibrio. Otro buen partido de Carlos Tevez y quien más “desaparecido” estaba del encuentro, fue el que anotó los dos primeros goles: Salvio. Y cuando uno anda angelado… todo sale bien. Russo mandó a la cancha a Bebelo y fue el pibe que a los pocos minutos de ingresar clavó un tiro libre magnífico para el tres a cero.


Una victoria para tapar bocas… esas que decían que el equipo casi que había quedado afuera de la Copa por empatar un partido de visitante. En este nuevo periodismo 2.0 (ya no sólo son los hinchas). Y son los que lamentablemente terminan marcando la agenda deportiva. Pero Boca demostró no sólo argumentos suficientes para ganar, si no que mostró madurez, lo que hace años que no podemos experimentar. Madurez porque en principio mantuvo un rendimiento y los deseos de ganar. Madurez porque supo aguantar cuando las cosas no salían, como en la primera etapa. Y madurez para, ya en ventaja, ir a buscar cerrar el partido. No es poco… hagamos memoria y verán que no es poco.

Marcelo Rodriguez

Periodista de Crónica. Las opiniones son personales. Autor de Con alma y corazón, el fenómeno Boca Bianchi.

Articulos relacionados

Botón volver arriba