Mientras haya goles, hay esperanza

Cuatro goles en 45 minutos. Y quince en los últimos 5 partidos. Boca fundamenta sus pretensiones de arrebatarle el torneo, al que muchos ya vislumbraban campeón este mismo sábado, en esta versión súper goleadora de las últimas semanas.
Deberán esperar un poco más, como mínimo.

Boca no se resigna y cumple con su exigencia planteada previo al triunfo frente a Talleres en Córdoba, que era ganar todo desde ahí y hasta el final. Llegar a esa última fecha en La Bombonera con expectativas ciertas.

En Santa Fe mostró una faceta que preocupó y bastante en el primer tiempo. A diferencia de los ratos buenos que venía mostrando en partidos anteriores, no hubo nada para destacar.
Equipo quieto, resignado a perder la lucha del medio con un Colón que pobló ese sector, y que con voluntad intentó meterlo contra su arco. Tuvo 5 corners en los primeros 5 minutos.

Pero más allá de eso, no significó haber sufrido peligro. La única del Sabalero fue sobre el final de esa etapa y más por errores de Buffarini y Andrada que por elaboración de jugada de riesgo.


Nada bueno, excepto ese tiro de Villa en el palo, hizo Boca en ese tiempo. Decepcionante rendimiento para un equipo que estaba obligado a ganar para seguir luchando. Campuzano y “Pol” tapados. Sin receptores cercanos para descarga.

Tevez encerrado en la maraña y Soldano sin más recursos que su voluntad para recuperar un par de veces en sectores defensivos. Sólo Villa encendía una tenue luz de animarse a lo distinto. Pero tampoco pudo.

El entretiempo tal vez ameritaba un cambio. Y un “candidatazo” para salir podía ser “Pol” Fernández. Pero Russo, nombres no cambió. Y otra vez acertó.

Sin llegar a ser un cambio significativo, el inicio del segundo tiempo tuvo a Boca metros más adelantado e, inevitablemente, cercano al área de Burián.

Hoy las diferencias son evidentes, y estaba muy claro que, si Boca convertía rápido, el partido quedaría a su merced. Y así fue nomás.

“Pol”, con gran definición; Salvio, luego de una jugada de arranque “Messiano” del colombiano Villa; Tevez de atropellada, mostrando su renovado espíritu goleador; y “Wanchope” con una pirueta, liquidaron con cuatro goles en 45 minutos, la frágil ilusión de los santafecinos.

Boca está con mano pesada. Cuando pega, noquea. Y por supuesto, nada mejor para disimular problemas de funcionamiento, que una catarata de goles.

No fue una noche de rendimiento excelso, ni cercano a eso. Pero ganó, goleó y la pelea como la camiseta lo demanda. Ojalá los destinos de este equipo lo lleven a un final con plena felicidad. Es un deseo de todos. Para que eso se convierta en realidad, hay que tener los pies en la tierra y entender que esta no será su batalla final.

Si se da algo más, será recibido como un premio. El premio a no claudicar.

Y el Boca de Miguel encontró la fórmula. Repleto de goles, la pelea hasta el final. Y si lo dejan, se va a animar a mucho más.

Marcelo Gonzalez

Papá de Ciro . Socio de Boca. Periodista. 22 años siguiendo y comentando los partidos de Boca por Radio Cristal de Entre Ríos.  Comentarista y Director Periodístico de Cadena Xeneize.

Articulos relacionados

Botón volver arriba