NOCHES DE COPA

Cruzeiro Boca Juniors tuvo todo lo que la Copa Libertadores implica. Estadio lleno, jugadas polémicas, un expulsado, goles, tensión, garra, jugadores que sacan chapa y Boca haciéndose fuerte en Brasil. Sí, en Brasil, donde la mayoría se queda con las manos vacías, el Gran Campeón del Balompié suma hazaña tras hazaña.

Sobre 17 llaves disputadas contra distintos equipos brasileros, Boca pasó en 14 de ellas sin importar quien es el rival, año ni que torneo es. La diferencia es abismal y encima un cuenta con un elemento más diferenciador: los tres que vencieron a Boca cayeron en el siguiente mano a mano contra el Xeneize (Santos, Fluminense y Corinthians, respectivamente). No hay equipo brasilero que esté por encima de Boca en las series a matar o morir, sólo con Santos estamos igualados uno a uno (claro, tuvieron que usar a Pele para tamaña gesta). Agreguemos que Palmeiras, Flamengo, Vasco Da Gama, Sao Caetano, Paysandú, Gremio, hasta una vuelta con San Pablo en Brasil por la Recopa sufren la mística Bostera. Para Cruzeiro, el padre de river, perder con Boca es una sana costumbre. Es la tercera llave que se queda sin nada.

Números, que a veces hablan y otras no. Ayer ésas estadísticas pesaron. En el Mineirao, Boca fue superior al local durante casi todo el partido, manejando el trámite del cotejo lejos del área Xeneize. Cruzeiro sólo la pisó con bochazos o por vía de la pelota parada. De esa forma llegó el tanto del grandote Sassá, quien había ingresado al campo de juego menos de un minuto antes, y con ello darle cierto suspenso a la serie.

Volviendo al trámite del partido, el local salió con todo, con una volea del uruguayo De Arrascaeta a los 50 segundos de juego, que Rossi contuvo sin dar rebote. El arquero de Boca tuvo un primer tiempo perfecto, pero un segundo tiempo que dejó dudas. El boliviano Lampe, arquero de su selección, será el segundo de su país en vestir la casaca Xeneize (hasta ahora el único es Milton Melgar).

Thiago Neves y el uruguayo mencionado fueron rápidamente controlados por Barrios y Buffarini (jugó su mejor partido en Boca). Con Rossi firme, los centrales impasables, Villa (gran primer tiempo) y Pavón conteniendo los avances de los laterales locales, Boca se hizo cada vez más sólido. Ya Pérez empezó a pasarse la pelota a sus compañeros y para adelante, principalmente al gambeteador Villa (no sólo es velocidad, posee cintura y freno). Zárate encaró y casi, Nandez lo tuvo pero se le fue ancha. Rossi volaba sacando una pelota muy complicada. Un penal a Villa que no fue, y un gol anulado al local -nacido en una pelota parada con un Dedé haciendo lo mismo que en la Bombonera (pero esta vez sin lograr romperle la mandíbula a Rossi)- fueron las dos jugadas polémicas muy bien resueltas por el uruguayo Cunha. Boca pisaba fuerte en el Mineirao, siendo esa la imagen que dejaron los primeros 45 minutos.

Arranca el segundo tiempo, con más de lo mismo. Dedé, muy nervioso, volvió a cargar contra un no tan seguro Rossi y fue amonestado. Un penal dejado sin efecto por offside previo de un inexpresivo (luego reemplazado) Barco hasta que Sassá (pedido por la torcida) ingresa y en un corner, con bastante fortuna, marca el 1 a 0. Como en las épocas de Bianchi (primer, segundo y tercer virreinato), ir perdiendo en Brasil es lo mismo que en cancha de Rafaela. Boca siguió jugando igual y el local, a pesar que su hinchada quería empujar, también. Dedé, el insólitamente habilitado por la Conmebol (como Felipe Melo en la primera ronda) se va expulsado tras un pique disputado. Sí, como en el potrero pero sin saber que es un potrero. Eso fue el primer golpe de knock out. Ya estaba Gago para tocar en corto (por un extenuado y amonestado Pérez), Wanchope (por Zárate) se hacía sentir con Leo y con quien tuviera cerca. El local dejó tres defensores contra tres puntas. Villa, también agotado, era reemplazado por Cardona. Las zozobras sólo nacían en las dudas de Rossi, quien en una jugada yerra con su brazo un despeje, y como lo hizo Barrios en la Bombonera, salvó la segura caída del arco in extremis con su pierna derecha. Ahí se le acabaron las ideas al Cruzeiro. Boca hacía cinco o seis toques seguidos, enfriaba el ritmo y jugaba con el balón. Wanchope lo tuvo pero por no ser egoísta (Ramón, Usted es nueve, gire y patee!) Boca se perdió el empate. Pavón, quien jugó en flojo nivel, eligió la jugada individual cuando estaban 3 Xeneizes contra dos locales. Hasta que el pecho de Ábila, el cierre antiestético de Leo que permite que, Pavón le coma (¿?) la espalda y fusila a Fabio. Empate merecido y a otra cosa. A lo Boca.

Justicia por donde se lo mire. Boca fue más en ambos partidos, pasando a semifinales. Volverá a verse las caras contra Palmeiras, ni más ni menos.

Riquelme lo había anticipado. Se dio así. Todos confiamos. A seguir por este mismo camino, el de la ida y el de la vuelta ante Cruzeiro.

 

Leandro Valdés

Abogado. Periodista. Escribí Los verdaderos Mellizos de la Boca y  Mística 2000.

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