Lo pudo liquidar, pero es Boca...

Pareciera que sin sufrir, no vale. Cuando el equipo tenía todo para liquidar la serie y pasar a cuartos de final, cerró un partido ahí. Sin mucho margen. Porque Libertad, al cual no se le cae una idea futbolística importante, nos va a complicar con pelotazos cruzados, con el fuerte de todo equipo paraguayo, el cabezazo.

Es cierto que Boca fue superior, que del medio hacia arriba, necesariamente, mete miedo. Pero por momentos, por lapsos del partido, se nota que le hace falta más presencia en el medio. En definitiva, le falta un volante.

Sin ese medio, el equipo se hace más vertiginoso, con menos control del juego, pero si el rival te lo permite, y no se atreve a atacar, entonces el conjunto del mellizo va a brillar. Quizás sin mucha continuidad, pero tendrá decenas de minutos para marcar la diferencia. Por lo tanto, más allá de los nombres, necesitará efectividad.

Con ese volante más, el juego se hace más pausado tal vez, pero con un juego que se elabora un poco más. Hasta podríamos decir que el equipo mostró más cuando apareció Nández en el medio. Pero se entiende, es difícil no jugar con los cuatro bien arriba. Es tentador y, de paso, se van suavizando algunos egos también, no vamos a obviar ese "pequeño" detalle.

Cuando Boca cae, porque tiene un juego ciclotímico, se pide con desesperación rearmar el mediocampo. Y cuando la cosa va bien, no se piensa en que sólo hay dos jugadores en la mitad, y de estos uno solo para recuperar.

¿Sumar un lateral al medio? Puede ser. Que Zárate o Pavón (quien tendrá nuestra consideración en otro párrafo), colaboren más, más allá de ocupar un espacio en el medio, también podría ser una solución. Sí parece claro que en este esquema de 4-2-4 (no se crean el 4-2-3-1), todos deben correr más de la cuenta. Todos, sin que esto sea una simple palabra, deben recuperar y marcar. Es la única forma de compensar en algo, cuando el equipo pierde el equilibrio.

Hay que ser y parecer... Boca sabe que no todos los rivales serán Alvarado ni un Libertad que la está pasando mal. Cuando los paraguayos tomaron un poco el control del partido, no es que Andrada tuvo que revolcarse como loco, pero sí peligraba esa diferencia de dos goles. Aunque, increíblemente, se escucharon comentarios como que el dos a uno le caía mejor a lo visto en el encuentro. Es evidente que contaron sólo algunas y otras se las olvidaron.

La victoria dejó, entre otras cosas, sabor a poco y que, a pesar de los grandes nombres, hay posiciones que deben ocuparse aunque no se tenga al mejor;  y que la elaboración de un equipo lleva tiempo. Aunque con el material que tiene el Mellizo, y las necesidades del club, le acortan cualquier consideración.

En cuanto a Pavón, es evidente que no está bien futbolísticamente, no se si es algo residual del Mundial, o de tanto que se habló de él, tenga un poco la cabeza quemada. Es un gran jugador, pero también tenemos que aceptar que es bastante ciclotímico, que es difícil que sume cinco partidos seguidos en alto nivel. Es más discontínuo y ante Libertad se notó que algo no estaba bien.

Por último, cuatro minutos a Tevez es una falta de consideración. No quiero decir de respeto, pero tampoco hay que tirar demasiado de la piola... Carlitos salió a bancar su situación, que soportaba ser suplente, pero cuatro minutos para Tevez, no. ¿Querés ganar tiempo con el cambio? Meté a otro, que pueda molestarse pero sin la chapa para enojarse y para pedir explicaciones.

Marcelo Rodriguez

Periodista de Crónica. Las opiniones son personales. Autor de Con alma y corazón, el fenómeno Boca Bianchi.

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