La mística intacta: con un Montero gigante, Boca sufre y clasifica a cuartos

El Xeneize dejó en el camino a Vélez por penales en la Copa Argentina, en Córdoba. Más allá de un rendimiento irregular y la falta de gol, la figura del colombiano y la aparición de la cantera fueron claves para seguir con vida.

Boca Juniors está en cuartos de final de la Copa Argentina. Eliminó a Vélez desde los doce pasos y, aunque el partido dejó varias aristas tácticas para el análisis, el Xeneize impone su mística: la suerte del campeón, dicen. Y hoy, Boca tuvo un poco de eso.

 

No fue un mal partido, lejos de eso. Durante los 90 minutos, el equipo de «El Vasco» fue quien más llegó, quien más intentó y quien buscó con mayor insistencia las fisuras del rival. Sin embargo, vuelve a aparecer un fantasma que empieza a preocupar: Boca genera mucho, pero convierte poco.

 

La falta de gol es evidente. Se crean situaciones, se pisa el área, se atacan las bandas, pero falta el remate final. Aquí surge una incógnita que el cuerpo técnico deberá resolver: Merentiel no termina de ser ese 9 de área nato. Si la idea es insistir con este esquema de juego exterior, Boca necesita un delantero que viva en el área chica y que castigue las oportunidades que el equipo trabaja.

 

Con Valencia, la situación tampoco es sencilla. Lleva pocos partidos —y hablar de ciclo cumplido sería apresurado—, pero la realidad es que le está costando. Se lo ve apático, lento y, sobre todo, sin la confianza necesaria. Y un delantero sin confianza, en un club como Boca, es un problema.

 

Las luces propias No todo fueron malas noticias. Jagger Herrera sigue sumando minutos y, sobre todo, confianza. Tuvo un partido correcto, con las virtudes de la juventud y los errores lógicos de la inexperiencia. No podemos exigirle demasiado: hablamos de un chico que recién disputa su segundo partido como titular en Primera. Hay que cuidarlo y permitirle crecer. Hoy, cumplió.

 

Y luego está Alan Velasco. Tras un análisis anterior donde fui crítico con su rendimiento, hoy toca reconocerlo: Velasco tuvo un partido de bueno a muy bueno. Fue el jugador más revulsivo del ataque. Intentó, encaró, luchó, trabó y nunca dejó de mostrarse. ¿Alcanza solo con las ganas? No. En Boca hay que demostrar mucho más. Pero esa personalidad y ese ímpetu pueden ser el punto de partida para recuperar al futbolista que todos esperamos. Si transforma esas ganas en rendimiento, Boca tendrá un jugador clave.

El héroe bajo los tres palos Pero si hay un nombre propio esta noche, ese es Álvaro Montero. Al colombiano le costó afianzarse al inicio; generaba dudas y parecía lejos de conquistar al hincha. Hoy la historia cambió. Montero está salvando a Boca. Partido tras partido aparece cuando el equipo lo necesita y dejó de ser una incógnita para convertirse en una certeza. Hoy volvió a responder en el momento decisivo y, en la tanda de penales, fue el protagonista excluyente.

 

Boca avanzó. No fue brillante, fue un partido de «cinco o seis», pero alcanzó para eliminar a Vélez y seguir con vida en la Copa.

 

Ahora viene Racing. Si algo quedó claro es que Boca tiene cosas por corregir, especialmente de cara al arco rival. Pero también quedó demostrado que este equipo tiene carácter. Cuando toca sufrir, Boca sabe sufrir.

 

Otra vez fuimos locales. Otra vez la gente estuvo espectacular. Otra vez la hinchada empujó hasta el final. Boca está en cuartos. Que venga Racing.

David Pauta Carrión

Soy abogado penalista en libre ejercicio. Apasionado hincha de Boca. IG: @david_pauta19

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