Sin sobresaltos, pero sin golpe: el empate de Boca ante Racing

Boca empató 1-1 ante Racing en el Cilindro de Avellaneda y se llevó un punto que, por el contexto, sirve, aunque no alcanza para borrar la sensación final: el Xeneize tuvo oportunidades para ganar y terminó conformándose con un empate.

El partido tuvo dos caras bien marcadas. Durante el primer tiempo hubo intensidad, ida y vuelta y situaciones para ambos equipos. Boca compitió de igual a igual en una cancha siempre difícil y no se achicó. Racing también tuvo sus momentos, pero ninguno logró imponerse definitivamente.

En el complemento, el ritmo fue bajando. El encuentro perdió parte de la intensidad inicial y se fue apagando. Boca resistió cuando tuvo que hacerlo, no sufrió demasiado y logró sostener el resultado hasta el final.

Y eso también representa un cambio. Tiempo atrás, este tipo de partidos muchas veces se le escapaban a Boca. El equipo no lograba sostenerse, perdía el control o terminaba regresando sin nada. Esta vez compitió, aguantó y sumó.

Pero tampoco hay que exagerar el valor del empate. Boca necesita empezar a ganar esta clase de encuentros.

Porque tuvo chances. Tuvo momentos para golpear y llevarse los tres puntos. Por eso, aunque el punto suma para la acumulada, queda ese sabor amargo de saber que había una posibilidad concreta de conseguir algo más.

 

Una defensa que sigue generando dudas

La otra gran conclusión que dejó el partido está en el fondo. Boca necesita incorporar un defensor de jerarquía.

La defensa todavía no transmite la seguridad necesaria. Costa alterna buenas intervenciones con errores e imprudencias que pueden costar caro; Figal y Di Lollo todavía no terminan de consolidarse como garantías absolutas, mientras que Pellegrino ha tenido demasiados problemas físicos.

Boca necesita un central que ordene, que tenga presencia, que imponga respeto y que le dé tranquilidad a todo el equipo.

Los partidos importantes también se empiezan a ganar desde la defensa. Y hoy esa sigue siendo una de las principales cuentas pendientes.

Los jóvenes respondieron

Dentro de un partido correcto, los jóvenes volvieron a dejar señales positivas. Todavía tienen aspectos para mejorar, algo lógico por la falta de experiencia, pero demostraron que pueden transformarse en alternativas reales.

Uno de los ingresos más interesantes fue el de Jagger Herrera. Entró con personalidad, jugó simple, trabajó mucho y no intentó hacer de más. En un escenario como el Cilindro y ante Racing, cumplió.

Eso, para un futbolista joven, ya es una buena señal.

Habrá que llevarlo de a poco, darle minutos y evitar cargarlo con responsabilidades excesivas. Pero si continúa sumando experiencia y mantiene esta evolución, puede convertirse en una carta importante para una defensa que necesita alternativas.

Valencia también fue creciendo con el correr de los minutos. Entró, ganó confianza y hasta tuvo una oportunidad para marcar. Son partidos y minutos que sirven para que siga madurando y demostrando que puede ser una opción.

Un punto que suma, pero no alcanza

Boca no hizo un mal partido en Avellaneda. Compitió, tuvo momentos interesantes, no sufrió demasiado y se llevó un punto de una cancha complicada.

Sin embargo, tampoco fue una actuación para festejar.

El empate sirve y confirma una mejor capacidad del equipo para sostener este tipo de encuentros. Pero Boca no puede acostumbrarse a conformarse con empatar cuando tiene posibilidades de ganar.

En el Cilindro no hubo sobresaltos. Boca resistió, compitió y sumó. Pero tampoco dio ese golpe que se le exige a un equipo con sus obligaciones.

El 1-1 sirve para la tabla. La sensación final, en cambio, deja gusto a poco.

David Pauta Carrión

Soy abogado penalista en libre ejercicio. Apasionado hincha de Boca. IG: @david_pauta19

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