OPINIÓN: Otra vez empate; Boca tiene con qué, pero no le alcanza

Boca volvió a empatar. Esta vez fue 1-1 ante Racing en Avellaneda, en otro clásico que dejó una sensación conocida: el Xeneize tuvo argumentos y oportunidades para ganarlo, pero otra vez se quedó a mitad de camino.

El punto, por sí solo, puede parecer aceptable. Racing, el Cilindro y un partido que Boca comenzó perdiendo a los cinco minutos podrían invitar a valorar la reacción. Pero el contexto obliga a mirar un poco más allá. Boca ya acumula tres empates consecutivos en el campeonato y, sobre los últimos nueve puntos en juego, apenas consiguió tres.

La noche empezó torcida por un nuevo error defensivo. Ayrton Costa cometió un penal evitable y Racing se puso rápidamente en ventaja. Otra vez, Boca quedó condicionado por una falla individual en una zona que viene siendo un problema desde hace tiempo.

Sin embargo, el equipo reaccionó. Encontró el empate a través de una gran definición de Miguel Merentiel y, durante varios pasajes, dio la sensación de que podía llevarse algo más. Tuvo situaciones, obligó a Racing a defender cerca de su arco y volvió a mostrar que, del medio hacia adelante, tiene recursos para lastimar.

Pero el gran problema sigue estando atrás.

Otra vez, las dudas en defensa

La defensa de Boca continúa siendo una fuente permanente de preocupación. Figal, Di Lollo y Ayrton Costa alternan buenos momentos con errores que terminan condicionando partidos. Y las lesiones tampoco ayudan a encontrar continuidad.

Lo ocurrido en Avellaneda volvió a dejarlo en evidencia. Boca no puede aspirar a dar un salto de calidad si cada ataque rival genera la sensación de que algo puede pasar. Los errores individuales se repiten y el equipo los paga caro.

Por eso, la necesidad de incorporar defensores de jerarquía ya no admite demasiadas vueltas. Boca necesita centrales que ordenen, transmitan seguridad y eleven el nivel de una estructura que hoy no ofrece garantías.

El propio panorama del plantel lo demuestra: lesiones, bajos rendimientos y falta de alternativas obligan a buscar soluciones. Boca necesita jerarquía en el fondo.

Jagger Herrera, la mejor noticia

En una noche de sabor amargo, Jagger Herrera fue la excepción. El juvenil ingresó en un contexto complicado, con el partido igualado y la exigencia de un clásico en Avellaneda, y respondió con una tranquilidad llamativa.

No necesitó hacer nada extraordinario. Marcó, resolvió simple y, sobre todo, no cometió errores. En un partido en el que la defensa de Boca volvió a quedar bajo la lupa, esa sobriedad alcanzó para convertirlo en una de las figuras del equipo.

Herrera disputó prácticamente todo el segundo tiempo y dejó una señal muy positiva. Cumplió con lo básico y lo hizo bien, algo que, por contraste con lo que venía ocurriendo en el fondo, terminó teniendo todavía más valor.

No se trata de cargarlo de responsabilidades ni de convertirlo de inmediato en la solución definitiva. Pero Boca tiene que seguir dándole minutos. Si mantiene esta evolución, puede transformarse en una alternativa importante.

También hubo buenas señales en otros jóvenes. Tomás Aranda tuvo un primer tiempo positivo y Leo Flores, aunque con altibajos, volvió a mostrar desequilibrio y capacidad para generar peligro. El Boca Predio sigue ofreciendo respuestas en un equipo que necesita encontrar soluciones.

Boca tuvo chances, pero volvió a quedarse corto

En el segundo tiempo, el equipo intentó ir por el triunfo. Los cambios buscaron darle más peso ofensivo y Boca tuvo oportunidades para desnivelar. Pero le faltó eficacia en los momentos decisivos.

Ese es otro de los puntos que explica el sabor final. Boca no fue claramente superado. Por momentos, incluso pareció estar más cerca del triunfo. Sin embargo, no pudo aprovechar sus chances y terminó sumando un empate más.

El problema es que las oportunidades siguen pasando. En seis fechas, la campaña no ofrece motivos para la conformidad, aunque el rendimiento de los juveniles sea una de las pocas señales alentadoras.

Un empate más y una deuda que continúa

El 1-1 ante Racing no fue una derrota, pero tampoco puede celebrarse como un resultado importante. Boca reaccionó, compitió y tuvo pasajes interesantes. Sin embargo, volvió a cometer errores defensivos y desperdició una nueva oportunidad para ganar.

El empate suma, pero el problema es la acumulación. Los puntos que se dejan en el camino empiezan a pesar y Boca necesita reaccionar antes de que las chances que hoy parecen recuperables se conviertan en una deuda imposible de saldar.

En Avellaneda, la mejor noticia fue Jagger Herrera. El resto dejó una conclusión que ya empieza a repetirse demasiado: Boca tiene potencial para más, pero mientras siga defendiendo con tantas dudas y dejando escapar partidos que puede ganar, seguirá quedándose a mitad de camino.

Marcelo Gonzalez

Papá de Ciro . Socio de Boca. Periodista. 25 años siguiendo y comentando los partidos de Boca.  Comentarista y Director Periodístico de Cadena Xeneize.

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