Cavani quedó fuera de los concentrados por su crónica lesión

En Boca las alarmas vuelven a encenderse y esta vez la noticia golpea de lleno a uno de los nombres más pesados del plantel: Edinson Cavani quedó definitivamente afuera del partido frente a Gimnasia y Esgrima de Mendoza y no concentrará para el encuentro del sábado en La Bombonera. La confirmación llegó en la noche del jueves y terminó con cualquier especulación sobre una posible titularidad del uruguayo, que incluso había sido mencionado como potencial compañero de ataque de Adam Bareiro.
La situación, lamentablemente, no es nueva. Cavani sigue luchando contra el dolor en la columna que arrastra desde aquel golpe sufrido ante Huracán, en el marco del Torneo Apertura 2025. A casi un año de ese rodillazo que lo afectó a la altura de la espalda, el delantero no logra dejar atrás la molestia y su físico vuelve a condicionarlo. Este jueves no pudo entrenar a la par del grupo en el Boca Predio y apenas realizó tareas en el gimnasio, un indicio claro de que su presencia estaba en duda. Horas más tarde, se confirmó lo que nadie quería escuchar: no será parte del partido.
El dato no es menor. Cavani tiene turno programado con un especialista en columna en los próximos días, buscando una solución definitiva a un problema que lo tiene a maltraer. El gesto habla de su voluntad inquebrantable por volver, de su deseo de aportar y de no resignarse pese a los 39 años y a un contexto físico adverso. Más allá de cualquier análisis futbolístico sobre su rendimiento reciente, lo concreto es que el delantero quiere recuperarse y agota todas las instancias médicas para lograrlo.
Ahora bien, también se abre otro debate: ¿hasta cuándo puede esperar Boca? El deseo del jugador es lógico y entendible, ningún profesional quiere quedar al margen por lesión. Pero el equipo necesita respuestas inmediatas y, en este momento, Cavani no puede darlas dentro del campo. Lo urgente hoy es la información: está descartado para el sábado y su recuperación vuelve a quedar en suspenso, atada a la consulta con el especialista.
El rompecabezas que debe armar Claudio Úbeda se complica. Sin Cavani, aquella idea de una dupla con Bareiro queda descartada y reaparece la posibilidad de repetir el 4-3-3 que se vio ante Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy por Copa Argentina. Pero tampoco hay certezas absolutas. Ángel Romero, quien fue titular el martes, arrastra una molestia y se realizó estudios. A esta hora no trascendieron los resultados y su presencia también es duda. Las lesiones cambian de nombre, pero siguen siendo protagonistas en el día a día del plantel.
En medio de tantas bajas, hay al menos una señal positiva: Leandro Paredes volvió a entrenar a la par de sus compañeros tras el problema en el tobillo que lo marginó en los últimos días. La pregunta es si será arriesgado. Desde que se decidió preservarlo pasaron apenas 12 días y Boca juega en 48 horas. Luego tendrá un compromiso clave como visitante frente a Lanús, el día 4, lo que abriría una ventana de recuperación más amplia. ¿Lo manda Úbeda directamente a la cancha el sábado? ¿Lo lleva al banco? ¿O lo guarda para La Fortaleza? La decisión se tomará en las próximas horas.
También hubo movimientos alentadores en otros frentes. El “Chango” Exequiel Zeballos volvió a pisar el campo de juego y realizó trabajos de trote, generando expectativa en los hinchas. Alan Velasco avanza en la recuperación de su lesión de rodilla, que lo tiene afuera hace casi un mes y medio, y cuando se cumplan los dos meses podría estar nuevamente a disposición. En tanto, Milton Giménez, operado hace apenas cuatro días, comenzó con tareas muy livianas, iniciando un proceso que será más largo pero que al menos ya dio el primer paso.
Otro que pasó por el quirófano fue Carlos Palacios. El chileno fue intervenido de la rodilla por un problema que arrastraba desde el Mundial de Clubes y que lo llevó a jugar gran parte del segundo semestre sin plenitud física. En este 2026 todavía no pudo disputar ni un partido ni realizar la pretemporada con normalidad. La operación, según los primeros informes, salió bien: le extrajeron líquido producto de una sinovitis y tendrá alrededor de dos meses de recuperación. Boca no emitió parte médico detallando la lesión específica, pero el objetivo es que vuelva en óptimas condiciones.
La lista de tocados no termina ahí. Marcelo Weigandt terminó golpeado tras el duelo ante Gimnasia de chivilcoy, con dolor en el tobillo, aunque este jueves trabajó con normalidad. De no llegar, el reemplazo natural sería Dylan Gorosito, considerando que Juan Barinaga sufrió un desgarro y tendrá al menos 21 días de recuperación.
El panorama sanitario del plantel es complejo y variado: golpes, desgarros, intervenciones quirúrgicas y procesos largos como el de Cavani. No se trata de una única causa ni de un mismo tipo de lesión, sino de una suma de circunstancias que condicionan la planificación. En ese contexto, el caso que más preocupa es el del uruguayo, porque se trata de un problema crónico que ya lleva un año y no muestra una solución definitiva.
Cuando parecía que su ausencia en Salta por Copa Argentina respondía a una decisión preventiva para tenerlo listo ante Gimnasia de Mendoza, la realidad volvió a imponerse: el dolor persiste. Y ante el dolor, ningún futbolista puede rendir. Más allá de críticas o debates sobre su aporte actual, lo que queda es la imagen de un profesional que insiste, que busca alternativas médicas y que no se resigna.
Boca, mientras tanto, necesita certezas. El sábado saldrá a la cancha sin Cavani y con varias incógnitas por resolver. Úbeda definirá el equipo en la última práctica, intentando equilibrar riesgos y necesidades en un calendario apretado. Entre malas noticias y algunas luces de esperanza, el Xeneize se prepara para otro partido condicionado por la enfermería, con el deseo compartido de que, al menos esta vez, las buenas novedades empiecen a imponerse sobre las bajas.



