Blas Giunta: ”Jugar en Boca es vivir al límite”
Entrevista exclusiva con un jugador símbolo de la historia de Boca.

LA ENTREVISTA COMPLETA
¿Tenés idea en serio de lo que te quiere la gente de Boca?
Sí, sí, me demuestran siempre mucho cariño. La verdad que donde voy siempre me siento muy contento. Es sagrado que te reconozcan en todos lados, y yo siento el cariño que me dan.
¿Podrías contarnos un poco sobre tus inicios en Boca en 1989?
Vengo de Murcia. Ya en San Lorenzo había mostrado mis características de juego, y sentí que encajaba en Boca desde el principio. Creía que iba a ser rápido mi integración al mundo Boca porque ya me sentía un jugador hecho para el club.
¿Qué es lo que más te reconoce la gente con el paso del tiempo?
Lo que más reconocen es que siempre dejé todo en la cancha. He jugado clásicos, he jugado infiltrado, con fiebre, y siempre me esforcé al máximo. La gente valora esos sacrificios y ese compromiso.
Mencionaste que en algún momento tuviste que hacerte operaciones en las rodillas. ¿Podrías hablarnos de eso?
Sí, cuando regresé al club, Román me dijo que necesitaba operarme las rodillas. Estaban en muy mal estado, el club me ayudó mucho. Me pusieron unos fierros espectaculares, y ahora estoy mejor gracias a eso.
¿Cómo fue el Blas Giunta antes y después de llegar a Boca? ¿Te cambió la vida estar en el club?
Sí, estar en Boca te cambia la vida. Es lo máximo que te puede pasar como jugador. La mentalidad tiene que ser diferente, porque en Boca siempre juegas al límite. Ser jugador de Boca requiere dar muchísimo más de lo que un jugador de fútbol normal daría.
¿Cómo era enfrentarse a Boca?
Siempre nos preparábamos con una semana de antelación porque sabíamos que jugar contra Boca era muy importante. La repercusión era enorme, y sabíamos que teníamos que dar el máximo.
En Boca, tenías la característica de jugar al límite, incluso con amonestaciones tempranas. ¿Cómo manejabas eso?
Sí, a menudo me amonestaban al principio del partido, pero sabía cómo manejarlo para no ser expulsado. Aunque, irónicamente, tengo el récord de expulsiones en Boca. A la gente le gustaba eso, les gustaba vernos dejar todo en la cancha.
En tu época, la hinchada coreaba «¡Giunta, Giunta, Giunta, huevo, huevo, huevo!» en la Bombonera. ¿Cómo te hacía sentir eso?
Me cargaba las pilas al máximo. Hoy, todavía me emociona mucho. La gente de Boca es increíble, y siempre me hacen sentir su cariño.
¿Creés que el hincha de Boca ha cambiado con los años?
No, el hincha de Boca es el mismo. Son fieras y los amo por eso. Siempre me emociono cuando los veo alentar en la cancha.
Una de las fotos icónicas de Boca es la tuya colgado del alambrado festejando la Supercopa en el 89. ¿Cómo viviste ese momento?
Fue emocionante y vibrante. Caminar desde la mitad de la cancha para patear el penal fue increíble. Sentí la fuerza de la gente y el apoyo del equipo. Fue un momento muy especial.
En 1992, ganaron el Apertura después de 11 años sin títulos. ¿Cómo comparás ese logro con la Supercopa del 89?
Ambas fueron experiencias increíbles. En el 92, el equipo era muy competitivo y tenía mucho corazón. Era un equipo muy bostero, y salir campeones fue un gran logro. Teníamos una mentalidad ganadora y eso se reflejó en la cancha.
Hablemos del vestuario en el entretiempo del partido contra San Martín de Tucumán en 1992. ¿Qué se dijo en ese momento?
El maestro Tabárez siempre nos mantenía enfocados. Sabíamos que teníamos que dar vuelta el resultado y que solo nos servían dos resultados. Logramos el objetivo porque eso es Boca, siempre ganar.
¿Hay algún equipo en particular de Boca que consideres el mejor en el que jugaste?
Me gustó tanto el equipo del 89 como el del 92. Ambos tenían grandes jugadores y mucho corazón. Entendían lo que significaba jugar en Boca, y eso lo hacía todo más fácil.
¿Cómo describirías la experiencia de jugar en Boca a alguien que no lo ha vivido?
Jugar en Boca es vivir al límite, siempre con el corazón caliente y la mente enfocada. Es un privilegio y una responsabilidad enorme, y cada jugador que lo vive sabe que está representando a una hinchada increíble y apasionada.




