SUPERCHARRÚAS

Boca entró por completo a las semifinales de la Copa de la Liga al imponerse 3-2 a River gracias a los goles uruguayos de Merentiel por duplicado y una nueva flecha de Edinson Cavani. Delirio xeneize en las tribunas del Mario Alberto Kempes al eliminar por tercera vez consecutiva a su eterno rival.

Con la potencia tupamara de la Bestia Merentiel y el frente amplio del Matador Cavani, Boca derrotó a River 3-2 en un resultado cambiante pero justificado desde el ritmo de juego propuesto por Diego Martínez. Esa garra goleadora charrúa dijo presente para un Superclásico que se festejó a ritmo de cuartetazo en una tarde de gloria xeneize en el Kempes, donde ambas parcialidades se repartieron tribunas y solo una se hizo sentir por Chateau Carreras.

Sufrió mucho los primeros 15 minutos con los enormes huecos detrás de la mitad de la cancha, esos que lo dejaron mal parado en la primera contra seria del rival. La trampa de contra de Paulo Díaz y el pase de Nacho Fernández para una diablura tempranera del chaqueño Claudio Echeverri dejando solo al colombiano Borja para estampar el 0-1, con Marcos Rojo a medio camino. en donde River lo esperaba agazapado para darle un nuevo zarpazo.  Siempre desde la premisa del contragolpe veloz, el plan Demichelis careció de la efectividad para aprovechar su momento. Se quedó en un cabezazo por arriba de Enzo Díaz o el desplazamiento de Andrés Herrera que quemó las manos de Sergio Romero para poco a poco ceder el protagonismo y la obligación a Boca.

Se notó la ausencia de Cristian Medina, expulsado el partido anterior, con Kevin Zenón sin poder capitalizar ese espacio ni Pol plasmar su inteligencia desde la izquierda con Equi apagando todos los incendios. Ante ese panorama, supo corregir a tiempo el entrenador boquense. Se tenía que cambiar y se hizo. Otra vez tocaba la reacción. No alcanzaba con sólo tener control de la pelota.

El granjero tuvo la primera ocasión en un tiro libre con rosca que pasó cerca del palo derecho de Franco Armani. Boca exclamó «Vamos las Bandas» para rajar el cielo y sitiar las voluntades del rival con las subidas por los laterales. Primero fue Lautaro Blanco con un centro que no pudo conectar ni Edinson, ni Jabes para el despeje de Armani en primera instancia y luego Paulo Díaz rumbo al córner. Luego, y con mayor efectividad, llegó el turno del peruano Luis Advíncula, quien desalambró el camino ofensivo del xeneize por el andarivel derecho. Tras pasar por los cuatro de abajo y, a través de la pared con Jabes Saralegui, el Rayo logró escapar de Rodrigo Aliendro y mando un pase atrás para una definición deja vu del Medinazo Monumental. Esta vez el encargado de estallar las gargantas fue Miguel Ángel Merentiel, quien la empujó en el mar de piernas que incomodó al golero riverplatense y elevar sus pistolas al aire. Era el empate sobre la chicharra del entretiempo. La recompensa por rectificar el partido, como en todos los clásicos del ciclo Gigoló. El Zenón zurdo era más útil para asociarse con el quite y distribución del 21 azul y oro, mientras Pol se reacomodó como doble 5.

El complemento mostró a un xeneize decidido a sostener el protagonismo mientras el rival abandonaba su posición de espera para presionar la salida. Los duelos individuales espejados se sostenían, pero invirtiendo los roles. A los 3 minutos, un doble cabezazo riverplatense en el área boquense conlleva a un mal despeje de Pol Fernández y una carambola que culmina en el rebote hacia el arco de Cristian Lema. Chiquito se hace gigante y mete el guantazo abajo cuando la pelota se encontraba sobre la línea de gol. El VAR/tilt dejó confusiones: los de Núñez celebrando mientras la sala de pantallas de Ezeiza, comandada por Jorge Baliño, se tomó su tiempo para resolver el entuerto, sin tener en cuenta la atropellada previa de Facundo Colidio en la jugada. Sin el chip mundialista, se necesitó de la pericia del ojo televisivo arbitral para determinar que la pelota no traspasó toda la línea final y así lo hizo saber el árbitro Yael Falcón Pérez.

Más allá de la acción anulada, Boca funcionó tanto colectiva como individualmente para establecer el dominio de las acciones aprovechando los espacios. A la voracidad ofensiva se le agregó la inteligencia para encontrar los puntos flacos del rival, como es la presión sobre la salida de Andrés Herrera a través de Blanco y Zenón. Esa presión surtió efecto en dos jugadas particulares claves para la remontada. En la primera, el 22 correntino utilizó el rebote para desbordar y enviar el centro para la volea de primer por arriba de Cavani. La siguiente es un mal rechazo y si el Yacaré se durmió por segunda vez, esta vez fue cartera. La paró Zenón y en un movimiento de ballet ruso colocó un exquisito envío aéreo para el frentazo de pique al suelo del Matador de Salto hacia la red y su romance con los hinchas ante otra flecha al corazón de la tribuna xeneize del Cupido uruguayo goleador, que curiosamente nació un 14 de febrero.

River quedó tildado y no supo resolver la salida de Echeverri y Nacho Fernández, dos factores importantes para los mejores momentos del conjunto de la Banda, por dos volantes que no supieron replicar ese efecto como Manuel Lanzini y Esequiel Barco. Mientras tanto, Boca le dio de probar su propia medicina: el contragolpe aprovechando las estancias defensivas que dejaba el millonario que sobregiró demasiados cheques futbolísticos desaprovechados. La bola elevada de Blanco llevó a la pérdida Leandro González Pírez al trabar con el ímpetu de Merentiel que salió a campo traviesa desde la mitad de cancha. Cedió para Cavani cuya definición pudo tapar Armani, donde el rebote quedó para el oriundo de Paysandú quien de media vuelta completó el pase a la red y elevar sus dedos para liquidar a los primos y sellar la victoria con los dos dedos en V. Dos goleadores de un pequeño país donde la gente bostera se sintió feliz y dejó a los millonarios un alma chiquitita no estaba consciente atrás y no se pudo escapar.

El reposo del guerrero llegó con los cambios. Nicolás Figal, de tres patadas al borde de lo reglamentario, pasó a formar una línea de 5 al reemplazar a Saralegui y adelantar a Advíncula. Darío Benedetto se encargó de obstruir la salida limpia de River en defensa y hasta tuvo un remate a distancia aprovechando el adelantamiento de Armani. Campuzano reforzó el mediocampo en lugar de un Pol reivindicado en el doble 5 tras desobedecer el mandato inicial del entrenador y Langoni sumo minutos finales por la Bestia de Paysandú que fue aplaudido por todos los xeneizes en éxtasis ganador. En el revoleo de cambios ofensivos, River fue con más envión que ideas. Sin embargo, logró el descuento en el tiempo adicional cuando el chileno Paulo Díaz tras varias estiradas y rebotes dejados por Romero. No hubo tiempo para más.

En medio de la alegría boquense, celebrando su primer partido de su vida 119 años después con dejar en el camino a su máximo rival, es necesario señalar los méritos de Boca para que entre completito a las semifinales donde lo esperará Estudiantes, previo compromiso sudamericano en el norte brasileño ante Fortaleza. Fue un superclásico con mucho apoyo de la Banda Oriental y allí estuvo el negocio xeneize para reconstruirse de la adversidad inicial hacia la remontada: ocupar ofensivamente las bandas abandonadas por el rival. Esa precisión de Advíncula por un lado y Zenón por el otro alimentaron el ímpetu goleador uruguayo tanto de Cavani como de Merentiel, los Supercharrúas de la victoria. Que no ni no.

PODIO

3° Luis Advíncula (8) / Kevin Zenón (8): Ambos futbolistas fueron claves en el reacomodamiento del mediocampanto de Boca en la desventaja inicial. El peruano entendió que sus subidas podían despejar el camino ofensivo. Gran jugada para el centro atrás hacia el revival del Medinazo en el pie de Merentiel. También aportó defensivamente para clausurar las posibles subidas de Enzo Díaz. En el caso del correntino, le quitaron la obligación de ir por el centro para volcarse hacia la izquierda. Empezó a inquietar con el tiro libre que se fue cercano al poste defendido por Armani. Luego obligó en dos ocasiones al error en salida de Herrera. El guante en el pie para enviar la pelota rumbo a la frente de Cavani para el 2-1. Imprescindibles para el flexible esquema de Martínez y dúctiles para aparecer en momentos decisivos.

2° Edinson Cavani (9): Sigue con la flechita bien arriba. Generoso para bajar a recibir la pelota en los momentos de zozobra del primer tiempo para sacar a relucir toda su capacidad y calidad en el complemento. Se valió de los centros ZZTop de Kevin Zenon y en uno de ellos le alcanzó para poner la frente hacia su primer gol en un Superclásico. El Matador estira su racha goleadora y todos los grandes que enfrentó vieron mover las redes de su arco. Bien asistido se ve su mejor versión para el disfrute de los xeneizes.

1° Miguel Ángel Merentiel (9): El regreso del apetito voraz por el gol para la Bestia y en un partido bisagra. Atento para recepcionar el centro hacia atrás de Advíncula en el empate sobre el cierre de la primera mitad. Se llevó por delante la resistencia de González Pírez en la jugada del tercer gol. No se limitó a dar la asistencia a Cavani, sino que siguió la jugada ante un posible rebote y definió de volea hacia la red. Segundo doblete y con las pistolas bien cargadas de goles en un festejo acorde para la ocasión. No vale diez palos verdes, vale dos y tiene otro apellido con M, pero no le quedaría mal el resto de la canción.

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