UN DT CON ARGUMENTOS, PERO A DESTIEMPO

La llegada de Jorge Almirón despierta mayoría de detractores, pero tiene sustento en sus logros como entrenador. Un repaso de sus hitos, sus lazos con el xeneize y algunos datos para ilusionarse…

Jorge Almirón se convertirá en las próximas horas en el nuevo entrenador de Boca. Será el número 65 en acceder al cargo de manera confirmada (según los datos de la prestigiosa página historiadeboca.com.ar). Muchos se preguntan en estas horas cuáles son los pergaminos de un técnico que no ha tenido un buen andar en sus últimas experiencias y que tampoco parece reunir ciertas condiciones (pasado en el club, éxito en un equipo grande) para llegar a sentarse en el banco de Boca. Lo cierto es que Almirón llega a destiempo a un lugar al que muchos directivos en muchos momentos pensaron y soñaron con que esté. Veamos por qué…

Más allá de los fundamentos tácticos (y gustos al margen), la trayectoria de Almirón tiene en su paso por Lanús un hito destacado con el título logrado en 2016 tras ganarle una final inolvidable a San Lorenzo por 4 a 0. Al equipo del Sur había llegado para ese mismo torneo en reemplazo de Guillermo y Gustavo Barros Schellotto, quienes con el torneo ya comenzado asumieron justamente en Boca. Al buen trabajo que habían hecho los Mellizos en Lanús (campeones de la Copa Sudamericana, semifinalistas de Copa Libertadores), Almirón le agregó la frutilla de la estrella a nivel local y un juego que distinguió al equipo durante todo su mandato, la promoción y venta de juveniles y una final de América que -de ganarla- lo pudo haber puesto en un nivel donde difícilmente hoy sería discutido. Sumado a eso, la histórica eliminación propinada por su equipo al River de Gallardo (remontando tres goles de desventaja en 45 minutos) ponían a Almirón casi que como un candidato natural para suceder a Guillermo en el banco de Boca, sobre todo después de dejar Atlético Nacional de Medellín, donde perdió la final de la Liga por penales.

Macri lo eligió

Sin embargo, unos meses antes del final de 2018 (con Boca a punto de jugar la final de América ante River), Almirón tomó la decisión de asumir en San Lorenzo. En Boedo ya se vivían tiempos de turbulencias financieras y el plantel se fue armando con jugadores de dudoso nivel para el fútbol argentino. El resultado de la experiencia fue calamitoso y el DT comenzó ahí mismo un derrotero que lo llevó a no volver a tener una gran oportunidad hasta este llamado de Riquelme. Unos meses en Arabia Saudita, la chance de dirigir en La Liga (gracias a su vínculo con Cristian Bragarnik) una vez que el Elche llegó a Primera, un segundo paso más que olvidable por un devaluado Lanús y otra vez Elche por menos de un mes para quedar sellado en una campaña de descenso más que anunciado. Esos fueron los últimos registros antes de llegar a Boca: poco auspiciosos, pero consecuencia tal vez de haber elegido erróneamente el camino cuando estuvo en el pico de su carrera.

En cuanto a curiosidades, podemos repasar su estadística enfrentando a Boca: en nueve partidos, los equipos de Almirón ganaron dos veces (ambas dirigiendo a Lanús), empataron en tres ocasiones (una derrota por penales en Copa Argentina) y perdieron cuatro partidos, tres de ellos en La Bombonera. El empate 1-1 de su último Lanús ante el equipo de Battaglia fue su primer punto conseguido en el estadio que hoy visitará como acompañante de quien le confía el manejo del equipo hasta -por lo menos- el final de su mandato. En tanto, su récord ante River es mucho más auspicioso: en siete partidos, sus equipos ganaron tres y perdieron cuatro. El detalle es que todas las victorias tuvieron algo especial, ya que una fue en su primera visita al Monumental (2-1, dirigiendo a Godoy Cruz), otra fue en la final de la Supercopa Argentina (3-0, dirigiendo a Lanús) y la restante fue el inolvidable 4-2 por la Copa Libertadores que lo clasificó a la final.

En resumen, un DT que tiene pergaminos para llegar a Boca, aunque en la memoria popular llega a destiempo. Tiene capacidad y encontrará un plantel que le permitirá desplegar variantes y trabajar en armar ese equipo que muchos -sobre todo los detractores de los últimos títulos de Boca, por las formas- sueñan.

Gonzalo Suli

Periodista. En Twitter @gonsul.

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