La sofisticación no siempre supera a la simpleza

El 9 de Boca es una institución en SI mismo. Es la carta que despierta la locura en el Mundo Boca con sus goles, sus hazañas, sus acciones dentro y fuera de la cancha.
Hemos tenido 9 históricos, que han marcado la vida de cada uno de nosotros, y están frescos en nuestro recuerdo, nuestra memoria, desde el atómico Borré, pasando por García Cambón, el tula Curioni hasta Martín «Loco» Palermo han inflado redes para regocijo de todos los xeneizes.
Nuestro último 9 es el Pipa Benedetto, que a base de goles y juego fue de a poco metiéndose en la historia del club. Es un 9 donde la calidad es prioridad en cada jugada, el toque sutil, las salidas del área para hacer una conexión como volante, o 9 pivote. Todo ello lo diferencia de los demás, pero, también lo aleja de la simpleza del fútbol, el gol vale lo mismo pateando al medio, que al ángulo o pegándole recto que de volea o media chilena.
Benedetto deberá evaluar que la sofisticación no siempre es sinónimo de tapa de diarios, a veces la simpleza o un gol básico nos puede llevar a lo más alto.
Pasará el tiempo, se pensará que el fútbol evoluciona, pero al contrario, seguirán siendo 11 contra 11 y si la pelota pasa la línea de meta es gol.
El camino está en la humilde simpleza de este hermoso deporte.



