El análisis minucioso del empate de Boca en Liniers
Al estilo de Sebastián Rosa

Boca fue de menor a mayor en el empate contra Vélez. No logró aprovechar cuando, por mérito propio y cansancio ajeno, el rival quedó partido, y no pasó de un empate en el Amalfitani.
Battaglia repitió el 4312 volcado hacia la izquierda. Los internos quedaban muy cerca del volante central, sin peso entre líneas. Vaccari fue 433 también volcado a su izquierda con las subidas de Ortega y de Soñora, buscando atacar las espaldas y costados de Pol Fernández.
Boca presionaba con el equipo dispuesto en campo rival, pero no pudo resolver bien las conducciones de Gómez. Vélez soltaba a Ortega y triangulaba con Soñora y Janson, dejando a Medina a mitad de camino.
Ese comienzo de la presión alta no terminaba en recuperaciones altas en campo rival. La mayoría de las recuperaciones fueron en campo propio.
Vélez atacaba con movimientos de Soñora hacia la izquierda para sacar de posición a Pol Fernández y buscar ese lugar vacío con Bouzat y Janson yendo en diagonal hacia dentro. Desde ahí tuvo algunos tiros de afuera del área. Y también buscando el desborde de Ortega.
En salida, Boca alternó buenas y malas. Lo peor fue cuando 1- acumuló dos mecanismos que se chocaron, los laterales bajos para atraer y el volante central metido. Así Vélez tapaba fácil la salida y 2-los volantes recibían de espaldas y muy retrasados
En cambio, cuando no metió tanto al 5 entre centrales y permitió un poco más de altura a Advíncula, logró liberar el camino a las conducciones de Aranda que atraía una marca y liberaba a Medina a espaldas de los volantes de Vélez.
Así era la presión de Vélez con Soñora saltando sobre Pol y así podía Boca romper a espaldas de los volantes, algo que logró poco en el primer tiempo.
En gran parte porque en el primer tiempo los interiores no buscaron la espalda de los volantes de Vélez. El mediocampo jugó en una misma altura, y no aportó profundidad.
Eso terminaba necesariamente en Villa encerrado contra la banda, superpuesto con Sández. Porque además él tampoco buscaba diagonales ni recibir por dentro. Y así quedaba siempre contra 2 o 3 marcas, y no aprovechaba tampoco para tocar y cambiar la orientación del ataque.
Cuando Boca llegó a la puerta del área rival no supo cómo resolver. Ni remates ni pases al área desde la zona más peligrosa de la cancha.
Vemos los pases de Boca, (verde correctos, amarillo pases que terminaron en remate, rojo fallados) y sólo un pase fallado frontal hacia el área grande. Boca ataca por los costados.
En el entretiempo Battaglia hizo ingresar a Oscar Romero por Molinas, que no había encontrado su lugar ni su rol en el partido.
Romero jugó retrasándose cerca del 5, mandando a los interiores ahora sí a buscar entre líneas. Ahí mejoró mucho Vega. Aunque los internos no fueron ellos claves desde ahí, atrajeron a todo Vélez que se cerraba y liberaba marcas.
Villa ya no recibía de frente contra tres sino en carrera y mano a mano. Los pases de Romero lo activaban en diagonal hacia dentro a espaldas del lateral, y ahí pasó a ser diferencial.
Pero a Boca le faltó peso en la finalización. Si no son los delanteros, casi no hay variantes. No hicieron goles los volantes de Boca este año, y acompañan poco en el área (y cuando lo hacen les falta en la definición).
Sobre el final Vélez quedó cansado y abierto. Boca, sin embargo, revoleó muchísimas pelotas sin sentido, y no pudo aprovechar a un rival partido al medio para definirlo.
Ya había entrado Salvio como extremo derecho, pero buscó mucho más la jugada individual, aún en desventaja, que el juego asociado.
De menor a mayor, Boca mostró algunos problemas repetidos en la elaboración, pero pudo ir corrigiendo y terminar superando al rival. En el debe, la finalización y el gol.
En lo positivo, los partidos de Aranda y Vega, que muestran condiciones interesantísimas, el regreso de Pol, clave en el medio, los minutos de Romero y sus pases, y haber solucionado los problemas que le planteaba el rival.



