Análisis: victoria necesaria ante Always Ready pero que deja dudas
El triunfo fue claro y merecido. Pudo ser por más diferencia si ajustaba en la definición. La circulación y el circuito de juego fueron escuetos. Más allá de los movimientos tácticos, Boca no fue un equipo agresivo.

Boca ganó en un partido con sabor a poco. El triunfo fue claro y merecido. Pudo ser por más diferencia si ajustaba en la definición. La circulación y el circuito de juego fueron escuetos. El partido termina dejando dudas.
Boca salía a la cancha con la responsabilidad de ganar y de sacar una buena diferencia de goles para acomodarse mejor en el grupo. Boca salió con Romero de interior derecho en un 433. Always Ready con un 4411 en bloque medio.
El primer punto que queda en el debe para Boca es la presión. Boca recuperó principalmente en zonas medias y bajas, pero pocas recuperaciones altas. Es cierto que el rival saltaba líneas muchas veces, pero no fue buena la presión xeneize.
En ese rato de inseguridad, de errores en salida y de falta de recuperación, Always Ready generó 4 remates. Ninguno fue al arco ni terminó de ser claro, pero Boca no era del todo confiable.
Boca igual tenía mayoría de posesión de pelota (69% en el primer tiempo), pero sin generar tanto. En el primer tiempo 6 tiros, 1 sólo al arco, 3 fuera, 2 bloqueados.
En salida, vimos variantes. Muchas veces Advíncula quedaba bajo junto a los centrales, como en los amistosos de verano, para soltar a Fabra alto. Pero con Cristaldo cerrado tapando el pase a Romero, quedaban los 3 de salida contra un delantero y faltaban pases por delante.
Entonces la salida tendía a ser por izquierda. Ávila podía conducir hacia delante y buscaba generalmente a Fabra abierto, con miras a que la pelota llegara a Zeballos.
Vemos en ese primer tiempo como Boca volcó los ataques de manera clara por ese sector.
El juego de Boca estaba en las bandas, no en el centro. Ni Ramírez ni Romero llegaban a espaldas de los volantes de Always Ready. Boca atacaba como un V, y sumaba al Pipa por dentro como punta. Todo por los costados, pero sólo 3/11 en centros en el primer tiempo.
Un problema fue la finalización. Boca no ponía a los internos en la puerta del área ni dentro de ella. Tampoco los desdoblaban tanto los laterales. Y así terminaba siempre por los costados, mayormente por izquierda y buscando la individualidad del Changuito.
Desde Zeballos abierto a la izquierda llegó al cambio de ritmo, la gambeta y el desequilibrio para romper líneas, aunque en general no logró elegir bien los tiempos y formas para finalizar.
Justamente en una jugada que sí logró triangular haciendo llegar a Ramírez a puerta de área, Boca logró poner a Zeballos en el área, él aguantó bien y asistió a Pipa para el gol.
Con el gol la expulsión del volante izquierdo de Always Ready, parecía el partido ideal para Boca. Pero siguió sobrando gente en salida y faltando opciones entre líneas. El juego seguía siendo por los costados con la misma idea.
Para el segundo tiempo Battaglia cambió, soltando a Advíncula por fuera igual que a Fabra, y liberándoles las bandas al cerrar a los extremos. Así se benefició Salvio, más cerca del área y jugando menos al mano a mano, pero perjudicó a Zeballos.
Con Romero también tomando más altura y un poco más cerrado, Boca pasó a atacar de forma más pareja por las bandas y el centro.
Boca seguía tirando muchos centros, pero tenía pocos jugadores llegando al área. Desbordaba, pero no acompañaba bien a Benedetto, y Always Ready defendía cada vez más atrás. Por eso Battaglia buscó con Vázquez por Zeballos, para ganar peso en el área y liberar al Pipa.
Boca generó situaciones. Ganó 12/19 centros, generó 15 tiros totales: 8 al arco, 6 desviados, 1 bloqueado. Y sin embargo, el gol llegó recién en la última pelota, desde un córner.
Es que más allá de los movimientos tácticos, Boca no fue un equipo agresivo. Ni en la presión, con la que no pudo recuperar alto, ni en la circulación y los desmarques, con los que no lograba romper la defensa de Always Ready, ni en el área, donde no acompañaba a Benedetto.
La falta de intensidad y compañerismo en la marca, la falta de agresividad para atacar, llevaron a un juego cansino, apagado, que se sostenía por una ventaja mínima, y que no aprovechó para sacar una buena ventaja en la diferencia de goles.
En lo positivo, Boca se lleva la intensidad y las capacidades de Aranda y Zeballos, que jugaron el partido como se necesitaba. También la capacidad goleadora del Pipa, implacable. Y sobre todo, una victoria necesaria.



