Análisis: Boca volvió a tener problemas para sostener la intensidad, la solidez y el resultado

Boca empezó con buenos primeros minutos, hizo un gol e iba construyendo una victoria que, una vez más, al primer sacudón se vino abajo. Luego pudo acomodarse, pero no encontró el juego asociado ni el arco rival.

Battaglia repitió el 433 de la Copa Libertadores pero con Zeballos y Villa en los extremos como cartas ganadoras, y buscando atacar a Bernabei para que no pase libre. Almirón cambió a un 442 más clásico para proteger al 3 y cuidar a Romero con Pasquini, apostando por López-Sand.

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Boca empezó aprovechando a sus extremos a partir de mucha movilidad y de buena dinámica de pases, Villa recibiendo entre líneas.

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Así llegó el gol. No sólo por fuera, sino también por dentro, los extremos tenían espacio detrás de los volantes. Villa, de frente, encontró un hueco y pateó de fuera del área para el 1-0.

Desde el comienzo, el ataque no era con la compañía de los volantes. El objetivo era atraer para que ellos atacaran con espacio. Incluso en el mejor momento de Boca, fue por buscar ataques rápidos de sus extremos.

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Pero empezó a crecer Lanús, porque Boca bajó la intensidad. En la presión, quedaba libre Belmonte, con Villa y Benedetto sobre los centrales.

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Vemos cómo Belmonte arrancaba entre los centrales pero después llegaba libre delante de los volantes de Boca. Eso atraía a Romero y Pasquini se metía a su espalda.

Y así llegó también el empate. Benedetto fue con Belmonte pero dejó libre a Braghieri, y el movimiento posterior fue el mismo: cambios desacoplados de marcas y la espalda libre de los volantes. La defensa en línea cierra mal y no acompaña.

 

A partir de ahí Boca tuvo 10 minutos de desconcierto total. Para colmo la lesión de Ávila llevó a improvisar a Advíncula de central, donde empezó con dudas pero se fue acomodando. Sin la mejor ubicación, Advíncula es un gran corrector al espacio desde su velocidad, solucionando varios problemas.

Con la pelota, Boca empezó a cometer errores en salida, a equivocar pases, a tener menos ritmo de toques, y con eso perdió dinamismo. Y durante todo el partido, pero más anunciado en ese momento, con los volantes cerca de la defensa y no de los delanteros.

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Esto no es nuevo. Lo mismo con los laterales, que no desdoblan por fuera ni apoyan por dentro. El objetivo de Boca es atraer al rival a presionar alto para generar el mano a mano de Villa y Zeballos. Pero si el rival no salta se generan las desventajas.

Vemos constantemente a Boca en ataque como una U alrededor del área, y con un 9 como punto arriba. No hay ocupación de las zonas internas, no hay rupturas por dentro al espacio, no pican los internos hacia el área en diagonal, no reciben detrás del 9.

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Esto busca Boca. Y queda claro esos movimientos que son repetidos y buscados: el interno no rompe al espacio, espera atrás, el lateral no desdobla, apoya como opción de pase atrás. Incluso contrario a los instintos más primitivos del juego asociado.

 

Lo mismo con Villa. Que tampoco busca asociarse, no está esperando que se le acerquen para juntar pases. Busca ganar al espacio, encarar, y en lo posible finalizar en la individual. Los extremos de Boca no buscan primero la asistencia, sino el arco.

Vemos que los espacios entre líneas, en todo caso, los buscaba ocupar Benedetto, saliendo de la posición de 9 e intentando armar algo de juego. Pero tampoco llegaba un volante al espacio que dejaba Pipa para atacar el área.

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Hace unas semanas se  mostraba una interesante estadística sobre las zonas de ataque de distintos equipos. Boca no genera pases de gol desde la zona 14, desde la puerta del área. Ataca por los costados, y solo por los costados.

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Con el ingreso de Campuzano por Romero fue Pol de 8 y, sorprendentemente, fue quien más se soltó y llegó hasta el área, aunque no es su mejor característica. Pero lo hizo más atacando por zona opuesta que como opción de pase por dentro.

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En cambio, cuando los extremos intercambiaron carriles con los laterales Boca estiró en lo ancho a Lanús y pudo recibir en zonas peligrosas con sus jugadores más gambeteadores, sacar una falta, algún tiro de fuera del área.

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Los ingresos de Vázquez y Molinas, aunque este último buscó asociarse más, no rompieron la dinámica general ni las limitaciones del planteo. Boca siguió apostando a buscar llevarle la pelota a Villa y Zeballos para que, desde una gambeta, rompieran la defensa.

Un solo acierto sobre 21 centros con pelota en movimiento hablan de falta de conexión, mala ejecución, mala lectura de dónde jugarlos, poca llegada al área para acompañar. Y para un equipo que apuesta a atacar todo por fuera es más grave aún.

Boca volvió a tener problemas para sostener la intensidad, la solidez y el resultado, y se volvió a caer fuerte ante un golpe. Ya en el segundo tiempo, no le encontró la vuelta al partido, no tuvo alternativas a un plan que no funcionaba.

Sebastián Rosa

DT AFA infanto-juvenil. Análisis táctico de fútbol, cortito y al pie Twitter e IG @cortayalpie11

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